Comenzó el 2020 y se preparan los motores -y los partidos- frente al proceso de “plebiscito constituyente”, el cual se realizará el 26 de abril del presente año. Las posturas y lo necesario para asegurar las demandas del pueblo chileno en esta nota.
Viernes 3 de enero de 2020
El plebiscito constituyente
Como hemos afirmado en diversas notas desde La Izquierda Diario, el estallido social de octubre del 2019 marcó y profundizó un antes y un después en Chile y su política. Es así como los diversos partidos -y sectores- políticos han comenzado a desplegar sus campañas, “comandos” y planteamientos sobre las elecciones.
Es así como, con la votación del Senado, el plebiscito constará de dos opciones, es decir, la de aprobar o no la idea de realizar un plebiscito, seguida del procedimiento a realizar la nueva constitución, entre las opciones de una campaña de candidatos representantes, o la de una comisión mixta, integrada entre representantes electos y parlamentarios. Sin embargo, una gran traba para este proceso es que justamente todas las discusiones deben regirse bajo lo establecido por los tratados que haya firmado anteriormente el Gobierno, así como lo establecido por el Poder Judicial y Ejecutivo. Sobre esto último volveremos más adelante.
El “antes y después” ha sido tan profundo que incluso la UDI congeló su participación en ChileVamos, después de que Evópoli y Renovación Nacional votaran de manera completamente oportunista y cínica a favor de la paridad de género, la participación de pueblos originarios e independientes.
Es frente a este contexto que surgen, por ejemplo, desde la extrema derecha, planteamientos como “comandos por el No”, impulsados por José Antonio Kast en medio de cuestionamientos por la “ilegalidad” de su campaña. Es así que la derecha de Kast, con una propaganda que pareciera buscar crecer con la difusión de la ignorancia y el ridículo, buscan instalar que ningún cambio servirá de manera contundente. Nada más ventajoso para la derecha más conservadora y recalcitrante.
Hoy comenzamos a difundir algunos mensajes radiales para apoyar la campaña del No. Ante la ausencia de regulación electoral; la colusión de todos los partidos políticos y el Gobierno; y la desigualdad evidente entre ambas opciones, defendemos el derecho a plantear alternativas pic.twitter.com/SrDoyEvXVs
— José Antonio Kast 🇨🇱 (@joseantoniokast) December 31, 2019
Mientras que por otro la DC ha impulsado la campaña #YoApruebo, campaña que ha provocado resquemores por parte del Partido Socialista al buscar una campaña unificada de la “oposición parlamentaria”, críticas compartidas por el Partido Comunista. Sin embargo, ninguna crítica frente a las trabas del plebiscito. Todos, sin distinción, se encaminan a la trampa de la constituyente.
Oficial% el 26 de Abril del 2020 tendremos un plebiscito para decidir si queremos o no una nueva Constitución, y de aprobarse, bajo qué mecanismo redactarla, siendo una de las opciones una Asamblea Constituyente con delegados 100% electos. Hace 2 meses, ¿quien lo hubiera pensado?
— Gabriel Boric Font (@gabrielboric) December 23, 2019
Plebiscito Constituyente: Los límites
Desde ya debemos recordar que los términos del plebiscito en cuestión se juegan justamente bajo los parámetros del acuerdo firmado el 15 de noviembre, el bulleado “acuerdo por la paz social”, firmado desde la UDI a personeros del Frente Amplio. Sin embargo, esto no termina aquí, sino que justamente, según lo votado en el Senado y lo establecido por el acuerdo, este proceso se deberá limitar a lo establecido por la República de Chile. Es decir, que no se podrán modificar elementos del Poder Judicial o incluso el Poder Ejecutivo.
Una traba sin lugar a dudas, por eso debemos pelear por una asamblea constituyente libre y soberana, es decir, libre en el sentido de que esta asamblea tenga la posibilidad de discutir, votar y resolver sobre todos los aspectos de la vida que las y los delegados decidan, y soberana, en el sentido de que ninguna institución y Poder esté por encima de esta asamblea.
Pero en términos concretos esto pone límites para justamente acabar con diversas situaciones que aquejan profundamente al pueblo chileno, es decir, el modelo de las AFP, la educación y salud de mercado, en donde las familias se endeudan para que sus hijos puedan estudiar, o ven a sus familiares morir en las interminables listas de espera, así como también el enorme negocio de la vivienda que tiene a miles de personas en Chile sin un derecho social básico como lo es le garantizar por parte del Estado una vivienda digna.
Pero, para añadir a la lista, ¿qué pasa si después de realizarse esta propuesta de nueva constitución la población decide rechazarla? Entra en vigor la antigua constitución, es decir, la de 1980.
Proceso constituyente: Las tareas para un 2020 de victorias
Frente a los llamados de organizaciones de la ultra-derecha a realizar comandos por el No, como lo promueve José Antonio Kast -o incluso los atentados cobardes a los monumentos y memoriales a las y los detenidos desaparecidos-, frente a las trampas que pone el Gobierno y el oficialismo al intentar posar de “democrático”, así como la tregua que han sostenido desde el Frente Amplio y el Partido Comunista al depositar las confianzas en las papeletas de este 26 de abril, lo que hace falta es justamente mirar retrospectivamente a las jornadas del 12 de noviembre, en donde a través de un llamado a huelga general, y con las calles copadas de gente hasta el último metro cuadrado, el Gobierno se vio completamente sobrepasado.
¿Qué hubiese sido de Piñera y todo su régimen si estas jornadas se hubiesen extendido, con una paralización total de las industrias mineras, forestales, salmoneras, del transporte? ¿Cuántos metros hubiera volado por los aires el Gobierno de Piñera y toda su represión a través de Carabineros?
Lo necesario justamente pasa por las lecciones que demostró el pueblo chileno en rebelión: la necesidad de la movilización y la unidad en las calles. En donde, a través de un plan de movilización ascendente, de la mano de un paro nacional, convocado por la CUT, por la Mesa de Unidad Social, el Colegio de Profesores, con la participación activa de la CONES, la ACES, la Confech, y todos los organismos sociales, como las Coordinadora NO+AFP, 8M, entre otras.
Esta fuerza es la que se puede abrir paso para hacerse el camino hacia un 2020 de victorias.