Alberto Cardemil ha sido designado como Seremi de Hacienda de la región del Maule. Y evidentemente, su designación ha causado un importante revuelo. Pero no se trata sólo de un escándalo por el reciclaje de viejos rostros, en este caso un ex diputado y ex presidente de Renovación Nacional. Va más allá.
¿Quién es Alberto Cardemil? Su historial reciente
Corría el año 2015, y los casos y escándalos por corrupción, que de fondo develaban la relación entre los políticos tradicionales y los empresarios, hacían portada cotidianamente. En ese marco es que Cardemil fue formalizado con firma quincenal y arraigo nacional, ya que se comprobó que emitió boletas falsas a las empresas Penta, propiedad de Carlos Larraín y Carlos Délano.
Pero eso no es todo. Además se descubrió que el mismo Cardemil “boleteó” para Soquimich hasta mayo del año 2015, lo que lo vinculó al “Caso SQM”.
Frente a esto el ex diputado no encontró nada mejor que decir que se trataban de “asesorías legales” y que se negaba a entregar información por ser parte del “secreto laboral”. Un sinvergüenza.
Sus vínculos a la dictadura y a las violaciones a los Derechos Humanos
Pero detenernos exclusivamente en el hecho de que Cardemil es un político corrupto, financiado por grandes empresas a las cuáles les presta servicios, es desconocer otra parte oscura de su historial.
El nuevo Seremi del Maule fue reconocido en su momento por ser parte del “ala más dura” de RN, partido del cual fue presidente entre 1998 y el 2001, justamente el período en que estaba en debate la detención de Pinochet en Londres, cuando la derecha y prácticamente la gran mayoría de los políticos tradicionales defendieron su extradicción a Chile, evitando que fuese juzgado. Y claro, si fue subsecretario del Interior de Pinochet entre los años 1984 y 1989.
Han comentado en la prensa que sus principales “desafíos” como subsecretario fueron la visita del Papa Juan Pablo II y aceptar el triunfo del No en el plebiscito. Pero hay algo más. En realidad, mucho más.
El atentado a Pinochet ocurrió en 1986. Cardemil ejercía como subsecretario. Cuando estaba en el cargo, fueron secuestrados Nattino, Parada y Guerrero, como represalia al ataque contra el dictador. Sus cuerpos aparecieron degollados y con evidentes signos de las más brutales torturas. A su haber está entonces el caso degollados.
Además hubo Estado de sitio, desaparecieron cinco jóvenes durante el año 1987 a manos de los aparatos de inteligencia de la dictadura, y además fue asesinado Jecar Neghme, incluso posterior al plebiscito de 1988.
De hecho, en el libro “Asociación Ilícita, los archivos secretos de la dictadura”, de Mauricio Weibel, se denuncia que Cardemil habría manejado documentos y archivos con la información personal de diversos opositores al régimen, y se habrían encargado de difundir dicha información hacia la Central Nacional de Informaciones, CNI.
Cardemil tiene prontuario. E incluso, después de la “transición pactada” (y tan pactada que permitió que el mismo Cardemil fuese diputado por 20 años) se hizo parte de las denuncias sobre “falsos desaparecidos”, y ha dado diversas declaraciones contra el pueblo mapuche, acusando a quienes estuvieron en huelga de hambre de ser “violentistas”.
Piñera engrosa sus filas con corruptos, violadores a los Derechos Humanos, defensores de la dictadura militar y ladrones. Cardemil es un selecto exponente de ese grupo. Una muestra viviente de la impunidad que reina en Chile. |