En el edificio de la universidad del SUTERyH en Sarmiento y Junín, y bajo el lema "Encuentro por la unidad", tuvo lugar la reunión donde se juntaron representantes del kirchnerismo como Agustín Rossi y Daniel Filmus, del massismo como Felipe Solá y Daniel Arroyo y del randazzismo como Alberto Fernandez y el Chino Navarro del Movimiento Evita.
Entre los presentes se encontraban también Gustavo Menéndez, intendente de Merlo y presidente del PJ bonaerense, Alberto Rodríguez Saá y Hugo Yasky (CTA). El encuentro fue el resultado de conversaciones que se vienen llevando a cabo desde principios del mes de enero.
Bajo críticas a la política económica del macrismo y llamados a la unidad, los participantes coincidían en señalar la necesidad de recomponer al peronismo, lo que podría incluir la realización de unas futuras PASO dentro del PJ. El kirchnerismo señaló que hay que lograr la unidad del peronismo para desde ahí convocar a un frente antimacrista que incluya a la centroizquierda.
El llamado a la unidad política contra Macri, agitado por el kirchnerismo y mirado con buenos ojos por los contertulios invitados por Santamaría, busca unir a aquellos que le han votado casi cien leyes fundamentales a Cambiemos y han garantizado la gobernabilidad de la derecha argentina.
Recordemos que Sergio Massa supo acompañar a Mauricio Macri en Davos en el 2016 cuando arreciaban los despidos de trabajadores estatales. O el mismo Menéndez que dio los votos de su bloque para que María Eugenia Vidal reglamentara la reforma previsional en la provincia de Buenos Aires.
No solo eso sino que el llamado pone como condición de éxito la búsqueda de la unidad del peronismo con los Pichetto, los Bossio y los Urturbey, que garantizaron el saqueo a los jubilados con la reforma previsional.
El frente antimacrista se presenta además como un intento de reeditar, frente al aumento de la protesta obrera y popular, un llamado a la conciliación de clases de los trabajadores y el pueblo pobre con quienes gobernaron a favor de sus verdugos.
No hay que olvidar que todos los presentes fueron parte de un Gobierno que supo garantizar que los grandes empresarios la levantaran en pala, tal como confesara Cristina Kirchner, se reprimiera a los trabajadores como en Lear para defender a la patronal norteamericana, o a los pueblos originarios como a los Qom en Formosa, en defensa de los intereses sojeros. El mismo gobierno que nombró al partícipe del genocidio César Milani al frente de las FFAA y al carapintada Sergio Berni al mando de la represión a los trabajadores.
El frente planteado tampoco tiene por objetivo potenciar la lucha de los trabajadores y el pueblo pobre contra el ajuste cambiemita. Los crecientes coqueteos entre el kirchnerismo y la burocracia sindical peronista ligada a Moyano y Barrionuevo, hablan del intento de fortalecer a los dirigentes gremiales enriquecidos que se han caracterizado por desorganizar y desmovilizar a los trabajadores.
Se trata de los mismos dirigentes que mientras el pueblo en las calles enfrentaba la represión el 14 y 18 de diciembre últimos, escamoteaban el llamado a un paro general.
En definitiva, la propuesta sobre la que se debaten los peronistas no es cómo fortalecer la resistencia al ajuste y movilizar miles y miles en las calles para derrotar a la derecha argentina y su intento de gobernar mediante una democracia policial. Lo que discuten es cómo rescatar a los colaboradores del macrismo en el ajuste y los dirigentes traidores de cara al 2019.
Quien sintetizó de alguna manera el objetivo de las discusiones frentistas fue el ex gobernador bonaerense Felipe Solá: "Macri nos da miles de oportunidades, nos indigna todos los días, nos une sin querer. Dan ganas de dejarlo sólo para que se pegue un tiro en el pie, pero el peronismo no es pasivo”. Es decir que en ultima instancia el peronismo lo que esta discutiendo es un frente para salvar al propio macrismo de las embestidas de la lucha de clases.
El grito de unidad de los trabajadores que caracterizó a las jornadas de diciembre del 2017, solo puede hacerse real superando a los dirigentes políticos y sindicales que han sido funcionales a los avances del macrismo. La conquista de la independencia política de la clase trabajadora, tal como planteamos desde el FIT, es la tarea de la hora para construir una fuerza que permita derrotar a la derecha argentina. |