El breve video publicado por el “Diario El Oranense” en su página de Facebook se viralizo rápidamente en la red social, provocando innumerables expresiones de bronca ante el estado de abandono en el que se encuentra el hospital de la importante ciudad fronteriza.
Las intensas lluvias que se registraron durante el fin de semana colapsaron el edificio del hospital, inundando sus instalaciones y poniendo en riesgo la salud de internados y reduciendo al mínimo las posibilidades de atención.
La desidia gubernamental en materia de salud pública, más allá de las realidades idílicas que suelen dibujar en sus declaraciones funcionarios y políticos, es una constante que de manera permanente emerge a la superficie con situaciones críticas, sobre todo en el norte de la provincia.
Desde niños y niñas originarios que pierden la vida a causa de cuadros severos de desnutrición y ausencia total o parcial de infraestructuras y servicios sanitarios, hasta un servicio de salud en los hospitales de la zona sobrepasado, que no llega a cubrir las demandas y necesidades de la mayoría de la población.
Pero no solo es el norte provincial, sin ir más lejos, la semana pasada tras un siniestro vial en la localidad de Cerrillos, donde gran cantidad de personas sufrieron heridas y debieron ser trasladadas, quedó de manifiesto que el hospital Papa Francisco en la zona sudeste de la ciudad, inaugurado hace no mucho con bombos y platillos, se encuentra completamente vaciado y llega como mucho a tomar tareas de atención primaria de la salud, como “un centro de salud gigante” afirman vecinos de la zona.
No se pueden buscar las causas de esta crisis sanitaria si no es en el contenido profundo de las políticas públicas de salud impulsadas por el gobierno de Urtubey de la mano con el ex secretario de salud de Juan Carlos Romero y actual ministro de salud: Roque Mascarello. La inundación del hospital de Orán, lejos de tratarse de un imprevisto fruto de una naturaleza desalmada, es una consecuencia lógica de las políticas públicas en materia de salud pensadas para beneficiar la prestación privada y ahogar financieramente y de manera paulatina la salud pública. |