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La Izquierda Diario
28 de enero de 2015 Twitter Faceboock

Grecia
Syriza, la Troika y eurogrupo, entre el nerviosismo y la cautela
Cynthia Lub | Barcelona | @LubCynthia

Tsipras anunció su gabinete y medidas económicas de urgencia. El eurogrupo actúa entre la intransigencia y la cautela hacia las próximas negociaciones con Grecia, después del triunfo de Syriza y el rechazo a las exigencias de la Troika de la población griega.

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foto EFE STEPHANIE LECOCQ

Horas después de que Tsipras asumiera como primer ministro el día lunes después de un acuerdo con el partido nacionalista de derecha Griegos Independientes, el consejo de ministros de Economía y Finanzas de los países de la eurozona se reunió para empezar a analizar una posible nueva ampliación del programa de rescate a Grecia, el cual vence el 28 de febrero.

Al día siguiente, Alexis Tsipras anunció el diseño de su nuevo Gobierno con un fuerte equipo económico cuya reto será garantizar el denominado "Programa de Salónica" en el que el 80% de sus medidas son de carácter económico.

Este equipo estará conformado por el vicepresidente Yannis Dragasakis, quien supervisará la política económica del Ejecutivo y las relaciones con la troika; Nikos Papás, como nuevo ministro de Estado y coordinador de todas las acciones de Gobierno; como ministro de economía, Yannis Varufakis, quien entre 2004 y 2006 fue asesor del Gobierno del socialdemócrata Yorgos Papandreu; Yorgos Stazakis, a cargo de la cartera de Desarrollo.

Por su parte la UE está actuando sigilosamente en sus primeras declaraciones después del gran triunfo de Syriza, con una negociación que recién arrancará el próximo 12 de febrero, en la primer cumbre europea a la que asistirá Alexis Tsipras.

En estas negociaciones, el punto nodal es un nuevo acuerdo sobre la deuda. Según datos oficiales de la CE, la deuda pública griega ha aumentado al 175,5% del PIB, un tercio más que al inicio de la crisis.

Las primeras declaraciones de algunos de los miembros del eurogrupo mostraron la intención de discutir sobre un eventual "alivio" de su deuda, pero no una quita. Al respecto, Juncker consideró que esa "no es una cuestión urgente". A su vez, ofreció asistencia del Ejecutivo europeo para un “crecimiento sostenible” y “credibilidad fiscal”.

Para Syriza, en su lucha contra los planes de austeridad, significa reestructurar la deuda pública y lograr un “equilibrio presupuestario” mediante una reforma fiscal. Para Bruselas, "hay unas reglas establecidas de acuerdo con las autoridades griegas" y éstas deben cumplirse, tal como aseguró Juncker.

Por su parte, el presidente del Parlamento Europeo (PE), el socialista alemán Martin Schulz, afirmó que no habrá acuerdo sobre una posible quita de la deuda y que habrá que analizar con Atenas "qué posibilidades hay de hacer otras cosas, como mejorar los ingresos del Estado, para lo que hay normas fiscales europeas contra la evasión fiscal, o lo que para mí es igual de importante: reforzar el débil crecimiento económico con fuertes inversiones".

Las reacciones de los líderes europeos ante el triunfo de Syriza están divididas entre quienes saludan lo que consideran una “apertura al debate” de las políticas antiausteridad, como el presidente francés, Francois Hollande, quien ofreció “apoyo” a Syriza para “recuperar el camino de la estabilidad, el crecimiento y el espíritu de solidaridad que une a los europeos”, tratando de aparecer como más abierto a la negociación, aunque sea discursivamente.

Y los que la ven como un peligro para la economía europea, tal como anunció el primer ministro británico. "Las elecciones griegas aumentarán la inseguridad económica en Europa", dijo en su Twitter David Cameron.

También en un tono más intransigente el ministro de Exteriores germano, Frank-Walter Steinmeier, sentenció que su Gobierno “se ofrece para trabajar con el Ejecutivo griego”, aunque “espera que mantenga la senda reformista”. En el mismo tono, el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, recordó que Grecia seguirá precisando ayuda europea, y avanzó que solo llegará “si se respetan los acuerdos”. También el ministro español de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, dijo que "no esta encima de la mesa" la convocatoria a una conferencia internacional que defina una reestructuración de la deuda griega.

Varios analistas alertan en la necesidad de "una negociación en la que debe haber concesiones por ambas partes”, tal como planteó Fabian Zuleeg, del Centro de Política Europea. “Hay un par de riesgos considerables para la política europea: Syriza ha prometido mucho, y si no consigue resultados eso puede derivar en inestabilidad interna. Pero Europa está obligada a moverse, a permitir alivio con la deuda y a dar algo de margen para que vuelva el crecimiento. El mayor riesgo es que Berlín no permita grandes cambios para no ver peligrar el statu quo. Pero tal vez el statu quo no sea sostenible”, abundó Guntram Wolf, de Bruegel.

Por tanto, ya no hay un solo tono de voz intransigente con Grecia entre los socios europeos, y no es descartable que abran algún canal de negociación, aunque para imponer sus términos.

Por un lado, no se tienen que enfrentar a ningún programa económico radical o rupturista de parte de Syriza. Su discurso ambiguo pero cada vez más moderado ha reafirmado su apuesta firme por un proyecto europeísta.

Así lo expresó días antes de las elecciones Alexis Tsipras en un artículo del periódico financiero británico Financial Times, explicando que su gobierno respetará los “compromisos” de Grecia con los acreedores y buscará “equilibrar el presupuesto”, al mismo tiempo que terminará con la austeridad.

Respecto a la deuda, Tsipras también se compromete a “respetar las obligaciones” de Grecia: “Sobre los préstamos ya existentes, demandamos nuevos términos de pago que no causen recesión y que no empujen a la gente hacia mayor desigualdad y pobreza. No estamos pidiendo por nuevos préstamos, no podemos seguir agregando deuda sobre la montaña.”

Pero no solamente es la moderación de Syriza lo que puede hacer que el eurogrupo se disponga a negociar. El triunfo electoral de Grecia es expresión de grandes sectores de las clases trabajadoras y populares, hastiadas de los programas de reformas draconianas de la odiada troika. Algo de lo que tomarán nota los demás gobiernos europeos, sobre todo aquellos con próximas celebraciones electorales como el caso del Estado español.

Un reciente artículo de eldiario.es titulado "Las cinco promesas que Syriza no puede incumplir" planteaba cómo la tarea más titánica será la negociación con Bruselas teniendo en cuenta que la población helena rechaza las reformas de la troika; cuestión que da cuenta un estudio de Gallup, publicada en enero de 2014, que señalaba que "sólo el 19% aprueba el trabajo de la UE en el marco de la crisis griega".

El reluciente Gabinete conformado este miércoles por Tsipras se reunirá por primera vez este miércoles para llevar a cabo medidas de urgencia, algunas ya anunciadas como elevar el salario mínimo a 751 euros y restablecer la negociación colectiva y los convenios sindicales. Otro paquete de medidas consiste en facilitar el pago de impuestos atrasados –20-30% sobre los ingresos anuales– y de contribuciones a la seguridad social. También se propone garantizar una legislación que favorezca la corriente eléctrica gratuita para los 300.000 hogares bajo la línea de pobreza y la reapertura de la antigua televisión pública ERT con la estructura y la plantilla anterior, cerrada por el Gobierno anterior en 2013.

Un primer paquete de medidas dirigidas a intentar cumplir con las expectativas de la castigada población griega. Sin embargo, no será nada fácil para Syriza, siquiera cumplir el programa de Tesalónica con un eurogrupo que se empeña en el mismo plan de reformas que, aunque más "aliviadas", continuarán castigando a una población sumida en la pobreza.

El gran malestar, hastío y sufrimiento de la población helena después de tamaña catástrofe social no da tregua, no da margen para seguir confiando en las negociaciones con los gobiernos de la Europa del capital. Es el callejón sin salida del programa reformista de Syriza, también "sin salida" para tal sufrimiento.

 
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