Este jueves 11 de mayo tendrá lugar una nueva jornada de huelga estudiantil universitaria en Catalunya bajo el lema "basta de precarización, por la rebaja del 30%".
Marta Clar Barcelona | @MartaClar1
Lunes 8 de mayo de 2017
Esta nueva jornada de lucha, se concibe como la continuación de las movilizaciones que tuvieron lugar durante los días 1 y 2 de marzo, en las que el objetivo principal era la rebaja del 30% en las tasas universitarias.
Se trata de una una proposición no de ley aprobada en el Parlament hace más de un año, pero que no ha tenido ningún tipo de consecuencia real. Los días 1 y 2 de Marzo, lucha por la bajada de las tasas movilizó a miles de estudiantes en Barcelona. Ayer sabíamos que varios compañeros y compañeras fueron detenidos.
Estas detenciones, forman parte de una cruzada represiva por parte del Govern, que pone en el punto de mira a los jovenes luchadores, no hay dudas de que se trata de un intento de aleccionar a un movimiento estudiantil que empieza a emerger nuevamente. Es por este motivo que la próxima huelga también tiene que convertirse un verdadero ejemplo de solidaridad, exigiendo su desprocesamiento y la libertad sin cargos para todos y todas.
El ataque que sufre la juventud es un ataque generalizado. A día de hoy, el elevado precio de las tasas universitarias, que se multiplicaron hasta en un 66% en Catalunya tras la aprobación del conocido "tasazo" en 2012, ha obligado a miles de compañeros y compañeras a tener que dejar sus estudios.
Desde el 2008 hasta la actualidad, en el conjunto del Estado español, son más de 134.000 estudiantes quienes han sido expulsados de las aulas de Universidad Pública por no poder hacer frente al encarecimiento de los precios y el proceso de privatización.
Pero son muchos más los que ni siquiera pueden pensar en empezar una carrera universitaria. Por este motivo, la bajada inmediata de los precios de las matrículas se convierte en un primer paso elemental en la lucha por la defensa de la educación pública y gratuita.
Pan y Rosas y No Pasarán, damos apoyo a la huelga y nos sumaremos a la manifestación del jueves, acompañando la reivindicación de la bajada de los precios de las tasas, y exigiendo al mismo tiempo la reincorporación inmediata de nuestros compañeros y compañeras expulsadas por no poder pagar y que se reconozcan los estudios superiores como un derecho universal y por lo tanto se garantice su gratuidad y un sistema de becas para que los hijos e hijas de la clase trabajadora y los sectores populares puedan ir a la universidad. Pero creemos que no podemos olvidar el contexto en el que tiene lugar esta nueva jornada de huelga estudiantil.
Es decir, unos meses después de la aprobación, gracias al voto favorable de la CUP, de unos presupuestos neoliberales en Catalunya, totalmente continuístas de los anteriores y que provocaron el rechazo de la comunidad educativa en su conjunto.
La subida de los precios de las matrículas es la última vuelta de tuerca de un ataque generalizado contra la educación pública. La imposición del "Plan Bolonia", la subida de tasas o el "3+2" son claros ejemplos del proceso de privatización y elitización que golpea a la universidad pública, y tampoco podemos olvidar la precariedad laboral, los recortes presupuestarios, los recortes para la investigación y los despidos que sufre el personal docente.
La implantación de la LOMCE, con la implementación de las reválidas en primaria y secundaria, o la imposición de tasas cada vez más caras en los cursos de formación profesional (FP), la no remuneración de las prácticas o el traspaso de cursos a la concertada y privada y la creación de FP ad hoc para empresas.
Todos estos hechos ponen en evidencia la dimensión del ataque generalizado contra la educación pública que se ha llevado a cabo bajo los gobiernos estatales del Partido Popular y el PSOE, con la complicidad de los gobiernos autonómicos de CiU, el Tripartit o ahora JxSí.
Además, la educación actual reproduce un discurso que invisibiliza a las mujeres y a las personas LGTBI y profundamente eurocéntrico. La universidad y los institutos no son islas aisladas; en sus aulas se reproducen las opresiones de esta sociedad. Por eso nuestra pelea también es por acabar con el machismo, la LGTBIfobia y el racismo en ellas.
El machismo que sufre la juventud llevó a que este 8 de marzo, institutos de todo el Estado se sumaran de manera simbólica al Paro Internacional de mujeres. Desde algunas facultades, también se hicieron acciones simbólicas. Sin embargo, el paro no se hizo efectivo en la gran mayoría de centros de estudio porque los sindicatos y organizaciones estudiantiles no tomaron el paro como parte de su política.
Para enfrentar y revertir esta ofensiva desde Pan y Rosas y No Pasarán apostamos por levantar un movimiento estudiantil combativo que se proponga enfrentar los ataques del Estado y pelear por una educación que esté realmente al servicio de la clase trabajadora y los sectores populares, y no de las empresas. Una educación que destierre el machismo, el racismo y la LGTBIfobia.
Para ello consideramos que es de vital importancia superar la lógica de convocatorias parciales, que mantienen además una artificial división entre los estudiantes universitarios y de secundaria, y avanzar hacia una huelga general de educación.
Tan solo la más amplia unidad entre todos los sectores de la comunidad educativa, desde el profesorado hasta los y las estudiantes de todos los niveles será posible acumular la fuerza necesaria para tumbar las reformas educativas que se han ido imponiendo en los últimos años y avanzar hacia la gratuidad de la educación.
Pero para conseguirlo, es necesario que las organizaciones de izquierda, las asambleas de facultades y los sindicatos estudiantiles con peso en institutos y facultades, como es el SEPC en Catalunya o el Sindicato de Estudiantes, se propongan poner en pie un potente movimiento estudiantil.
Peleamos porque éste organice de conjunto a los estudiantes de secundaria y universidades en asambleas masivas coordinadas entre sí, que convoquen y dirijan un plan de lucha sostenido, mientras se exige a las principales centrales sindicales que convoquen una nueva huelga general de educación.