Con los votos del Frente Amplio, el Partido Nacional, el Partido Colorado y el Partido Independiente, el Parlamento aprobó en Octubre de 2017 la Ley de Riego que habilita a la privatización del agua, desconociendo la reforma constitucional del año 2004 que lo impedía.
En la Ley recientemente votada – que fuera impulsada por el hoy ex ministro Aguerre, en uno de los últimos mandados a sus amigos los terratenientes del campo - se habilita a la formación de asociaciones agrarias con participación de privados para la acumulación del agua y el control de su distribución y la habilitación para grupos capitalistas de comercializar dicho recurso.
Desde la CTS rechazamos la Ley de Riego hecha a la medida de los grandes empresarios del arroz y la soja – producciones ligadas a la exportacion - y de los pooles de siembra.. Esta ley beneficia a los inversores extranjeros avanzando en la privatización de los recursos naturales y profundizando el modelo extractivista y de extranjerización de la tierra y de nuestros recursos.
La rechazamos porque perjudica a los pequeños productores ya arruinados por las políticas tributarias regresivas y por la acción de los grandes empresarios rurales con sus fumigaciones y sus beneficios y exoneraciones.
La rechazamos porque no protege el medio ambiente y desoye la opinión calificada de la comunidad científica. No solo no lo protege sino que lo expone a un uso indiscriminado y basado en la rentabilidad de los capitalistas, con el riesgo de la contaminación de los cursos de agua en perjuicio de la mayoría de la población trabajadora.
Además la rechazamos porque es inconstitucional ya que atenta contra un derecho elemental del pueblo uruguayo y porque constituye una estafa para los trabajadores de la ciudad y del campo ya que el agua que llega a OSE es cada vez más contaminada y, por lo tanto, más costoso su proceso de potabilización.
Y tal como reza la publicidad de los trabajadores y trabajadores de FFOSE, “el agua es un derecho, no una mercancía”.
Por una gran movilización de la clase trabajadora, el movimiento ambientalista y estudiantil
Desde la CTS adherimos a la Campaña de recolección de firmas impulsada por los trabajadores nucleados en FFOSE para la implementación de un referéndum que permita derogar esta nefasta ley.
Asimismo llamamos a la movilización activa del pueblo trabajador para derrotar esta ley y el conjunto de las políticas que privatizan los recursos básicos para la población trabajadora y atentan contra su supervivencia.
Consideramos que el Pit-Cnt debe llamar también a derrotar esta ley, no solo poniéndose a la cabeza de la juntada de firmas sino poniendo toda su capacidad de movilización para que la clase obrera de conjunto se exprese contra esta ley y en las calles impongamos su derogación. Exigimos que el Pit-Cnt rompa su seguidismo con el gobierno frenteamplista y convoque a la movilización generalizada contra esta y todas las políticas privatizadoras.
Asimismo, la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay – que ya manifestó su rechazo a la ley – y las organizaciones ambientalistas, deben convocar a la movilización. Nuestro país tiene orgullosamente una tradición de defensa de los recursos naturales frente a los intentos de atentar contra ellos.
Advertimos, sin embargo, y en base a experiencias pasadas - que incluyen la misma reforma de 2004 – que no podemos generar iluiones en que un mecanismo de este régimen democrático-burgués como el referéndum por sí solo permitirá defender el agua, ya que los capitalistas y sus representantes políticos siempre han encontrado – y encontrarán - una manera de violar las mismas leyes, desconocerlas o usarlas a su favor, siempre en beneficio de los más poderosos.
Como ejemplo tenemos el plebiscito contra la privatización de las empresas públicas de 1992, o contra la privatización de Ancap de 2003, instrumentos que movilizaron a mucha gente que militó la juntada de firmas pero que no impidió la política privatizadora de los distintos gobiernos. A otro nivel, también están los plebiscitos por la derogación de la ley de impunidad de los años 1989 y 2009, entre otros ejemplos. Todas estas instancias no resolvieron los problemas de fondo, sino que más bien en el mejor de los casos solo sirvieron para demorar los intentos de avanzar sobre nuestros derechos. Ni bien les permitió la relación de fuerzas, las clases dominantes y sus políticos avanzaron y pasaron por encima de estos mecanismos desconociendo el mandato popular.
Por eso desde la CTS creemos que la forma de derrotar hasta el final estas ofensivas es con la organización de los trabajadores y trabajadoras y el pueblo pobre, la movilización en las calles y la militancia activa en la defensa de los recursos naturales.
Discutamos el agua, la tierra y el modelo de país
Debemos aprovechar esta situación para abrir un profundo debate acerca de qué país queremos y a favor de qué intereses. Por eso también planteamos que el horizonte inmediato para la clase trabajadora y el pueblo pobre de la ciudad y del campo es pelear por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana que se plantee la resolución de todos los problemas nacionales, que no solo tienen que ver con el agua, sino que también con la tenencia de la tierra y su extranjerización actual.
Una Asamblea que piense cómo mejorar la educación pública, que busque perfeccionar la atención en salud, que resuelva el problema de la vivienda de miles de personas, que se proponga acabar con el desempleo, la precarización laboral y el trabajo en negro, que resuelva la supresión de las FFAA y todas las fuerzas represivas y el juzgamiento de los responsables de los crímenes de lesa humanidad, y que en una palabra, se proponga resolver íntegra y efectivamente el conjunto de los padecimientos sociales debiendo atacar para ello la ganancia capitalista y las ataduras a la política imperialista. |