Desde hace un par de meses el movimiento feminista ha estado también en Burgos preparando la huelga, mediante asambleas, campañas de difusión y actos públicos. Desde Pan y Rosas también participamos activamente en su organización desde nuestra propia línea política e ideológica. Para ello convocamos una charla en la que abordamos los debates fundamentales para la confluencia de la lucha de clases y la liberación de las mujeres y colectivo LGTBI.
Los sindicatos que apoyaron la huelga de inicio, CGT y CNT, realizaron difusión de la misma con sus propios materiales. En el caso de CGT y UGT, se ofrecieron a imprimir carteles de la convocatoria del movimiento feminista estatal. También en mayor o menor medida, las mujeres de los sindicatos convocantes participaron en la organización de la huelga con el movimiento feminista local. Por otra parte, un grupo de hombres de la CGT e independientes organizaron un espacio de cuidados y de apoyo logístico a la huelga, en el cual participamos como CRT junto con el Colectivo Anticapitalista de Burgos e independientes, buscando aparte de participar en los actos mixtos visibilizar la huelga de cuidados, y apoyar la actividad política de las compañeras.
La huelga comenzó de madrugada con un piquete en las cocheras de la estación de autobuses de Burgos, organizado por CGT y CNT y otros grupos, entre los que nos encontrábamos Pan y Rosas y la CRT. Las mujeres y el colectivo LGBTI nos pusimos al frente del mismo mientras que los compañeros hombres permanecieron a los lados del piquete, acompañándonos y montando un pequeño avituallamiento que nos ayudase a todas a sobrellevar el frio matutino burgalés. Si la policía nacional y el estado burgués esperaban un paripé simbólico enseguida vieron que no iba a ser el caso. En los paneles informativos de las paradas de autobuses de toda la ciudad se podía leer “Fuera de Servicio por Huelga General” y así permanecieron durante 4 horas. Pese a las amenazas y las agresiones de la policía nacional al decidido piquete no consiguieron amedrentarnos, respondiendo colectivamente unidas frente a la policía al grito de ¡O todas o ninguna!
La policía nacional azuzada por la Subdelegación del Gobierno fue quien rompió el pacto alcanzado con el piquete. Este consistía en respetar la salida de un autobús de servicios mínimos para personas con diversidad funcional. Cuando el piquete se abrió para dejar pasar el autobús, la policía nacional cargó con todo contra las allí presentes. Pese a su violencia y en una demostración de unidad y determinación, el piquete combativo de las cocheras aguantó hasta el final.
Tras esta victoria de las mujeres, el LGTBI y la clase obrera combativa, se bajó en piquete cortando el tráfico por la calle Vitoria (Centro de Gamonal) con consignas como “Patriarcado y Capital Alianza Criminal”, “Huelga General, huelga feminista, huelga de verdad” o “Compañera, deja el delantal y únete a la Huelga General”. Al mismo tiempo la Asamblea Feminista realizó su propio piquete informativo con un reparto de octavillas en Cruz Roja.
A las 11:00 se llevó a cabo un piquete no mixto que el Movimiento Feminista convocó en el Hospital Universitario de Burgos. Este hospital es el mayor símbolo de la privatización de lo público en la ciudad, el piquete se realizó allí para visibilizar los motivos que nos llevan a secundar especialmente en Burgos la huelga laboral y de cuidados, y a señalar como el capitalismo pone por delante de la salud y las condiciones laborales de todas, la acumulación de beneficio privado para unos pocos. El piquete del movimiento feminista fue secundado por más de 200 compañeras en contraposición al "paro" que realizaron los sindicatos mayoritarios a las 12 en el mismo sitio, con una afluencia de unas 20 personas.
Tras un refrigerio ofrecido por los compañeros para todas las que estábamos allí, el piquete del movimiento feminista siguió su camino hacia al centro cívico Rio Vena cortando el tráfico por Avenida Cantabria, importante arteria de la ciudad, haciendo notar la huelga más de lo esperado por algunos sectores. Allí confluiría con la manifestación estudiantil, que venía de hacer piquetes en los centros educativos y cerrar las tiendas del centro a su paso. Pese a la descoordinación entre el movimiento feminista y el estudiantil, en una lamentable dejación de responsabilidades y compromiso de las organizaciones estudiantiles de la ciudad como el Frente de Estudiantes y la Coordinadora Estudiantil, este fue un gran piquete mixto, alegre y combativo que dejó sentir la fuerza de las estudiantes movilizadas, y que al grito de “¡Obreras y estudiantes unidas y adelante!”, constituyó un digno homenaje al Mayo del 68.
De ahí partimos juntas hacia el centro comercial Camino de la Plata para visibilizar y llevar a cabo la huelga laboral y de consumo en uno de los centros comerciales más importantes de la ciudad.
Más de 500 mujeres y LGTBI nos acercamos a realizar un piquete informativo dentro y en las inmediaciones del recinto, en el ejercicio de un derecho reconocido por la Ley De Huelga. Este fue duramente reprimido por la Policía Nacional, que no había conseguido impedir la consecución de la huelga en las cocheras, y se desquitó aprovechando la ocasión: el piquete se saldó finalmente con cargas en el interior y exterior del recinto, montones de huelguistas apaleadas y dos detenidas a las que siguieron agrediendo ya esposadas y montones de videos de las agresiones, así como el eco de la noticia en los medios de comunicación, tanto estatales como extranjeros. La represión vivida en Burgos corrió como la pólvora por las redes sociales convirtiéndose en uno de los “hitos” del 8M español.
Inmediatamente y haciendo realidad el grito “¡Si tocan a una nos tocan a todas!”, se hizo un llamamiento a la solidaridad con las detenidas convocando con urgencia a todo el mundo a concentrarse delante de la comisaria, y exigir la libertad de las detenidas. En el mismo sitio donde ya se ha venido gritando por la libertad de las encausadas de Gamonal, se fue concentrando un gran número de personas del movimiento feminista, diferentes colectivos, sindicatos e independientes. Después de unas horas, las detenidas fueron liberadas entre aplausos, aunque con cargos.
Tras su liberación, gracias a la presión colectiva, y en el momento de tener que continuar, propusimos que los compañeros presentes, a los que se había llamado a solidarizarse contra la represión, pudieran acompañarnos al resto de piquetes en una segunda línea. La Asamblea de la Huelga 8M en una reunión rápida, decidió decirles a los compañeros que se marchasen para continuar en piquete no mixto. Respetamos la decisión para poder continuar participando juntas pues compartimos el funcionamiento asambleario del movimiento, pero lamentamos que se optara por una línea separatista, que va en contra de conseguir la necesaria unidad con el conjunto de la clase obrera, la única forma de poder conquistar realmente las demandas del movimiento de mujeres y poder proponernos terminar con el patriarcado y el capitalismo.
Nosotras creemos firmemente que la única manera de enfrentar el sistema capitalista y patriarcal que nos explota y oprime y conseguir vencer es aunar contra él toda la fuerza de las mujeres y el colectivo LGTBI que ya se han levantado este 8M en todo el mundo y los millones que quedan por unirse, pero también con la potencia de la juventud combativa que está preparada para rebelarse y con la fuerza de la clase trabajadora que vuelve a levantarse en huelgas por todas partes. Porque la opresión que sufrimos la mayoría no es sólo de género, circunstancia en la que sólo se encontraría una mujer blanca burguesa, sino que nuestras opresiones son muchas y tienen profundas consecuencias, la clase o la racialización no se pueden obviar para la liberación de millones. La lucha que nos libere a todas en todo el mundo no puede conseguirse con una lucha individual, sino internacionalista, contra el sistema y colectiva.
Sobre las 17:00 el piquete del movimiento feminista siguió por la calle Vitoria, Calle de la Moneda, Laín Calvo y Avenida del Cid, cerrando los comercios del centro a su paso y repartiendo información sobre la huelga. Este piquete anduvo por todo el centro de Burgos en una marea violeta que volvió a paralizar el tráfico en las calles no peatonales del centro, y ante el cual las multinacionales bajaron sus persianas. Las pegatinas en los escaparates de los esquiroles dejaban clara la intención del movimiento que clamaba por la huelga general.
Tras este el movimiento feminista se concentró en el Teatro Principal, desde donde partiría la manifestación, encabezada por un bloque del movimiento feminista con diversos grupos que visibilizaron que no estábamos todas, faltaban las asesinadas, las maltratadas, las presas y las migrantes. La manifestación fue multitudinaria, la movilización más grande desde el No a la Guerra en Burgos. Más de 25.000 personas marcharon en solidaridad con las mujeres y el colectivo LGTBI. La marcha fue tan masiva que los últimos grupos lo tuvieron difícil para acceder y poder escuchar el manifiesto que se leyó en la Plaza Mayor.
La experiencia del 8M en Burgos y en el Estado Español, pero también a nivel internacional, demuestra la capacidad del movimiento de mujeres no solo para movilizar a millones sino también sumar a sectores del movimiento obrero, la juventud y la izquierda.
En un marco de duros ataques a la clase trabajadora, las mujeres y la juventud durante los últimos años, para hacernos pagar los costos de la crisis capitalista, el papel de la dirección de los sindicatos mayoritarios ha sido, como en la huelga del 8M, pasivo, cuando no directamente en contra de la movilización.
Tras la huelga del 8M, la lucha solo acaba de empezar. La represión sufrida en Burgos por el movimiento de mujeres y LGTBI vuelve a mostrar la necesidad de un gran movimiento unitario contra la represión ya que esta va en aumento hacia todas las que luchan, por ello el movimiento de mujeres debe construir alianzas con otros sectores represaliados para luchar contra la represión del estado burgués, y no sólo afrontarla sino enfrentarla.
La potencialidad de la unión de las luchas de todos los sectores oprimidos de la sociedad con las mujeres y el colectivo LGTBI es innegable. El desborde de la burocracia de los sindicatos mayoritarios por su esquirolaje activo en esta huelga, el apoyo a las luchas obreras, la capacidad de aunar fuerzas con la lucha de los pensionistas o la movilización de la juventud combativa y anticapitalista, son las fuerzas que pueden poner en jaque el régimen del 78, derribar los sistemas económico y social y abrir el camino a una lucha generalizada por construir un mundo nuevo sin explotación ni opresiones, por el cual luchaba la gran Revolucionaria Rosa Luxemburgo. |