Luisa María Alcalde presumió el Programa de Jóvenes Construyendo el Futuro como la alternativa de la juventud frente al desempleo en la pandemia.
Angie Ascencio Estudiante de prepa 9 UNAM
Jueves 3 de septiembre de 2020
Este lunes, durante la conferencia diaria de programas de bienestar, Luisa María Alcalde- de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social- comentó que el programa fue una opción para muchos jóvenes que perdieron su empleo durante la pandemia.
Esto generó que se inscribieran 154 mil nuevos becarios, dando un total de 1, 742, 101 “aprendices”.
Cabe resaltar que un 52% provienen de un asentamiento rural, principalmente de Chiapas, Veracruz, México y Guerrero, y la tercera parte de inscritos cuentan con una licenciatura e incluso posgrados.
La iniciativa estrella de López Obrador promete ser un programa de inclusión y apoyo para los jóvenes, pero ¿de verdad lo es?
Este trabaja como una agencia de subcontratación con la que el gobierno cubre los despidos masivos, de los cuales no hay datos especificos -aproximadamente 230 mil, tan solo en el sector público, hasta mayo-.
Los jóvenes realizan las mismas funciones que los trabajadores, según las necesidades que surgan dada la falta de personal. Cubriendo jornadas de hasta 8 horas, con una remuneración en forma de “apoyo” de 3,600 mensuales -poco más del salario mínimo- y sin derecho a seguridad social, lo cual sirve para cubrir el boquete provocado por la austeridad republicana. Por ejemplo, en enero del año pasado, el número de funcionarios públicos ¿despedidos? empataba con los becarios absorbidos por el sector estatal (El Financiero, 7/01/2019)
En este marco, todas las dependencias públicas -que ocupan el 25% de los puestos de trabajo– presentan o presentaron problemas de despidos masivos, relacionados con la austeridad republicana, que una vez más demuestra que sólo afecta a los de abajo.
Además, esta situación se agrava en medio de la pandemia, donde, con niveles históricos, la cifra de desempleo ronda en los 12 millones y medio en el sector formal e informal, según cifras del Inegi, de los cuales más de la mitad han sido jóvenes de entre 15 y 29 años según datos del IMSS.
Por supuesto que la precariedad no termina acá, hablamos de que al menos el 65% de los jóvenes trabajadores no gana más de dos salarios mínimos y seis de cada diez jóvenes trabajadores en el país tienen poco más de tres años de antigüedad laboral, lo que nos habla de la inestabilidad laboral a la que nos enfrentamos.
Todo esto revela que además de pensar en la juventud como un ejército de reserva para mantener funcionales las dependencias, este programa que solo encubre las pésimas condiciones laborales está imposibilitado a resolver el problema del desempleo juvenil. La realidad es que cubre un pequeño porcentaje de desempleo y además lo hace de una manera totalmente precaria.
Esto sin contar la poca variedad de campos laborales a los que está enfocado el programa, pues solo cuenta con 8 ramas en la producción: artes y deportes, administrativa, ventas, servicios, agropecuario-medio ambiente, oficios, industrial y electricidad. Dejando de lado áreas importantes como educación o las carreras de ciencias sociales.
Derivado de la política del gobierno de gobernar para ricos y pobres, sin tocar jamás los bolsillos de las grandes empresas privadas, que se ven beneficiadas con este tipo de programas, ya que representan un 76% de las sedes que dan empleo en el programa
Frente a esto, somos las y los jóvenes los que no podemos resignarnos a vivir con salarios que no alcanzan para llegar a fin de mes, cambiando de trabajos ya que no hay estabilidad, y sin certeza de cómo será nuestra vejez.
Tenemos que cambiar esta realidad, por esto te invitamos este domingo 6 de septiembre a las 16hrs a la asamblea nacional anticapitalista, en defensa de la educación pública y gratuita y en contra de la precarización de la vida.