Fotografía: flickr Dennis Skley
El euro cayó el lunes a un mínimo en nueve años, con los inversionistas apostando a que la perspectiva negativa de inflación de la región y la creciente incertidumbre política en Grecia, forzarán al Banco Central Europeo a dar rienda suelta al alivio cuantitativo.
Las bolsas europeas estaban volátiles, con una caída inicial antes de repuntar a terreno positivo en la primera hora de sesión, mientras los inversores digieren las consecuencias de la debilidad del euro y la caída del petróleo a mínimos de cinco años y medios.
El euro cayó a 1,18605 dólares en los mercados asiáticos, su nivel más bajo desde marzo de 2006. En las primeras operaciones europeas cotizaba a 1,1964 dólares, con una baja del 0,3 por ciento frente al viernes.
Los inversionistas apuestan a que el Banco Central Europeo (BCE) va a dar el paso y abrir un programa de compra de bonos como el que han hecho los bancos centrales de Estados Unidos, Reino Unido y Japón.
Esas expectativas fueron alimentadas por declaraciones del presidente del BCE, Mario Draghi, en una entrevista el viernes al diario financiero alemán Handelsblatt.
Draghi dijo que el riesgo de que el banco central no cumpla su mandato de preservar la estabilidad de precios era mayor ahora que hace medio año, subrayando su disposición a actuar pronto este año en caso de ser necesario. Adicionalmente el mercado está esperando los datos de inflación de Alemania y de la zona euro.
Los economistas pronostican que los precios al consumidor de la zona euro cayeron un 0,1 por ciento en diciembre, el primer declive desde 2009. Eso debería reforzar las expectativas de que el BCE flexibilizará su política tan pronto como el 22 de enero, cuando celebra su primera reunión de política monetaria del año.
Grecia agrega tensión, Alemania responde
La política griega también atraía la atención del mercado debido a que el debate en torno a la posibilidad de elecciones a finales de este mes podría llevar al país a salir de la zona euro. Atento a esta situación el portavoz de la canciller alemana, Angela Merkel, dijo el lunes que su Gobierno no había cambiado su posición sobre una eventual salida de Grecia de la zona euro y agregó que la política siempre había sido estabilizar el bloque sin perder a ninguno de sus miembros.
"El propósito ha sido estabilizar la zona euro con todos sus miembros, incluyendo a Grecia", dijo el portavoz Steffen Seibert en una rueda de prensa regular del Gobierno, después de que una revista informó el fin de semana, citando a fuentes alemanas, que el bloque cambiario podría capear la llamada "Grexit". |