Continuamos la serie Revolución Rusa en la Prensa venezolana, desde las celebraciones del “Primero de mayo” (calendario gregoriano) y “Jornadas de Abril”, hasta las primeras interrogantes sobre el paradero de Lenin.
Humberto Zavala Venezuela | @1987_zavala
Domingo 28 de mayo de 2017
A finales del mes de junio llegaron a Venezuela las primeras noticias sobre la agitación que sacudió a Rusia a partir del 18 de abril [1.05.1917], y que estuvo precedida por la entrada clandestina de Lenin desde Berlín con su infatigable labor de agitación revolucionaria [3.04.1917], y el anuncio de los Estados Unidos de América sobre su entrada en la Guerra [4.04.1917].
Pero lo que detonó aquella crisis fue el telegrama del ministro Miliukov durante el Primero de mayo, para tranquilizar a los Gobiernos aliados, y a sus interrogantes sobre la Declaración del 27 de marzo del Gobierno Provisional [15.04.1917], que rezaba “no es la dominación sobre los demás pueblos, ni se aspira a despojarles de sus bienes nacionales, ni a apoderarse de territorios ajenos”.
El nuevo telegrama (de Miliukov) se pronunciaba por la “Guerra hasta el final” y su criterio sobre los fines que persigue su Gobierno en la I Guerra de rapiña imperialista, esto inevitablemente lanzó a las masas a la calle hacia las protestas anti-guerreristas y anti-gubernamentales conocidas como “Jornadas de abril” [3.05.1917].
El “orden” posterior al Febrero ruso de 1917
En la nota anterior abordábamos el optimismo generalizado que la prensa liberal y sus cables internacionales depositaban en la “Revolución de Febrero”, esta tendencia no paró pronunciarse hasta finales de abril, la prensa venezolana dedica a la situación en Rusia algunas columnas.
Bajo el título “Los Romanov”, el órgano informativo de la dictadura gomecista, El Nuevo Diario, publica el 2 de abril una condena moral de la vida social rusa bajo el último zarismo firmada por Alexander Rank, al día siguiente este mismo hace público el decreto del Santo Sínodo exhortando a todas las iglesias a la obediencia al nuevo gobierno, sentenciando: “se declara que la revolución es obra de Dios”.
Por su parte, el analista del New York Times, John Harold Snodgrass, es presentado por el diario El Universal como “observador atento” e “incontestable autoridad” sobre los sucesos de último momento en Rusia, en una nota publicada en Caracas el 12 de abril sobre la entrada de Estados Unidos a la guerra y la posición de Wilson sobre Rusia enuncia: “Para los Estados Unidos de América la revolución de Rusia es un suceso feliz. Los amigos de América en ese país forman el elemento intelectual y el de los negocios. Están ahora en el poder”.
El 4 de mayo aparece en El Universal, una nota del columnista Enrique Gómez Carrillo desde Madrid, quien traza un cuadro de las miserias e injusticias sufridas por el pueblo ruso desde Iván “El Terrible” hasta entonces, y para finalizar su escrito enaltece un texto de Máximo Gorki: «El pueblo ruso es demócrata, y nada más, porque la República en Rusia es el ideal lejano del mañana y no del presente. Pidiendo demasiado, pidiendo una República, lo único que lograríamos es alejar la posibilidad de un cambio trascendental y hondo». Palabras estas amargamente impugnadas por Lenin en sus “Cartas desde Lejos” [Obras, t. XXIII, pp. 324-325]
Primero de Mayo y “Jornadas de Abril”
La distancia y rapidez de los hechos, aunado a la desigualdad de los calendarios, introducen el desconcierto en las cronologías de la prensa venezolana de la época. Naturalmente, lo que nosotros conocemos por Primero de Mayo fue anterior a las “Jornadas de Abril”, pero para mayor paradoja, la relevancia de estas últimas ocasionó que sus ecos llegaran al país días antes que cualquier reseña sobre el 1° de mayo, aun cuando el carácter de dichas manifestaciones hubiera dado un salto a partir de aquella primera fecha del mes.[1]
«LA SITUACIÓN EN RUSIA
Londres 5, 11 noche. Odesa ha sido testigo el 1° de mayo de la más grande manifestación que se ha celebrado jamás en la Rusia meridional. Más de 150.000 manifestantes, entre mujeres, niños, soldados y marineros, desfilaron a lo largo de las calles en un largo cortejo, que comenzando su marcha a las ocho de la mañana, continuaba todavía desfilando a la entrada de la noche. Las autoridades no solamente prohibieron esta manifestación sino que tomaron parte en ella. Los manifestantes llevaban banderas con las siguientes inscripciones: "LA PAZ SIN ANEXIONES NI INDEMNIZACIONES DE GUERRA", "QUEREMOS UNA REPÚBLICA DEMOCRÁTICA", "PAZ UNIVERSAL", "TIERRAS Y LIBERTAD" y otras semejantes.»
[Panorama, 27/06/1917; (Fuente: Marcano, 1980; 61)]
Todos estos hechos se publicarán en prensa venezolana debajo de cintillos como “SECCIÓN ESPECIAL SOBRE LA GUERRA EUROPEA”, y bajo títulos que se alternan entre “La Revolución en Rusia”, “La Situación en Rusia”, “La Incógnita de Rusia”, y así en lo sucesivo.
Como hemos referido arriba, el Primero de Mayo proporcionó el fermento popular; el ministro Miliukov, el motivo de su explosión, el controversial telegrama se publica íntegramente en Panorama del 16 de junio, dos días antes de que el mismo diario reseñara una “recia campaña de los órganos de extrema izquierda contra Miliukoff, ministro de Negocios Extranjeros” [Íbid, p. 55].
El 20 de junio se publica en Panorama el titular: “En las calles de San Petersburgo hubo el viernes manifestaciones pacíficas y de hostilidad contra el Gobierno”, cinco días después [25.06.1917] aparecen las declaraciones desde el balcón, de Miliukov a los kadetes: “Ciudadanos, cuando he sabido que los manifestantes llevaban banderas con la inscripción ’ABAJO MILIUKOFF’ he tenido miedo, no por mí, sino por Rusia”, y también sobre la agitación en las calles céntricas de San Petersburgo donde colisionaron las marchas de manifestantes y las contramarchas de soldados. [íbid, p. 60].
Primeras noticias aparecidas en Caracas sobre Lenin
Las primeras noticias sobre Lenin llegaban a Caracas el 25 de mayo de 1917, suministradas desde el extranjero por el Svenska de Estocolmo a través de la Exchange Telegraph Company (cable inglés); esta nota afirmaba que “el agitador Lenin ha desaparecido y que no se sabe qué le haya ocurrido” [Íbid].
Dado el pronunciado retraso superior a un mes, nuestro “agitador” había tenido suficiente tiempo, oportunidades y habilidades, para hacerse un nombre propio en todos los estratos de la agitada Rusia. La misma noche de haber entrado clandestinamente a Petrogrado [3.04.1917], comenzaría a exponer sus célebres y controvertidas “Tesis de abril”, adoptadas por la dirección Bolchevique tras un intenso debate a finales de dicho mes [24-29.04.1917] y finalmente aceptadas a inicios de mayo por la mayoría del partido.[2]
La vieja fórmula de “Dictadura democrática”, levantada mecánicamente por Kamenev y Stalin en la dirección de Pravda, había llevado al partido a declarar que sus intenciones no consistían en deponer al Gobierno de la Capital sino limitarse a “ejercer presión” sobre este en las negociaciones con los Gobiernos aliados, tal era la orientación del Manifiesto bolchevique “A los pueblos del mundo” [14.03.1917], llegando al absurdo de embellecer fragmentos de la mencionada “Declaración del 27 de marzo” que sin ambages contemplaba “que se respetarían todos los compromisos contraídos con nuestros aliados”.
Por su parte, los términos de Lenin frente a la guerra y los aliados eran claros y taxativos, “Defensa del país vs. Defensa de la Revolución”, exhortaba desafiante a trazar una nítida línea divisoria entre los propósitos de la pequeña burguesía y los del proletariado asalariado, invocando la arenga de Karl Liebknecht “transformar la guerra imperialista en guerra civil contra la propia burguesía”.
La personalidad política con que hablaba ahora el bolchevismo luego de adoptar la orientación defendida por Lenin, permitió que durante las jornadas de protestas contra Miliukov y el Gobierno Provisional a inicios de mayo, las masas prestaran atención a la voz diferencial de los bolcheviques y estuvieran dispuestas a discutir su programa, propiamente el programa de “Las Tesis de Abril”.
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Sobre la personalidad de Lenin, y sobre su desconocido paradero, habrían de aparecer sucesivas notas en la prensa venezolana durante los meses siguientes, pero esto será materia a desentrañar en las siguientes entregas.
NOTAS
[1] Las celebraciones del 18 de abril [1.05.1917] son presentadas por Trostky como una "fiesta antimilitarista y proletaria (que) se fundía con una manifestación patriótica, teñida un poco de revolucionarismo... La fiesta del Primero de Mayo, lo mismo que el entierro de las víctimas, transcurrió en medio del mayor orden, sin choques ni víctimas, como una solemnidad de carácter nacional. Sin embargo, un oído atento hubiera podido ya percibir, sin dificultad, en las filas de los obreros y de los soldados, notas de impaciencia y hasta de amenaza." [2007: 286]
[2] La importancia de Lenin fue destacada correctamente por Trotsky, al sustraerla de visiones unilaterales que solo emborronan las contradicciones y conflictos de su historia personal y con su entorno partidario: "Lenin pudo ser el jefe indiscutible del partido más revolucionario de la historia porque la magnitud de su pensamiento y de su voluntad encontró al fin aplicación en las grandiosas posibilidades revolucionarias del país y de la época." [p. 278] y un poco más adelante: "Lenin no fue ningún demiurgo del proceso revolucionario, que su misión consistió pura y simplemente en empalmarse a la cadena de las fuerzas históricas objetivas. Pero en esta cadena él era un eslabón muy importante. La dictadura del proletariado se deducía de la lógica de la situación. Mas era necesario instaurarla, y esto no hubiera sido posible sin el partido. Y éste sólo podía cumplir su misión comprendiéndola. Precisamente para esto, para infundirle esta conciencia, hacía falta un Lenin." [Pp. 282-283]