Este 25 de julio nuevamente saldremos a las calles exigiendo nuestro derecho al aborto. Cuando el gobierno tiene cada vez menor aprobación, y la lucha docente por la educación pública demostró una enorme fuerza para enfrentar a Piñera, encabezada, en su mayoría, por profesoras y educadoras de párvulos y diferenciales.

Elizabeth Fernández Profesora
Jueves 25 de julio de 2019
El año pasado, fuimos miles en todo el mundo exigiendo el aborto legal, libre, seguro y gratuito; contra la clandestinidad a la que somos arrojadas, mujeres y cuerpos gestantes, jóvenes, trabajadoras, pobres. En esta pelea, nos volvimos a encontrar quienes gritamos por Ni Una Menos, y quienes vimos en el Mayo Feminista la posibilidad de revolucionar la educación; y conocimos nuevos rostros de miles de “pibas” peleando por su derecho a decidir. Entendimos que nuestra fuerza es internacional, y el pasado 8 de marzo lo volvimos a demostrar, realizando en todo el mundo las marchas más masivas en las últimas décadas.
El Frente Amplio, dirigiendo federaciones estudiantiles, la confech, y siendo parte de coordinadoras feministas, buscó rebajar nuestra pelea en las calles por aborto legal, a negociar con la derecha liberal una necesaria pero insuficiente despenalización. Desde Pan y Rosas fuimos parte activa de la marea verde, tanto en Chile como en Brasil y Argentina, pues sabemos que la fuerza de las mujeres junto a los jóvenes y trabajadores puede conquistar nuestras demandas. Pero también vemos que podemos ir más allá, dinamizando y despertando otros sectores a luchar por sus demandas y enfrentar a quienes nos las niegan: los empresarios, la derecha y los políticos patronales.
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El reciente paro docente lo demuestra, una movilización por más de 7 semanas que enfrentó al Gobierno y los empresarios de la educación, encabezado por profesoras que constituyen casi el 73% de un gremio feminizado, y donde una demanda central fue por la mención de educadoras de párvulo y diferencial. Por eso la fuerza de les profesores fue tan irritable para el gobierno de Piñera y la Ministra Cubillos, porque cuestionó directamente la desigualdad de las mujeres y la educación de mercado en crisis, con establecimientos empobrecidos y despreciados por un gobierno displicente y empresarial.
Les profesores tenían fuerza y apoyo suficiente para ir por más, lo demostró las masivas marchas realizadas y las acciones en solidaridad de estudiantes, apoderados y trabajadores de distintos sectores movilizados. Sin embargo, la dirección del Colegio de Profesores, con Mario Aguilar del Frente Amplio a la cabeza, no se la jugó por potenciar esta unidad planteada en los hechos, incluso siendo el movimiento de mujeres, desde dentro, las profesoras en primera línea, quienes impulsaron la movilización.
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Pero esta enorme pelea, que dieron los y las profesoras, abrió la perspectiva de pelear contra el mercado educativo, la precarización de los liceos municipales y universidad públicas que son pan de cada día; como lo vivimos en el Pedagógico, una de las universidades en crisis financiera, producto de esta crisis de la educación.
Ante esta crisis nos enfrentamos en la movilización que llevamos hace casi dos meses en nuestra universidad, donde sabemos muy bien la realidad que denunciaban les profesores a nivel nacional, de falta de salas, infraestructura deficiente, pocas herramientas pedagógicas y deudas millonarias; y que las autoridades, como el rector Jaime Espinosa, han profundizado con un plan de ataques a funcionaries y profesores a honorario para abaratar costos, reduciendo horas extra y congelando sueldos; para que seamos trabajadores y estudiantes quienes carguemos la crisis en nuestros hombros, mientras él sigue ganando un sueldo de casi 8 millones de pesos.
En ese marco, este 25 de julio puede ser un impulso para que junto a este movimiento de mujeres, que se tomó las calles con la marea verde el año pasado y que hoy encendió el paro docente, retomemos la pelea por el aborto y enfrentemos esta educación neoliberal y autoritaria. Esta fuerza arrolladora la podemos desplegar desde el Pedagógico, impulsando la unidad entre estudiantes, funcionaries y profesores, enfrentando las medidas precarizadoras de Espinosa, por un financiamiento integral de parte del Estado y porque sea la comunidad la que decida.
Con esa perspectiva, este 25 de julio, llenemos calles a profesoras, profesores y estudiantes. Seamos miles por el aborto legal, libre, seguro y gratuito y por una educación gratuita, pública, democrática y no sexista; por una educación sexual intregral y científica, sin la moral de las iglesias, para que niñes y jóvenes podamos decidir.