Las nuevas definiciones para el tramo final de la campaña están hechas según los objetivos que parecen fijarse.
En el caso de Piñera, la intención de ganar en primera vuelta o en su defecto de lograr una distancia tal con el segundo que casi quede definida de antemano la segunda vuelta y haga inútil el “voto útil” de la centroizquierda.
En el caso de Guillier, lo contrario: acortar la distancia de modo tal de hacer realmente útil el “voto útil” evitando se queden en su casa los electores allanándole el camino a Piñera.
Con esos fines, Piñera primero buscó asentar su base social propia –recordemos que en el acto de lanzamiento a inicios de año entre sus huestes se escucharon los “viva Pinochet”; después con el crecimiento de José Antonio Kast dieron un nicho significativo de ese sector por perdido; para, ahora, buscar ampliarse al “centro”, específicamente a parte del voto DC.
Por eso, RN acaba de hacer un llamado abierto a que se dediquen a capturar ese voto. Cuentan con la inestimable ayuda de un sector de la DC, la de la agrupación (¿partido?) interno “progresismo sin progreso” de Mariana Aylwin y otros. Por eso, el propio Piñera usa la imagen de Patricio Aylwin en su franja televisiva.
Por su parte, Guillier, con una campaña más difusa, que no se sabe a qué apunta, comprobando la distancia con el candidato-empresario, ahora sí parece buscar agrupar el voto de centroizquierda en tres direcciones. La primera, hablarle al votante de Bachelet, con un apoyo ahora en 30% de la población, reivindicando más abiertamente las reformas de estos años. La segunda, hablarle al votante del Frente Amplio, mencionando la Asamblea Constituyente y las críticas a las AFP. La tercera, hablarle a la dispersa votación de centroizquierda con especial dedicación a la DC endureciendo la crítica a Piñera, a quien criticó diciendo que su legado fue concentrar la riqueza, y agregando que su única reforma económica "fue la ley de pesca, que le entregó el mar a siete familias".
Pero, ni Piñera es de centro, sino que quiere pasar la “retroexcavadora al revés”, ni Guillier está tan a la izquierda. Tácticas electorales que están lejos de sus reales posiciones políticas y que, más allá de la votación, solo les traerán nuevas sacudidas políticas. |