El libro de Laura Fernández Cordero de la Editorial Siglo XXI plasma algunas de las “experiencias pioneras que pensaron y ejercieron la libertad sexual”. Seis partes que agarran desde el año 1880 a 1930 en un recorrido sobre la prensa anarquista de esa época, centrándose en La Voz de la Mujer (1896-1897) y Nuestra Tribuna (1922-1925). En aquellos tiempos ya las redactoras denunciaban la violencia ejercida contra ellas y en sus páginas “amplificaban las crónicas policiales de la prensa burguesa”.
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La investigadora del Conicet y socióloga de la Universidad de Buenos Aires, buscó “reconstruir un mapa de lecturas que los propios redactores señalaban con sus listas de publicaciones en las cuales incluían los emprendimientos cercanos y antagonistas”, de esta manera refleja las distintas posiciones que había sobre el “amor libre”, el aborto, el rol de la mujer en la época, y qué lugar ocupaba la familia incluso dentro del propio anarquismo. Defiende la idea de la fuerza de la “autogestión” y las formas de trabajo que busca la regulación propia.
A lo largo de esas décadas los anarquistas oscilaron entre dos posiciones que suelen ser antagónicas: las monogamias sucesivas sin sanción legal o religiosa y los amores libres y múltiples. La escritora lo sintetiza así “la versión acotada del amor libre quizá sea la más extendida; sin embargo, la corriente más audaz del amor múltiple a fines del siglo XIX nunca se pierde y resuena con sus ecos y amplia circulación en los años 20”.
Las figuras de la rosarina Virginia Volten recorren las páginas, así como las discusiones con el movimiento sufragista de la década del ´20. Las denuncias que se dieron en los años de la Patagonia Trágica, las vicisitudes de una colonia en Brasil “La Cecilia” donde en un tiempo corto se hizo una experiencia de poliamor en 1890 y anécdotas de diversos anarquistas que fueron recolectadas de la prensa de la época.
Desde ya el nombre de Juana Rouco y la historia de América Scarfó y Severino Di Giovanni forman parte fundamental de este libro. Cabe mencionar que Severino fue fusilado el 1 de febrero de 1931 bajo la dictadura de José F. Uriburu. Pero el libro se centra en su relación amorosa de dos personas con edades muy distintas y una vida fugaz e intensa.
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El libro menciona al pasar las diversas tendencias anarquistas como la de Severino que era un anarquista individualista o la de Errico Malatesta un anarquista organizador. Hace un breve repaso en las concepciones de Proudhon, de su obra Pornocracia donde hace una defensa de la familia pero atacando a la propiedad privada. Recordemos que para Pierre Joseph Proudhon, el impulso sexual femenino era “lo más bajo y repugnante que existe en la naturaleza”.
Sin embargo, no toma otras dos experiencias que cuestionaron la forma de relacionarse como fueron la Revolución Rusa de 1905 y 1917, fundamentales para pensar una libertad que aspiraba a revolucionar la sexualidad y forjar relaciones sanas basadas en el afecto mutuo y el desarrollo de una vida comunitaria y de cooperación. Así es como también criticaban la concepción de “propiedad del otro” en las relaciones. Sí, nombra a Karl Marx y Friedrich Engels, utilizando como fuente el libro El origen de la familia, la propiedad privada y el estado
Sin duda es una lectura que invita a investigar más sobre la prensa anarquista, las ideas que defendían y los debates que se generaban en público y que son la fuente de una “intensa continuidad entre aquellas pioneras experiencias de finales del Siglo XIX y las revueltas políticas y eróticas de los años sesenta”, como dijo la autora. |