Hoy casi la mitad de los jóvenes no pueden acceder a la educación superior. En su mayoría son hijos del pueblo trabajador que no pueden pagarla ni pueden endeudarse para hacerlo.
Por otro lado, la educación superior -del mismo modo que la educación escolar- tiene dos caras. Los ricos tienen sus propias universidades y colegios particulares pagados donde se forman para explotarnos. El “crecimiento en la matrícula” ha sido aumentando la segregación, el endeudamiento y creando carreras técnicas y universitarias “para el pueblo” que dan un título que muchas veces ni sirve para encontrar trabajo.
Los políticos corruptos y empresarios han hecho de la educación un negocio, a costa del sacrificio y del sudor de millones de familias. De esta manera juegan con el deseo honesto de mujeres trabajadoras, madres y padres trabajadores, que ansían ver a sus hijas o hijos “entrando a la Universidad”.
La educación de calidad es sólo para los ricos, para los que pueden pagarla. Para los hijos de familias trabajadoras que logran entrar a la educación superior, sólo hay instituciones privadas de mala calidad que se roban gran parte del sueldo y del sudor de las familias y que muchas veces inventan carreras que no tienen siquiera una salida laboral.
Quienes logran estudiar lo hacen pagando altos aranceles, endeudándose por décadas, lo que significa una mochila y un peso permanente para los jóvenes y sus familias. ¡Uno de cada cuatro jóvenes entre 18 y 29 está endeudado por estudiar!
¡No queremos que se siga sintiendo angustia para poder pagar la educación de los hijos! ¡La educación no debe depender del tamaño del bolsillo de sus estudiantes! La juventud de hoy tiene el derecho a tener las oportunidades que sus padres no tuvieron.
No es posible que las Universidades Estatales sean caras y sólo para un pequeño sector de la población, mientras el 84% de los estudiantes se van a Instituciones privadas, generalmente de dudosa reputación.
No podemos permitir que los liceos se caigan a pedazos porque no hay recursos, mientras los colegios particulares tienen enormes instalaciones y beneficios. Todos los niños deben tener el mínimo derecho a educarse en instituciones públicas y de calidad.
Los políticos corruptos de la derecha y la Nueva Mayoría y los empresarios pagan para tener a sus hijos en buenos establecimientos y Universidades, asegurándoles el futuro, mientras votan leyes para que los jóvenes del pueblo trabajador sigan sin acceder a la educación. No quieren soltar su parte del negocio.
Las becas que ofrece el gobierno son totalmente insuficientes. Sólo un 18% recibe la gratuidad mientras la gran mayoría sigue endeudada o sencillamente se queda afuera. Por esto proponemos que tiene que existir un sistema de educación público, gratuito en todos sus niveles y de extensión nacional. ¡Defendemos la demanda de la educación gratuita, para que los hijos del pueblo trabajador puedan entrar a estudiar a la Universidad!
Vamos por terminar con la PSU, que sólo es un filtro para que quienes no fueron a buenos colegios no puedan entrar a la educación superior, ¡porque todo quien quiere estudiar debe poder hacerlo gratuitamente!
Queremos una Universidad pública y gratuita, abierta al pueblo y a los trabajadores, que esté al servicio de sus necesidades, para terminar con la angustia del endeudamiento, para que los empresarios dejen de llenarse los bolsillos con el esfuerzo de las familias y de sus hijos.
Dicen que en Chile no hay plata, que hay recesión, que la economía no crece. Plata hay, el problema es que se la llevan toda ellos: los corruptos y los dueños de las empresas.
Proponemos renacionalizar los recursos naturales, particularmente el cobre, bajo gestión de sus trabajadores, para financiar las necesidades más básicas, y en este caso, para financiar la educación pública y gratuita.
Las empresas privadas del cobre, nacionales y extranjeras, se llevaron durante 10 años, 120 mil millones de dólares, 12 mil millones de dólares por año en promedio. Con ese monto alcanza para financiar la educación gratuita y sobra dinero para aportar a otras necesidades básicas como la salud pública. A su vez, CODELCO, a la fecha, ha ganado el doble de lo que ganó el 2016. Esos recursos tenemos que destinarlos a estas necesidades básicas del pueblo trabajador.
Queremos levantar esta candidatura anticapitalista, de la juventud y los trabajadores, para luchar por estas ideas y para hacerle frente a empresarios y políticos corruptos, que hacen negocios con el sueldo, esfuerzo y sudor de nuestras familias. |