“No puedo creer que gente con tanta plata sea tan cobarde”. La frase la pronunció Jorge Lanata en Mar del Plata, en el marco del 53° Coloquio de Idea, el foro que reúne al gran empresariado anualmente.
Según relata el periodista Francisco Olivera en La Nación, la frase de Lanata desató un aplauso extendido en el público presente.
En una suerte de catarsis, Lanata siguió: "Es una vergüenza que no hayan tenido representación, una voz, durante los años del kirchnerismo. No sé si tomaron conciencia de lo que fueron esos años”.
Lanata fue una de las voces de mayor oposición al anterior gobierno, expresando la oposición del grupo Clarín de conjunto.
“¿Cómo se bancaron eso? ¿Por cuánto lo hicieron? ¿Por 50 palos? ¿Por 10, por 15? ¿No se dan cuenta de que fue imbécil hacerlo por eso?”, retó a los empresarios Lanata.
De la crónica periodística no se desprende que alguien la haya contestado con los números precisos de cuanto ganó. Solo se hace preciso recordar que la ex presidenta afirmó durante su mandato que los empresarios “se la llevaban en pala”. Eso nunca fue desmentido.
“Nos hacían falta los empresarios en el kirchnerismo y no estuvieron" volvió a criticar Lanata. El Coloquio de Idea parece haber tenido su momento catártico.
El periodista de La Nación se pregunta “¿Qué lleva a una persona a celebrar las palabras de quien lo define en público como cobarde?”.
Entre las respuestas posibles señala que podría tratarse de una “real incomodidad ante un silencio que, por haber quedado en el pasado, al menos no obliga a revertirlo con hechos. Una confesión sin propósito de enmienda”.
Por estas horas, la relación entre el gran empresariado y el Gobierno se encuentra en una situación que discurre entre las presiones y las felicitaciones. Los empresarios celebran lo que consideran un triunfo seguro el 22 de octubre y vuelven a exigir la reforma laboral y la fiscal. Por su lado, el oficialismo les pide que “inviertan”. El enojo catártico de Lanata debe ser leído en ese marco de presión oficial.
Habrá que ver si en los empresarios prima la “culpa” o deciden con el bolsillo. Nada parece indicar, en términos históricos, que vaya a ocurrir lo primero.
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