En una semana cruzada por la llegada del G-20 y por luchas obreras, como la que protagonizan despedidas de Siam, se realizará una nueva movilización por el Día internacional contra la violencia hacia las mujeres.

Sol Bajar @Sol_Bajar
Selma Román Estudiante UBA y trabajadora de La RED de la juventud precarizada
Domingo 25 de noviembre de 2018 03:04
El 25 de noviembre de 1960 las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, conocidas como “las mariposas”, fueron asesinadas en República Dominicana por la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. En reconocimiento a su lucha, y a propuesta del 1° Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, en 1981, cada año se conmemora el Día de internacional de lucha contra la violencia hacia las mujeres.
Hoy domingo y mañana lunes, en Argentina y en otros países, habrá movilizaciones, como sucede cada año desde entonces. En la Ciudad de Buenos Aires, las mujeres marcharán hasta la Plaza de Mayo para denunciar el plan de ajuste de Macri, los gobernadores y el Fondo Monetario Internacional y para decirle “no” a la cumbre del G-20, repleta de xenófobos, machistas, golpistas y asesinos, que se realizará en pocos días. La exigencia de aborto legal ya y de inmediata separación de la Iglesia del Estado también es parte de la convocatoria que impulsan las organizaciones de mujeres, sociales y de la izquierda que vienen participando de las reuniones que preparan estar movilización.
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El reclamo contra los despidos y la represión, como la que sufrieron las trabajadoras y trabajadores de Siam este viernes en Avellaneda, sin dudas deberá ser un eje central de esta jornada, como venimos planteando desde a agrupación Pan y Rosas y el PTS en el Frente de Izquierda. Como sostuvo Myriam Bregman este sábado en las puertas de Siam, la salida para enfrentar a la derecha la muestran estas luchas, y por eso hay que rodearlas de solidaridad, para que triunfen y fortalezcan todas las luchas en curso.
Es que ese plan de ajuste, que aprobó el mismo Senado que le negó a las mujeres su derecho a no morir por aborto clandestino, ya golpea brutalmente a millones de familias, y afecta particularmente a las mujeres, que son la mayoría entre los precarizados, despedidos y pobres y cargan en sus espaldas con una doble y hasta triple jornada laboral.
La marcha convocada en la Ciudad de Buenos Aires también va a denunciar al gobierno de Cambiemos, que logró que ese apruebe el presupuesto que exigía para 2019 el FMI. Con represión, votos del peronismo y complicidad de las conducciones sindicales, que no hicieron nada para impedirlo, el macrismo logró que sea ley. Millones de pesos de ese irán el próximo año al pago de intereses de la deuda, mientras que un promedio de $11 por mujer será destinado a programas para “erradicar” la violencia machista. Una vergüenza, más grave al conocerse que este año murieron al menos 225 mujeres víctimas de femicidios.
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Por eso tampoco es un dato menor recordar que ese día, cuando el gobierno de Cambiemos reprimía brutalmente en las inmediaciones del Congreso, las direcciones de la CGT brillaron por su ausencia y las conducciones kirchneristas -que venían de rezar contra la pobreza en la basílica de Luján-, convocaron a marchar sólo formalmente.
Verde y naranja no van con celeste
Este año estuvo atravesado por la enorme marea verde que inundó las calles con el reclamo de aborto legal y dejó planteada como tarea la pelea por separar a la Iglesia del Estado. Los pañuelos verdes y naranjas se anudaron en las calles, y por eso no hubo llamado a “no enojarse con la Iglesia” que pudiera impedir que ese reclamo avance.
Así lo demostró el repudio que generó en las últimas semanas el proyecto del PJ en Tucumán, que pretendía conceder a esta institución la penalización del aborto en casos de violación (un derecho vigente en el Código Penal desde 1921); la muerte de una niña wichi en Chaco, producto de una maternidad forzada; la obligación de firmar en contra de la ESI y el aborto para matricular a los niños en varios colegios religiosos de Córdoba, CABA y otras localidades; y las propias declaraciones de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner llamando a sumar a los antiderechos celestes para ir contra la derecha, que despertaron nuevos rechazos.
La jerarquía de esta institución milenaria, otro actor fundamental para contener la bronca que genera el plan de ajuste, busca garantizar el orden que necesita este régimen social para mantener su dominio. Por eso intenta sostener su ideología y su control -entre otras cosas- con campañas tan reaccionarias como la que se conoció en este tiempo contra la Educación Sexual Integral, impulsada bajo el lema “con mis hijos no te metas” para buscar que no avance el dictamen que promueve que esa ley deje de garantizar su injerencia en las escuelas.
Con el financiamiento del Estado, y casos tan escandalosos como el que acaba de denunciar la diputada Laura Vilches (PTS/FIT) en Córdoba, esta institución sigue teniendo un profundo poder sobre las políticas públicas. Eso es también lo que plantean los diputados Nicolás del Caño y Nathalia González Seligra, que recientemente anunciaron que exigirán que se aprueben antes de fin de año las modificaciones propuestas a esta ley sancionada bajo el kirchnerismo, con el guiño del Vaticano y el aval sindical de las conducciones afines.
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Con la fuerza de las mujeres: para conquistar nuestros derechos y enfrentar el saqueo
Junto a las movilizaciones de las mujeres más jóvenes, secundarias, terciarias y universitarias, la marea verde traspasó los lugares de estudio y llegó a las casas, barrios y lugares de trabajo, despertando una enorme simpatía y ganando la adhesión de millones.
La profundidad de ese proceso se reflejó también en la confianza que ganaron muchas mujeres que hoy encabezan la pelea contra el ajuste y los despidos, como las trabajadoras de la salud, las estudiantes terciarias, las mujeres que exigen un pedazo de tierra para vivir con sus familias y las que enfrentan la precarización y los despidos, que vienen de la mano de la represión.
Ahí están las obreras de Siam que llevan semanas acampando y realizando acciones de lucha por sus puestos de trabajo, que son el sustento de sus familias. La gobernadora María Eugenia Vidal, que no tiene nada que ver con esas mujeres de la zona sur de la provincia de Buenos Aires, respondió con la maldita bonaerense, en complicidad con la intendencia del kirchnerista Jorge Ferraresi. Toda una muestra de los vínculos que los que los unen en defensa de los patrones.
Ahí están también las enfermeras de todo el país, que salieron a las calles contra la reforma laboral en el sector, en otra expresión del protagonismo que tienen las mujeres en una clase trabajadora cada vez más feminizada. El ejemplo de las empleadas domésticas de Nordelta, que dijeron basta a la super explotación y el maltrato de empresarios y poderosos, también resuena este 25 de noviembre, y estará presente en el documento que se leerá este lunes en la Ciudad de Buenos Aires.
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A diferencia de los dichos de Cristina Fernández, que quiere conciliar a las mujeres que lucharon todo el año por el aborto legal con la militancia celeste de las iglesias y gobernadores, la única unidad posible para enfrentar estos planes y conquistar nuestros derechos es la de las trabajadoras que se levantan en cada lugar contra el ajuste en curso, junto a sus compañeros y a las miles de jóvenes que impactaron en la escena política cuestionando a los dinosaurios del Congreso.
En la perspectiva de desarrollar esa unidad y de extenderla por miles, con una fuerza imparable, este lunes te invitamos a marchar con Pan y Rosas, junto a las jóvenes y trabajadoras en lucha, para decir bien fuerte que el saqueo del FMI, Macri y los gobernadores también es violencia, y no estamos dispuesta a dejar que pase sobre nosotras y nuestras familias, por todos nuestros derechos.