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Red Internacional
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No + AFP. 1980: Se crean las AFP, un negocio redondo a costa de nuestros bolsillos

En noviembre de 1980, en plena Dictadura Cívico-Militar y entrando a la década de las grandes privatizaciones en Chile, José Piñera atacó nuevamente a la clase trabajadora, creando las Administradoras de Fondos de Pensiones o AFP, instituciones que se convirtieron en un negocio redondo para la clase empresarial y que hoy en día, nuevamente, están en el ojo del huracán debido al proyecto del retiro del 10% y al rechazo que generan en la población. ¡Retomemos la pelea por No + AFP!

Viernes 10 de julio de 2020

En la década del 80’, en plena Dictadura Cívico-Militar y a costa de la violenta represión por parte de las Fuerzas Armadas, la derecha y los empresarios, en Chile comenzó una ola de privatizaciones, y con esto, el terreno propicio para que la clase empresarial y sus políticos convirtieran todo derecho fundamental en un negocio redondo. Las pensiones, los ahorros de años de trabajo y la seguridad al momento de jubilar, pasaron a transformarse en millonarias ganancias que definitivamente no benefician a las familias trabajadoras: las AFP.

Corría el mes de noviembre de 1980 cuando José Piñera, creador también del anti-obrero Plan Laboral- antecesor del actual Código del Trabajo-, impulsó un nuevo modelo para administrar las pensiones y ahorros de miles de personas, a través del Decreto Ley 3.500, llamado Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), las cuales pasarían a estar en manos de empresas privadas, bajo una lógica de capitalización individual.

Desde el 31 de diciembre de 1982 hasta la fecha, las AFP pasaron a ser el único sistema de previsión social para todas las personas que se van incorporando al mundo laboral, lo cual no rige para los miembros de las Fuerzas Armadas y Carabineros, quienes tienen sistemas de pensiones y cotizaciones en base a la modalidad de reparto, en la Caja de Previsión de la Defensa Nacional (CAPREDENA) y en la Dirección de Previsión de Carabineros de Chile (DIPRECA).

La metodología para robar toda una vida de trabajo

¿Cómo es el funcionamiento de las AFP? Cada vez que los trabajadores llegan a su décimo día del mes, el 10% de su salario es transferido como cotización a la AFP correspondiente, es decir, alrededor de $30.000 (tomando como base el salario mínimo establecido de $300.000) pasan a las manos de empresas privadas, las que administran a su antojo los ahorros de años de trabajo, invirtiendo en la bolsa, en acciones y empresas, especulando, tal como lo hacen hasta la actualidad.

Entre las empresas que más se benefician a costa de los bolsillos de los trabajadores se encuentran IPSA (Cencosud, Endesa, Latam, Enersis, Falabella, Colbún, Copec, Soquimich, AES Gener, CMPC) y 10 bancos, que reciben la suma de más de US$40.000 millones.

Pero, eso no es todo. Las AFP no sólo ‘administran’ el dinero de miles, sino que lo utilizan para invertir y obtener ganancias aún más millonarias. Invierten el dinero de las y los trabajadores en los bancos, por ejemplo, en depósitos a plazo, cuyas tasas de interés fluctúan entre 4% y 4,5% anual. Luego, son estos mismos bancos los que prestan ese dinero a los trabajadores por medio de créditos de consumo, a tasas anuales de 25%, un negocio redondo. Para rematar, el promedio de las pensiones en las mujeres- a febrero de 2019- era de unos míseros $91.213, y en los hombres de $252.421, según datos de Fundación Sol.

Ya hace unos años, el investigador de Fundación Sol, Marcos Kremerman, afirmaba que “el 90% de los pensionados con pensión programada recibe pensiones inferiores a $144.000”, mientras que el promedio de las ganancias diarias de las AFP es de $1 millón. En este sentido, las precarias jubilaciones empeoran cuando se trata de las mujeres trabajadoras, ya que un 93% recibe menos de $147 mil, mientras que el 87% de los hombres gana dicho monto.

Como muestra la realidad y las cifras, las AFP fueron- y siguen siendo- un pilar fundamental del capitalismo chileno y del régimen heredado de la dictadura de Pinochet. Son una suculenta fuente de ganancias y dinero para invertir por capitalistas y especuladores, a costa de arrebatar una vejez digna para millones de personas. Los empresarios de este negocio, la derecha y los partidos que legislan para los ricos no van a permitir que se toquen estas ganancias; por eso, o se despliega una gran fuerza en base al rechazo que existe contra las AFP, con el propósito de ponerles fin, y para que la crisis actual la paguen los capitalistas, o nos quedamos con medidas "parches", como sería conformarnos con el proyecto del 10% de retiro.

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Es falso lo que plantean los parlamentarios del Frente Amplio de que por votar a favor del proyecto del 10% de retiro, "estamos en el principio del fin de las AFP". Para derribar el sistema de pensiones de la dictadura hay que enfrentar a los grandes grupos económicos y sus monopolios. Como se vio en octubre, sólo la fuerza de la clase trabajadora y el pueblo movilizado puede hacerlos temblar. Por eso resulta tan criminal la tregua que la CUT y la burocracia sindical le ha regalado al gobierno, mientras Piñera nos lleva a un país con mayor pobreza, desempleo, bajos salarios y peores pensiones.

Hay fuerzas para mucho más: ¡No + AFP! Por un sistema de pensiones de reparto y solidario controlado por trabajadores y jubilados

Debemos luchar por un sistema de reparto solidario y estatal, gestionado por los trabajadores y usuarios y cuya finalidad central sea el bienestar de los miles de jubilados y jubiladas y las necesidades sociales tan apremiantes de la pandemia.

Hay que reducir el tope para la vida laboral a los 55 años y en el caso de los trabajos pesados a los 50, asegurando pensiones que no sean nunca inferiores al 80% del sueldo líquido percibido durante la vida laboral.

Para esto, hay que pelear por verdaderas medidas de fondo que afecten las ganancias empresarias, cómo un sueldo mínimo de emergencia no inferior a $500 mil pesos, el fin de los despidos financiado por impuestos progresivos a las grandes fortunas y empresas como las grandes mineras que ganan millones a costa de la vida de las y los trabajadores unido a un programa de fondo para que la crisis no la pague el pueblo trabajador sino los grandes empresarios.

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