Se prenden las luces. Empiezan las reflexiones del año, y los deseos. Esos deseos que quieren alcanzar cosas que muchas veces están fuera de nuestro alcance. Un porcentaje, 51% de trabajo precarizado. Un dato, 1 de cada 3 de los trabajadores no está registrado, o sea, “en negro”. Los trabajadores que van a pasar esta navidad y año nuevo precarizados siguen esperando, y entonces esta nota también podría llamarse “los que eternamente esperan”.
Durante estos 11 años de kirchnerismo en Argentina, y siguiendo como un ciego el relato, uno podría pensar que avanzamos, que los trabajadores estamos mejor. La realidad es que el gobierno es el principal responsable de esta situación entre los trabajadores, ya que en todos estos años no modificó ni un centímetro el legado de flexibilización laboral heredada del menemismo. ¿Cuántos saltan de trabajo en trabajo, de agencia en agencia? 3 meses y afuera, renovación de contrato compulsiva, monotributistas del Estado por años... Y siempre pero siempre allá a lo lejos el deseo de todos los años, el pase a planta permanente o la efectivización.
Todos estos datos no son al pasar, toda una generación padece estas condiciones de trabajo, y lo peor que pueden hacer los trabajadores es naturalizarla, el camino siempre es la lucha. Las comparaciones con el 2001 y el “por lo menos tenés trabajo” solo buscan desmoralizar a toda una generación y evitar que los trabajadores tomen en sus manos estos reclamos. Lo que no permite esa naturalización es ver la cara más terrible de la precarización. En los aeropuertos, en particular en la empresa de limpieza Serza, ha habido 3 suicidios en los últimos 2 años, debido a una situación social insostenible por despidos o por las montones de horas de trabajo por “chaucha y palito”, que en el mejor de los casos sirve para safar. Son las mujeres tercerizadas las que más sufren el acoso y abuso de los jefes y supervisores, y ha habido denuncias y campañas que así lo han denunciado. El trabajo precarizado que muchos intentan mostrar como “por lo menos es algo digno”, es en realidad la carencia de todo tipo de derechos, la casi nula estabilidad laboral. Ni hablemos de los sueldos que son en promedio la mitad de lo que es el sueldo de un trabajador efectivo o menos.
Negociados. Como no dedicarle un párrafo a los negociados que significan los precarizados. Por ejemplo las empresas tercerizadas reciben hasta 3 veces más de lo que después le llega al trabajador. Los intermediarios, estas empresas tercerizadas, muerden gran parte de lo que se paga por cada trabajador, y en todos los casos tienen muy buenas relaciones con las empresas madre, las que “contratan el servicio”. Está claro que la proliferación de la tercerización le abrió el juego a cientos de estas empresas que junto a las “empresas madre” que las contratan se llenan los bolsillos a costa de los trabajadores, que siempre reciben lo que queda de esas jugarretas donde la política juega un rol fundamental. Estos entramados oscuros también se dan en el Estado, tanto en las dependencias del gobierno de la Ciudad como nacionales. El gobierno y la oposición no hacen nada al respecto, no quieren tocar intereses, propios y ajenos, quieren gobernar para ellos y no para los trabajadores
El rol de los Sindicatos. Estos muchachos son los que deberían luchar y ponerse a la cabeza de que la situación de los trabajadores precarizados cambie de una vez por todas. Pero no, este no es el rol que los sindicalistas y gremios cumplieron en toda esta historia. Las leyes de flexibilización laboral pasaron y muchos de estos miraron al costado. Algunos fueron más allá, y se convirtieron en sindicalistas empresarios, metiendo la cola en estos negocios entre Estado-sindicatos-empresas.
El caso emblemático fue el de Pedraza que era dueño de empresas tercerizadas que brindaban servicio en el tren Roca. Impresentable. Aquel conflicto terminó con el pase a planta de mas de 3000 ferroviarios tercerizados y la muerte del militante Mariano Ferreyra en manos de la patota de la Unión Ferroviaria que intentaba evitar la lucha por el pase a planta, en pocas palabras, cuidar sus intereses y la precarización que tanta plata les daba. Imperdonable.
“La única verdad es la realidad”. El gobierno es el principal responsable, los sindicatos son cómplices carnales, y las empresas se quedan con el trofeo de sus ganancias extraordinarias. Hace 10 años los trabajadores esperan pasar otras fiestas. Algunos ingenuos dicen que esta fue la década ganada, para los trabajadores, sin duda fue la década precarizada. |