El Mosh, apodo célebre de Alejandro Echavarría, vive en Michoacán hace una década, donde ha sido estudiante universitario y docente, con una plaza obtenida bajo concurso. Para nadie es un secreto su presencia y mucho menos su participación en movilizaciones sindicales y en apoyo al zapatismo.
Como alumno de la Facultad de Economía de la Universidad Michoacana, permaneció en el rango de sobresaliente, igual que cuando cursó en la Universidad Nacional Autónoma de México, notas altas en un carácter decidido para quien fue líder de la movilización, contra el aumento de cuotas en la máxima casa de estudios, en abril del año 1999. Movimiento que paralizó a la institución y provocó que intervinieran el 6 de febrero del 2000 las fuerzas policiacas, para desactivar la que se consideró la huelga más larga en la historia de la UNAM.
Alejandro fue expulsado de la UNAM el 28 de marzo del 2000, decisión que apeló y solicitó un amparo contra la misma ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que en enero del 2002 ratificó la decisión del Tribunal Universitario. Decidió radicar en el estado entre 2006 o 2007, cuando ingresó a la Facultad de Economía, para terminar sus estudios.
Su estancia en la dependencia nicolaita lo ubica como alumno destacado, partícipe en varios movimientos estudiantiles de la Facultad, donde se mantuvo siempre con bajo perfil.
Participó en una convocatoria para ocupar una plaza como maestro en el periodo de gobierno de Leonel Godoy Rangel, trabajo que lo llevó algunos años al municipio de Lázaro Cárdenas.
Para nadie era desconocido este hecho e incluso en las movilizaciones del magisterio democrático su presencia era recurrente.
Quienes lo conocen afirman que Alejandro simpatiza con el movimiento zapatista, algunos afirman que habría estado este martes en el evento en la Plaza de San Francisco, donde cerró su visita al estado Marichuy, vocera del Concejo Indígena de Gobierno, pero horas antes su detención, durante el desalojo policiaco a la sede de la Secretaría de Educación del Estado, lo habría impedido.
Para nada señalan, es el tipo desestabilizador que quiere manejar la versión oficial, como un presunto plan de Morena y la CNTE y como si Alejandro acabara de aparecer, no un ciudadano más ya del estado desde hace una década. Su actuar, reiteran, ha sido de bajo perfil y en tareas no ligadas a partidos políticos.
Consideran que su detención más parece circunstancial. La CNTE afirma que Echevarría fue detenido afuera del edificio de la SEE e incluso no incluyó su nombre en la lista de detenidos difundida tras el desalojo del edificio. |