Una joven con cinco meses de embarazo murió este domingo en Caracas después de que la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) reprimiera duramente una protesta por alimentos.
Este fin de año ha estado marcado en Venezuela por una serie de protestas y manifestaciones populares ante la escasez de alimentos y el hambre. A los altos niveles de inflación, con precios que ya se volvieron imposibles en los productos básicos, se le sumó la bronca por las promesas incumplidas del gobierno sobre los alimentos subsidiados que nunca llegaron a las viviendas de quienes reciben las bolsas del CLAP (Comités Locales de Abastecimiento). En particular una pieza de jamón de cerdo o pernil, que Maduro había prometido a precios subsidiados para estas fiestas, y que nunca llegó.
Las protestas fueron creciendo desde antes de la navidad en los alrededores de establecimientos comerciales privados, almacenes de comida del Estado, o en los propios barrios exigiendo el cumplimiento de la promesa del gobierno. Durante las manifestaciones de este domingo 31, último día del año, murió una joven por un impacto de bala de plomo disparada por un miembro de la Guardia Nacional Bolivariana.
Alexandra Conopi, de 18 años, recibió un disparo en la cabeza por parte del guardia nacional cuando la protesta popular colmaba los alrededores del módulo de la Guardia del Pueblo ubicado entre el kilómetro 0 y el 1 de la nueva vía a El Junquito. Otro joven de 20 años, de nombre Luis Medina Perozo, resultó herido de un disparo en el glúteo.
Así responde el gobierno de Maduro a la desesperación del pueblo trabajador ante la tragedia social que se vive, no solo violentando su dignidad, sino con represión asesina. Luego de obligar durante años a los sectores más empobrecidos a someterse, por necesidad, a los mecanismos de distribución de alimentos del gobierno, este responde con represión ante el reclamo de que se cumpla lo prometido, o de que por lo menos alcance para todos la mísera cantidad de comida que distribuye el Estado venezolano.
En conversación con La Izquierda Diario, Ángel Arias de la Liga de Trabajadores por el Socialismo de Venezuela afirmó que "esta es la realidad que el gobierno pretende paliar con aumentos salariales miserables como el que justo hoy acaba de anunciar Nicolás Maduro, con el cual el ingreso mínimo mensual a calcularse a partir de mañana, 1ro de enero, llegará 797.510 Bs., sumando el salario (que pasa de 177.507 a 248.510 Bs.) y el bono de alimentación (que pasa de 31 Unidades Tributarias a 61 UT, es decir, de 279.000 a 549.000 Bs.). Mientras, solo una plancha con 30 huevos cuesta 240 mil bolívares, apenas un kilo de azúcar o de queso cuestan 200 mil, y ni hablar de un kilo de carne, en el marco de acuerdos del gobierno con los empresarios para autorizarles cada vez más aumentos oficiales de precios".
Es este cuadro el que lleva a miles de habitantes de los sectores populares a exigir el cumplimiento de la promesa de distribución de las piezas de cerdo a precio subsidiado, o a desesperadas protestas alrededor de los mercados de abasto. Es así que este domingo también, en Prados de María, en El Cementerio, hubo una situación que pudo haber derivado en un saqueo en una cadena de supermercados.
"El de Maduro no es solo un gobierno hambreador, que junto a los empresarios descarga la crisis sobre los trabajadores y el pueblo pobre, que opta por destinar miles de millones de dólares para el capital financiero internacional en pagos de la deuda externa, mientras el pueblo padece hambre y una dramática falta de medicinas, sino que además tiene las manos manchadas de la sangre de gente de los sectores populares que exige, simplemente, comida", concluyó Arias. |