En la tarde del lunes, cuando todavía siguen los ecos de la elección que tuvo lugar el domingo, La Izquierda Diario se comunica con Christian Castillo, dirigente nacional del PTS y referente nacional del Frente de Izquierda. La intención es tener una mirada sobre los resultados nacionales, el balance de lo ocurrido en la provincia d Buenos Aires y un análisis de la importante elección de la izquierda en todo el país.
Aquí van algunas de las principales definiciones del dirigente de la coalición política de izquierda que acaba de alcanzar casi 1.200.000.
¿Cómo ves el balance de la elección nacional?
Creo que Macri va a tratar de utilizar el 40 % largo que sacó a nivel nacional para avanzar en parte de su plan. Pero, pese a esos resultados, no tiene mayoría en las Cámaras y, para varias de las medidas que quiere implementar, necesita no solo del acuerdo del Congreso, sino también de los mismos gobernadores. Allí están decisiones como puede ser una reforma de los mecanismos de la Coparticipación Federal.
Ya se anuncia que el Gobierno convocaría a una reunión, donde invitaría a la cúpula de la CGT, a los jefes de bloque, a los gobernadores, entre otros, para tratar de aprovechar este impulso para imponer su posición.
El gobierno quiere seguir acumulando fuerza para avanzar en una política de reforma laboral. Hoy (por ayer) Macri lo dejó claro en la conferencia de prensa donde puso como ejemplo todos los convenios que se han hecho a la baja, con pérdida de derechos para los trabajadores, como los que se firmaron en Vaca Muerta, la carne o la construcción. Nada bueno pueden esperar los trabajadores de lo que pueda hacer el gobierno.
¿Cómo analizás el resultado en la provincia de Buenos Aires, que fue definida como “la madre de todas las batallas?
Si bien Cambiemos avanzó con respecto a la votación que tuvo en las PASO, creo que el logro no hay que verlo tanto en la diferencia que saca en relación Cristina Fernández, sino con que Vidal va a tener mayoría propia en la legislatura provincial.
Pero la provincia acumula toda una serie de contradicciones en los elementos esenciales que tiene la provincia, como salud, educación y la administración pública, donde los salarios son verdaderamente muy bajos.
Nada bueno pueden esperar los trabajadores de lo que pueda hacer el gobierno.
Creo que no se le va a hacer tan fácil cuando quieran que los trabajadores sigan perdiendo. Esa parece ser la decisión. Lo que tiene a favor es la actitud de complicidad de UPCN y de la mayoría de las direcciones sindicales.
Luego del resultado de la elección en provincia de Buenos Aires ¿Cómo queda el kirchnerismo y Cristina Fernández?
El dato más importante no es tanto la derrota de Cristina, que ya se esperaba, sino la derrota que sufren los peronistas macristas, como el caso de Urtubey. Schiaretti ya había sido derrotado en las PASO y ahora Urtubey tiene una derrota que la complica todo su proyecto.
El peronismo se encuentra en una crisis porque no tiene un liderazgo que pueda superar al de Cristina. Y ella no puede avanzar porque no lidera al conjunto del peronismo, a pesar de todas sus declaraciones en la campaña electoral. Ella decía que no era kirchnerista sino peronista.
¿Cuál va a ser su estrategia? Hay que esperar. Haber declarado tanto eso cuando la línea del conjunto del peronismo parece hacia una conciliación con Macri puede llevar a una división o a una política más conciliadora de la ex presidenta.
En el acto de Sarandí, Cristina afirmó que “Unidad Ciudadana llegó para quedarse” ¿Cómo se puede leer esa afirmación?
Por ahora va a tratar de mantener su espacio. Pero hay que ver si se da. Una parte de los intendentes ya expresó su intención de jugar en una interna del peronismo. Eso es algo que está abierto. No hay que olvidar que es la primera elección que Cristina pierde, aunque sea con un gran caudal de votos.
Lo que pasa es que va a tener un poder de acción limitado. Si hace un bloque separado de Pichetto será un bloque chico que, a lo sumo, puede llegar a diez senadores. Y en Diputados hay que ver como se reagrupa el otro sector. Cuánto va a ser el poder de acción de Cristina es algo que está por verse. Y cuál va a ser su orientación también. Creo que hay que tener muy en cuenta cuando insistió en que es peronista. ¿Qué quiso decir?
Sabemos, porque fue pública la reunión de los intendentes de la primera sección con Pichetto. Y varios transcendidos dicen que le anticiparon hacia donde iban. Hay que esperar y ver cómo se van a alinear las fuerzas dentro del peronismo.
Hablemos de la elección del Frente de Izquierda. ¿Cómo ves los resultados y la campaña de conjunto? Lograron atraer una importante simpatía con algunas consignas como la de trabajar 6 horas, 5 días a la semana
Creo que el resultado es muy meritorio no solo por la cantidad de votos que logramos, que fueron alrededor de 1.200.000, sino también por el contexto en el que se da. Logramos dos diputados en provincia de Buenos Aires y resultados muy importantes como en Jujuy, peleando el segundo puesto con el 18 %, o Mendoza con el 12 %. Y en Ciudad de Buenos Aires, metiendo dos legisladores.
No hay que olvidar que es la primera elección que Cristina pierde, aunque sea con un gran caudal de votos.
Todo esto en un marco de una votación conservadora y con un intento de instalar una polarización política para que todo el voto anti-ajuste sea canalizado, en la provincia de Buenos Aires, por el kirchnerismo. Por eso es doblemente valorable la elección del FIT. Los votos son doblemente valiosos porque no se dan en un momento de auge de la lucha de clases.
Eso se debe a la campaña que hicimos tanto durante las PASO como en esta elección, lo que incluyó propagandizar una serie de ideas que no son coyunturales sino que apuntan a dar una respuesta a uno de los problemas centrales que es la combinación de desempleo y precarización. Hoy planteada como política ofensiva del capital sobre la clase trabajadora.
Fue una campaña que permitió cuestionar la lógica del sistema capitalista y la idea de que se mueve alrededor de la ganancia del capital, contradiciendo las necesidades del pueblo trabajador.
A eso, en la segunda parte, también le sumamos una denuncia a la complicidad política del peronismo. Complicidad que se vio, sobre todo en cómo sus distintas variantes, en la Cámara de Diputados o en el Senado, le daban gobernabilidad a Macri, aprobando leyes de endeudamiento y ajuste.
Eso, ligado a la presencia de la izquierda en la lucha de clases, como en PepsiCo, o en toda la última parte de la campaña, impulsado la movilización por la aparición con vida de Santiago Maldonado primero y ahora planteando la lucha porque su muerte no quede impune, han logrado una valoración en la población muy importante.
Eso se ve tanto en relación con nuestros referentes -como Nico del Caño o como Myriam Bregman-, como en cuanto a la izquierda de conjunto. Éramos una oposición consecuente en el kirchnerismo por izquierda y ahora lo somos en relación al macrismo.
Ahora nuestro rol es que el capital político conseguido tiene que estar al servicio de enfrentar el ataque que se viene por parte de Macri. Nos tenemos que probar en esa lucha.
Nuestro objetivo es plantearnos la superación de la experiencia histórica del peronismo. Y bueno, el capital político que tenemos apunta a probarnos ahora enfrentando un gobierno directo del gran capital, que ha contado como nunca con el apoyo de todos los factores de poder.
Hay que decir que Macri obtuvo un resultado que está en sintonía con lo que ocurre con los gobiernos en elecciones de medio término. Con la excepción de De la Rúa, todos los gobiernos del 83 a esta parte obtuvieron resultados similares. Lo tuvo Alfonsín, lo tuvo Menem, lo tuvo Néstor Kirchner.
Y lo obtiene contando con un apoyo prácticamente completo de todos los poderes. El poder económico, el mediático, gran parte del aparato judicial y con la conciliación de los sectores de la oposición.
Hay, también, una parte de demagogia. Porque Macri no dijo que iba a aumentar la nafta al día siguiente a la elección y todo lo que se viene.
Nuestro rol es que el capital político conseguido tiene que estar al servicio de enfrentar el ataque que se viene por parte de Macri.
A pesar de todo eso, una parte importante votó en contra del gobierno y una parte que lo votó no quiere medidas que vayan en contra de sus intereses.
¿Cuál es el desafío que se abre para la izquierda luego de esta importante elección?
Lo primero es que hemos tenido una cantidad de compañeros que han colaborado activamente con la campaña electoral. Con ellos queremos que se incorporen de manera permanente a la militancia en nuestro partido y en el FIT.
También gente que no nos votó nos respeta y estaba muy contenta con los resultados. Hay que aprovechar ese entusiasmo para aumentar nuestra capacidad militante y nuestra influencia en las organizaciones de los trabajadores, en los sindicatos, en el movimiento estudiantil y en todos los movimientos de lucha.
Se trata de ir construyendo esta resistencia al ataque del gran capital y, al calor de la misma, avanzar en una organización que permita superar la experiencia histórica del peronismo en el movimiento de masas y pueda dotar a los trabajadores y al conjunto de los explotados de una dirección con una perspectiva claramente anticapitalista. |