En la edición del domingo del medio burgués La República, se publicó una entrevista al recién asignado Ministro de Salud (Minsa), Fernando D’Alessio, parte del nuevo Gabinete asignado en septiembre abierta la crisis política del gobierno presidido por Pedro Pablo Kuczynski. Allí habló de los salarios y del uso medicinal del cannabis.
D’Alessio es un vicealmirante de la Marina de Guerra del Perú, y exdirector general de Centrum Católica, Escuela de Negocios de la Pontificia Universidad Católica del Perú, que además de ser una universidad internacional, es un usurero negocio de la educación superior privada, que otorga másters y doctorados para quienes ingresan al “mundo empresarial”.
En dicha entrevista, al consultarle sobre los salarios y el “descontento de los gremios”, respondió:
“El Perú es un país de limitados recursos. Unas 200 mil personas están adscritas al sector Salud directamente. Médicos, enfermeras, obstetras… El tema de los mejores salarios es aspiracional. Estamos viendo el caso de los asistenciales y administrativos, horas complementarias, bonos alimentarios. El sector Economía tiene la última palabra”.
A su vez, aseguró que “hay un incremento del 20%” del presupuesto “pero las necesidades también crecen”, para terminar echándole la culpa a las masas de trabajadores y trabajadoras explotadas, sin cobertura médica correspondiente, al decir que “La gente no entiende que el Minsa no es responsable de EsSalud, que tiene los hospitales más grandes: Rebagliati, Almenara…”.
Cuando la Izquierda Diario conversó con el responsable de la Oficina de Epidemiología e Información de La Libertad, Manuel Agreda Sánchez, referente nacional en el área y docente de post grado en la Universidad Cesar Vallejo, quien lleva 27 años trabajando para el Ministerio de Salud (MINSA). Las conclusiones se resumieron en los siguientes puntos cardinales:
● El 45% de la población vive con las necesidades básicas insatisfechas
● El 90% de los trabajadores se atienden a través del MINSA (es decir: 85 % de la población se atiende mediante el MINSA)
● EsSalud sólo atiende al 1% de la población necesitada
● El sistema de salud es insuficiente, está fragmentado y segmentado
Es evidente que el nuevo ministro Fernando D’Alessio no contempla los problemas estructurales, y promete que, a partir de enero, tanto la categoría de los médicos como la del resto del sector salud que dependan del Minsa cobrarán en “la escala 1, 5.025 soles. El médico recibirá 6.193 y va a llegar hasta casi 10 mil más o menos. Esto con horas complementarias, segunda remuneración, etc”. Hay que ver a cuantas horas extras “aspira” el Estado empleador para alcanzar dichos aumentos.
¿No oculta acaso la precarización en tan pocas palabras? Luego aclara: “Si el médico cumple sus seis horas en el hospital, puede trabajar en una clínica en la tarde y en la noche. Hay la posibilidad que sea autorizado. Antes no se permitía una doble remuneración”. Huele a ministro encerrado.
Cuando La República pregunta sobre la promesa de que este año se termine de pagar la deuda del Sistema Integral de Salud (SIS), el funcionario responde: “Ya se ha pagado más de 300 millones de soles. Falta un monto por cumplir. Los médicos le echan la culpa de todo. Que si el piso está sucio, es porque no le han dado la partida. No gerencian bien. Hemos tomado la decisión de que en los centros haya un director médico y un gerente administrativo. Los médicos no están preparados para gerenciar. Perdemos un médico bueno y ganamos un mal administrador”. Otra vez los paupérrimos servicios prestados, para el ministro, es responsabilidad de los y las trabajadoras que día tras día curan a cientos y miles de pacientes, sin los recursos necesarios para una atención y desarrollo digno de sus actividades.
Con respecto al uso medicinal del cannabis aludió tibiamente que “todo fin que sea positivo para la salud es bueno”, aunque cree que el tema del autocultivo escapa de su jurisdicción y es “terreno de otros ministerios”. Para las madres que reclaman por cultivar en sus casas y evitar los costos de importación, la opinión del ministro es importante, pero siempre atento de defender los intereses de los capitales privados aseguró: “Tiene que buscarse que las industrias farmacéuticas lo manejen. No podemos dejar que cada uno haga su propia industria farmacéutica. Se podría escapar un poco el control. Esa es mi opinión personal”.
Sólo las huelgas del sector salud han hecho retroceder y perder el puesto a la anterior ministra, Patricia García Funegra, como sucedió con Marilú Martens en el Minedu. Será nuevamente la movilización de la clase trabajadora la que arranque a los lacayos de la burguesía lo que realmente le corresponde por servir a la sociedad. |