El escenario actual
En Chile, el caso no es menor, según La Tercera, serían en total 61 comunas del país las afectas por la escasez de agua, en las cuales viven más de dos millones de habitantes, es decir, un 14,89% de la población chilena. Lugares que figuran actualmente en los decretos vigentes de escasez de la Dirección General de Aguas (DGA). En las que se encuentran comunas como San Antonio, Concón, La Ligua, Zapallar, La Calera, Talca, La Serena, Coquimbo, Melipilla, San Felipe, Santa María, Catemu, Panquehue y Los Andes. Y que se ven afectadas por la sequedad de pozos, vertientes y napas subterráneas, además del déficit de precipitaciones.
Y, respecto del resto del mundo, la situación no es muy alentadora, según un informe de las Naciones Unidas se estima que a mediados de esta centuria habrán dos mil millones de personas (48 países) que sufrirán escasez de agua, en el mejor de los casos, pues la cifra podría llegar a los siete millones de personas en un total de 60 países.
Respecto de la pregunta sobre qué tan lejos estamos de quedarnos en Chile sin agua, la respuesta no es mucho más alentadora que lo que nos presenta las Naciones Unidas. El académico de la Universidad de Chile, Pablo García Chevesich aseguró que Chile está siguiendo los mismos pasos que Ciudad del Cabo.
“Lo que ocurrió en la ciudad sudafricana es principalmente resultado de tres cosas: una sequía de muchos años acompañada de un rápido y sorpresivo cambio climático, un nulo control de la expansión urbana y agrícola, y una ausencia de valoración por el recurso por parte de la población”. Sentencia para Radio Universidad de Chile.
Causas de la escasez
Como bien menciona García, un factor primordial de la escasez de agua es el cambio climático que afecta al mundo gracias al uso indiscriminado de hidrocarburos y la deforestación y desertificación en manos de mineras y grandes empresas, consecuencia directa del sistema económico y político, el capitalismo. A esto se agrega el nulo control político de la expansión urbana y agrícola, criterios políticos que obedecen a intereses de grandes agrícolas e inmobiliarias, en vez de estar al servicio de las necesidades de la comunidad.
Y esto se agudiza en ciudades con extracción de minerales. Como lo consigna la abogada Nancy Yáñez, especialista en derechos indígenas, territoriales y de agua, la que asegura que la zona norte de Chile vive una situación crítica: “hay un escenario similar en todo el norte, y tiene que ver con la concentración de derechos de agua, fundamentalmente en la industria minera y agrícola. Por lo tanto, es que en un escenario de escasez hídrica el control sobre el recurso lo tienen estos sectores. La adaptabilidad que puedan tener las comunidades ante un escenario de cambio climático como el que se presentó en Ciudad del Cabo es de extrema vulnerabilidad” afirmó.
De esta manera, la escasez de agua afecta primeramente a la gente más pobre, póniéndolos en una situación de vulnerabilidad ante estas industrias que gozan de los derechos de agua. Por tanto, la escasez hídrica tiene tanto factores mediambientales como políticos-económicos. En el norte del país es recurrente escuchar sobre contaminación de aguas o de extracción ilegal, las que van a parar para beneficio de las grandes mineras y las millonarias ganancias que estas ostentan, a cambio de miseria, contaminación y escasez de agua para el pueblo pobre que tiene que rebuscárselas y reclamar para exigir que al menos un camión aljibes los abastezca. Al igual como sucede en Petorca, en donde el recurso no está disponible para sus habitantes a causa de la industria agroexportadora.
La situación se torna cada vez más preocupante, y respecto de esto las políticas públicas no ofrecen vías para revertir el escenario. En el único país del mundo donde el agua está en manos de privados, éstos también se hacen ricos a costa de la distribución de un derecho básico. Es por esta condición que políticas públicas no logran revertir el escenario de escasez, pues prefieren mantener buenas relaciones con empresas que se ven favorecidas directamente con la privatización del agua.
A partir de esta lectura es que se hace necesario renacionalizar los recursos naturales, en este caso el agua, para poder así garantizar que su uso esté al servicio de las necesidades de la gente y su desarrollo y no en beneficio de los grandes grupos empresariales y económicos que nos mantiene en la escasez y contaminación ambiental. Es por eso que debemos levantar una alternativa política que luche por los recursos naturales para el desarrollo del pueblo trabajador, para acabar así con criterios mercantilistas que hacen un uso indiscriminado de los recursos, el medio ambiente y de su gente. |