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Red Internacional
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“100 preguntas sobre sexualidad”, ¿A qué le teme la derecha conservadora?

Desde la publicación del libro “100 preguntas sobre sexualidad”, la polémica se ha visto crecer, y la oposición más fuerte al libro que habla abiertamente sobre la sexualidad juvenil ha venido por parte de la derecha.

Melissa Navea V Psicóloga

Lunes 3 de octubre de 2016

Diversas han sido las opiniones que ha generado el nuevo libro lanzado y distribuido por la Municipalidad de Santiago en diversos establecimientos educacionales, el cual viene a responder las preguntas sobre salud sexual y reproductiva, luego de que desde el 2014, se generaran alrededor de 180 talleres en diversos liceos de la comuna para seleccionar las 100 preguntas más comunes.

El libro constó con la participación de un comité editorial de 13 liceos de la comuna, y de una amplia gama de profesionales de diversas áreas de la salud y el derecho para buscar dar la información más certera y completa en cada una de las preguntas divididas en diversos ejes.

Lo progresivo

Tan solo hace falta leer el prólogo del libro para darse cuenta de cuál es su objetivo. En este apartado se explicita la importancia del derecho a acceder a la información completa, abierta, y clara; a la vez que se reconoce que los prejuicios, la resistencia y los conservadurismos han sido precisamente una piedra de tope al momento de abordar esta temática de manera integral, democrática y transversal al sistema educativo, y por el contrario, esta se ha constituido más como un tabú en la Sociedad chilena.

Si bien es un libro que adhiere a una perspectiva biológica, lo cual es la finalidad del libro, este incluye la afectividad en un contexto adolescente, resuelve dudas importantes sobre la salud sexual, promueve la prevención de embarazos e ITS, el autocuidado, se atreve a incluir a la población LGBT, cuestión que suele omitirse al hablar de sexualidad, y presenta un lenguaje coloquial y directo precisamente entendible para uno de sus públicos objetivos, los adolescentes, además de apoderados y profesores.

Los dichos de la derecha ¿A qué le temen?

Esta semana el ex senador RN, Manuel Jose Ossandón, luego de estar en el centro de la atención por la desafortunada frase: “El sexo anal no es sexo”, de la cual salió a retractarse, criticó el libro por que según él promueve la “deformación sexual”, por estar “descontextualizado”, además de tener una “visión del sexo desligado de lo que son los afectos y los sentimientos”.

Por otro lado el diputado y secretario general de la UDI, Jose Antonio Kast, también criticó la iniciativa, argumentando que este presenta una “visión cosificadora de la persona, que no se habla del respeto del otro como persona, ni tampoco se enseña sobre el amor ni la entrega en cuerpo y alma hacia la pareja.”

Sin embargo en el libro explícitamente existe un apartado que habla sobre la afectividad y pone énfasis en promover los vínculos afectivos sanos, aun cuando las preguntas según la Municipalidad de Santiago, están enfocadas en responder dudas de carácter biológico y de salud sexual y reproductiva.

Frente a esto cabe preguntarse qué esperaría la derecha de un libro que intenta responder precisamente a preguntas que se hacen adolescentes, de entre 14 y 18 años sobre lo que entienden como sexualidad. Difícilmente los tópicos a abordar podrían referirse al “sexo por amor” en edades donde usualmente se suelen experimentar las primeras relaciones sexuales por diversos factores. Cabe recordar que la sexualidad es algo que es transversal a toda nuestra vida desde que nacemos, que incluye no solo el acto sexual, si no que el autonocimiento, el autocuidado, la intimidad, el placer, la diversidad, entre otros componentes, los cuales van interactuando durante el desarrollo de las personas, no siendo igual en todos los casos.

Lo cierto es que ha sido históricamente la derecha más conservadora el principal opositor a las medidas que han intentado abarcar la sexualidad públicamente, lo hicieron junto a la Iglesia católica al oponerse a las JOCAS en el Gobierno de Frei Ruiz Tagle, lo fueron al oponerse a los métodos anticonceptivos y campañas de prevención del VIH durante los gobiernos de la concertación, hoy son pieza clave para que el insuficiente proyecto de ley de aborto terapéutico no termine por aprobarse, con una tasa de embarazo juvenil que repercute directamente en la deserción escolar, entre otros ejemplos.

Y es que anteponiendo todo su arsenal valórico, la derecha intenta hacer el juego que siempre ha hecho en la educación con el tan conocido discurso de la “libertad de enseñanza” para evitar hablar de temas que le incomodan, que siguen intentando mantener en la esfera de lo privado aun siendo una realidad. Al igual como lo hacen al promover la educación de mercado, y con ello darle cabida a los contenidos que consideran necesarios con el método verticalista de la transmisión de conocimientos, la omisión de la educación sexual también tiene un fin. Y es que el libro “100 preguntas sobre sexualidad adolescente” tiene un significado simbólico, pues la derecha se escandaliza al verlo casi como un manual de sexo, como una imposición, porque percibe al estudiante como un simple receptor. Pero en los hechos este no es más que una herramienta, una vía de información oficial, que el o la adolescente, como sujeto activo puede ser capaz de utilizar en su beneficio. La derecha hoy totalmente desdibujada por los casos de corrupción que los involucra, intenta dar gritos de ahogado aferrándose a sus valores conservadores tal como lo ha hecho saliendo a las calles con la discusión del aborto terapéutico, pero a la vez se enfrenta a una juventud que aun viviendo en la herencia de la dictadura sale a cuestionar la moral de la Iglesia y de los sectores más conservadores que la buscan adoctrinar.

Sin duda que aún falta mucho por avanzar, principalmente la realidad empuja a que el Estado se haga cargo de la educación sexual pública tomando en cuenta una perspectiva de género e integral de la sexualidad, no solo porque hoy Chile adhiere a una serie de acuerdos y tratados internacionales en donde se compromete a esto, sino que también porque vemos las consecuencias de la falta de abordaje y profundización en la materia producto de la ignorancia que desemboca en la discriminación a la “diversidad sexual”, las altas tasas de embarazo adolescente, deserción escolar y de las infecciones de transmisión sexual en la juventud, además del acoso sexual y el machismo naturalizado en las salas de clases, lo que refleja que aún existe una deuda del Estado hacia la juventud que está llena de preguntas, pero que a diferencia de otras épocas, hoy sale a buscarlas por sí sola.