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5 de abril de 2025 Twitter Faceboock

Sociedad
Arsénico en Antofagasta: Más de 40 niños contaminados vuelven a poner en discusión los graves problemas ambientales y de contaminación en la zona
Amelia H.

Preocupación e indignación ha generado la contaminación con arsénico de más de 40 niños menores de cinco años, quienes habrían ingerido el mineral por medio del agua, en una zona del país que se caracteriza por los desechos tóxicos que arrojan distintas empresas mineras, donde los habitantes son quienes pagan las consecuencias.

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Alrededor de 80 niños de Antofagasta fueron sometidos a exámenes médicos, realizados por el Instituto de Salud Pública (ISP), para comprobar la existencia o no de arsénico en sus organismos, de los cuales por lo menos 45 menores se encuentran contaminados por el peligroso mineral- e incluso existe la posibilidad de que sean aún más las personas afectadas por este- y por lo menos 35 niños fueron detectados con plomo en su sangre.

Los menores de edad asisten a los jardines infantiles Semillita y Los Pollitos del Puerto de Antofagasta, y arrojaron distintos niveles de arsénico en su orina, lo cual según Aliro Bolados, Presidente del Colegio Médico de Antofagasta es una situación gravísima, pues “no debe existir arsénico en niños, puesto que la presencia de una sola molécula de este elemento en el organismo de un menor de esa edad, puede desatar cáncer, infartos y enfermedades cardiovasculares”. El informe que publicó la Intendencia de Antofagasta con los resultados de los exámenes, aseguró que 35 niños están afectados por arsénico, quienes tienen en su orina entre 5 y 34 microgramos (ug); nueve menores tienen 5 ug, y un niño está contaminado con 43 ug.
Las personas pueden verse principalmente expuestas al arsénico a través de los alimentos y el agua, sobre todo en ciertas zonas en que las aguas subterráneas entran en contacto con minerales que contienen arsénico, como es el caso de Antofagasta, y además algunos procesos industriales tales como la minería, la fundición de metales o las plantas eléctricas de carbón contribuyen a que haya arsénico en aire, agua y suelo.

Los jardines infantiles donde asisten los niños están ubicados bastante cerca del acopio de cobre procedente de la minería del puerto de la ciudad, lo que ha causado indignación en la población por la responsabilidad que tienen las empresas que acumulan desechos tóxicos en zonas donde habitan cientos de personas. Es por esto que diferentes organizaciones ciudadanas están exigiendo el cese inmediato del acopio de concentrado de cobre, producto del peligro que significa habitar cotidianamente en un sector donde existen peligrosos minerales que han contaminado algo tan básico para vivir como es el agua. En esta misma sintonía, hace tres meses que organizaciones medioambientales vienen exigiendo la fiscalización en las zonas aledañas al Puerto de Antofagasta, petición que no ha sido escuchada por las autoridades de la región.

Constante contaminación en el país por parte de empresas

En marzo de 2014, distintos medios de comunicación publicaron información sobre la alta concentración de arsénico en el aire, tanto en el norte del país, como también sobre el aumento en otras zonas como en la población de Valle Grande, Comuna de Lampa. Este aumento de arsénico en el ambiente tiene directa relación con la expansión de las industrias mineras, principal fuente del mineral y de otros que también son peligrosos para la salud, como es el caso del plomo.

En el 2011, los suecos Lars Edman y William Johansson hicieron público un documental titulado “Toxic Playground”, el que abordó la contaminación de arsénico en Arica, específicamente en el Cerro Chuño. El documental reflejaba las consecuencias sanitarias del almacenamiento de residuos tóxicos en Arica, concediéndoles la palabra a las víctimas y a los responsables de la empresa local, ligados a la Dictadura de Augusto Pinochet. Los desechos de la empresa fueron arrojados en una zona que luego fue habitada por personas, lo que les ocasionó enfermedades y distintos problemas a la salud.

Otro hecho “emblemático” fueron las masivas movilizaciones en Freirina, en el 2012, por el cierre de la planta de cerdos de Agrosuper, lo que puso en el tapete nacional las precarias condiciones de vida que deben soportar personas trabajadores y más vulnerables, que habitan en zonas donde llegan a instalarse empresas que contaminan, producen desechos tóxicos, olores insoportables, etc.

Hace algunos meses, en diciembre de 2014, Quinteros, se vio opacado por un derrame de petróleo que contenía un barco, hecho que ocasionó graves problemas en la fauna marina de la zona, afectando a trabajadores pesqueros y al medio ambiente de la zona, algo que ya había ocurrido en reiteradas ocasiones según las personas que viven en el lugar. Cómo olvidar también las 20 mil toneladas de residuos tóxicos con plomo y arsénico que entre 1984 y 1989 fueron dejadas por la empresa chilena Promel, o el “santuario sin cisnes de Valdivia”, donde murieron más de 4 mil cisnes, debido a que la planta de Celulosa Arauco Constitución (Celco), arrojó residuos líquidos industriales (RIL) al río Cruces. Y así, suman y siguen los casos de contaminación a personas y al medio ambiente, producidos por la irresponsabilidad de empresarios y del Estado.

Las múltiples consecuencias que genera la instalación de empresas, sin ningún cuidado hacia el medio ambiente y hacia los habitantes, es un hecho palpable del que las autoridades de gobierno y los empresarios jamás se han hecho cargo, pese a las denuncias de la población, y a los casos de intoxicación o contaminación de organismos; hacen caso omiso, mientras cientos de personas se ven perjudicadas a costa de las ganancias millonarias de las empresas.

 
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