En el 2014, Ricardo de Jesús Esparza Villegas, estudiante de la Universidad de Guadalajara fue asesinado en el Festival Internacional Cervantino. Lo último que se supo de él es que había sido detenido por policías. Los hechos nunca se esclarecieron, o por lo menos la versión oficial fue insuficiente. Gracias a la movilización de sus compañeros estudiantes y la exigencia del Rector por esclarecer los hechos, el cuerpo fue entregado a sus padres, su madre hizo una declaración desgarradora: "Al menos me dieron su cuerpo", en clara referencia a los 43 hijos desaparecidos de Ayotzinapa, y quienes llevan más de 40 meses desaparecidos.
El martes detienen ilegalmente a Marco Antonio Sánchez Flores, estudiante de prepa 8 de la UNAM, levantado por cuatro agentes adscritos al Sector Hormiga de Azcapotzalco, y quienes, según declaraciones de los vecinos del lugar, se dedican a extorsionar a jóvenes de la zona.
De inmediato, gracias a la foto, oportunamente capturada por el amigo de Marco, tenemos noticia de la ilegal detención y desaparición de Marco, y la nota se empieza a viralizar. Marco Antonio tiene la fortuna de pertenecer a una institución solidaria, consciente y revolucionaria. El apoyo no se deja esperar, llaman de inmediato a una concentración en el Ángel de Reforma y a una marcha al día siguiente, mientras los alumnos de la Prepa 8, pese a los hostigamientos de las autoridades universitarias, se van a paro.
En pleno año electoral, esto es inaceptable, elecciones que no despegan, candidatos que no llenan las expectativas de la población, un país en ruinas, sometidos por la violencia, la corrupción e impunidad, una población que es un polvorín, expresa su solidaridad a través de las redes y exige la presentación con vida de Marco Antonio, aunque con la temible certeza de sólo rescatar un cuerpo.
Días atrás, encarcelan a Alejandro Echevarría Zarco, estudiante de la UNAM en 1999 y compañero del CGH, quién por su aspecto fue criminalizado, como hoy pretenden hacerlo con Marco Antonio. La movilización de la CNTE en Morelia, y de sus antiguos compañeros de lucha de la UNAM, logra liberarlo. Durante el mitin en la representación de Michoacán, la oradora dice: "Estamos acá, porque somos compañeros, no venimos por el líder que las noticias nos quisieron imponer, venimos por el compañero que luchó a nuestro lado durante 10 meses". Así como hace 18 años, los estudiantes de la UNAM saben que la noción de "compañero" es lo más importante. Pero no sólo la UNAM, el IPN y la UAM ya hacían llamados a movilizarse por la aparición con vida de Marco Antonio, los universitarios saben que si tocan a uno, tocan a todos.
Durante el reciente sismo del 19 de septiembre, los ciudadanos de la CDMX se volcaron a las calles a ayudar, tantos eran, que sobraba el apoyo, y en las redes sociales comentaban que se centralizaba el apoyo en la CDMX dejando en el abandono otros Estados. NO señores, el apoyo del Estado en la CDMX fue venir a desmovilizar a los ríos de gente que salieron a ayudar sus vecinos. Tan grande fue el apoyo que alcanzó para que salieran caravanas a diversos Estados de la República a solidarizarse con los compañeros en desgracia. Los ciudadanos en este país también saben que sólo la solidaridad del vecino, del habitante de la colonia, del habitante de la ciudad, será la efectiva.
Marco Antonio apareció por la foto que tomó su compañero, por la movilización de sus compañeros alumnos, por la movilización de la sociedad civil que también vivió y se movilizó el 19 de septiembre, por las compañeras feministas que denunciamos en nuestros muros pero que también buscamos a nuestras compañeras. Marco Antonio está con su familia, pero no sabemos con qué secuelas de la tortura a la que fue evidentemente expuesto.
Miles no vuelven, hay muchas familias esperando que "por lo menos, le devuelvan sus cuerpos", pero ésto no sucederá mientras que desde nuestra cuadra, colonia, ciudad, país, no nos quede claro el concepto de "compañerismo", que por lo menos hoy, ya devolvió a Marco Antonio de regreso a los brazos de sus padres.
P.D.
Ya se acerca el 8 de marzo, miles de mujeres saldrán a las calles a exigir sus derechos y el cese a la violencia, denunciarán los miles de feminicidios, y durante el año saldrán a marchar por las compañeras desaparecidas para que por lo menos "nos devuelvan sus cuerpos" y no faltarán los obtusos, los ciegos, los cobardes que señalen: "No sólo luchen por ustedes, luchen también por los hombres", en un intento por lo más mezquino de culpar a las luchas solidarias y no a quien ejerce la violencia. |