Los próximos días 13 y 14 de abril el Sindicato de Estudiantes (SE) convoca huelga estudiantil. Las perspectivas de seguimiento son muy desiguales en distintas zonas del estado.
Martes 5 de abril de 2016
Foto: Twitter
Tras la anterior convocatoria de huelga estudiantil el 3 de marzo lanzada por diversos colectivos, el SE convoca unas nuevas jornadas de huelga el 13 y 14 de marzo, en algunos lugares en solitario y en otros junto con más asociaciones estudiantiles, con manifestaciones en varias ciudades durante el segundo día de huelga.
Con la LOMCE ya en aplicación en los cursos impares de enseñanzas medias desde el año pasado y el plan de aplicar el 3+2 al año siguiente, se revela necesaria una contundente respuesta en las calles para frenar los ataques a la educación pública.
Estas reformas están enmarcadas en una batería de ataques a la clase trabajadora, como la Reforma Laboral o los recortes en servicios públicos, que también hacen diana en los trabajadores de los centros educativos. Tal es el caso de los 32.000 despedidos de los centros educativos y la mayor precarización laboral, unida muchas veces a la privatización de servicios en estos centros.
La consecuencia más inmediata de estos Planes y el aumento de hasta un 66% de las tasas universitarias es la expulsión de decenas de miles de estudiantes por motivos económicos, este curso, más de 55.000 matrículas menos, las cuales se suman a las casi 40.000 menos desde la subida de tasas de 2012, un nuevo récord en la progresiva elitización de la universidad.
Esto sólo aumenta la urgencia de combatir de forma unitaria estos ataques a la educación pública, la urgencia de trabajar para revitalizar y coordinar las asambleas de base en institutos y facultades, la urgencia de combatir con las armas de la unidad con otros sectores en lucha.
La aplicación del Plan Bolonia, la LOMCE y el tasazo del 2012 supusieron una derrota para el movimiento estudiantil, pero sólo se asienta y se convierte en desmovilización si se aplica una política burocrática, actuando dentro de los límites corporativistas y de fragmentación del movimiento estudiantil entre sí y con el resto de sectores oprimidos.
Esto debilita la protesta en muchos lugares, demostrando que es imprescindible avanzar hacia una coordinación estatal de las organizaciones, sindicatos y asambleas para poder discutir un plan de lucha que permita golpear con más fuerza.
Así, estamos viendo que en algunas comunidades la convocatoria de huelga augura un seguimiento mucho menor que en otras ocasiones, tal como sucedió con la huelga del 3 de marzo en algunas ciudades. Esto es en buena parte responsabilidad de la sectaria dinámica de dividir fuerzas en huelgas de menor éxito convocadas por separado por distintas facciones del movimiento estudiantil.
Frente a esa falta de unidad y coordinación entre las distintas organizaciones estudiantiles, reivindicamos las experiencias de las coordinadoras de asambleas, que contaron con momentos de mayor vigencia durante auges del movimiento estudiantil, que rompan además las barreras entre ambas fases educativas.
El 3+2 o la LOMCE avanzan como un ariete contra un movimiento estudiantil que tiene que volver a enseñar los dientes a quienes tratan de condenarnos a un futuro (y un presente) de paro y precariedad. De tal manera, el potencial de la juventud sólo se desarrollará en la calle y organizada de forma antiburocrática desde las bases.
Se revela necesaria una unidad entre las diferentes organizaciones estudiantiles para avanzar en un programa que no rebaje sus demandas y que sostenga su lucha en asambleas democráticas y un estudiantado movilizado.
También la de construir un movimiento estudiantil en alianza con el movimiento obrero, pasando por encima corporativismo de algunas agrupaciones estudiantiles. La unidad entre estudiantes y obreros es la base para un fuerte movimiento de lucha que nos permita alcanzar conquistas.
Tal lección de solidaridad obrera-estudiantil nos la está legando el movimiento estudiantil en Francia a través de distintas experiencias de unidad durante las protestas de los últimos días, como la huelga general del pasado 31 de marzo, las tomas de espacios universitarios y las movilizaciones de una juventud que enfrenta una dura represión policial.
Ya sea en la próxima huelga estudiantil o más adelante, no hay tiempo que perder a la hora de trabajar desde la base para expandir la organización y movilización de una juventud que enfrente estos ataques, para continuar peleando por una educación pública, laica, gratuita y de calidad, bajo control de trabajadores y estudiantes.

Jorge Remacha
Nació en Zaragoza en 1996. Historiador y docente de Educación Secundaria. Milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.