El jueves pasado, en el marco de un enorme operativo represivo, fracasó la sesión legislativa llamada con el objetivo de aprobar la reaccionaria reforma previsional.
El gobierno nacional había apostado a un acuerdo con los gobernadores peronistas y de otros signos políticos. Los mismos, al haber firmado el Pacto Fiscal, debería impulsar a diputados que les responden a votar la norma.
El enorme repudio social y las movilizaciones en el exterior del Congreso empujaron a una crisis política que terminó en el levantamiento de la sesión.
Durante el viernes, el gobierno nacional volvió a presionar a los gobernadores. En una reunión que tuvo lugar ese día desde las 13.30, el oficialismo logró alinear a parte de los mandatarios provinciales.
Ese día, tras la reunión, fue Pablo Kosiner, el titular del Bloque Justicialista, el que salió junto a los diputados oficialistas Mario Negri y Nicolás Massot, a dar una conferencia de prensa para confirmar el acuerdo.
Este sector de la oposición, que se define a sí mismo, como “responsable” aceptó dar quórum y tratar la norma. Lo hizo aceptando como compensación un bono que se emitirá por única vez en marzo próximo para que jubilados y quienes reciben la AUH no pierdan por la modificación del régimen de cálculo de la modificación de sus ingresos.
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