En medio del éxodo migrante, en el que vemos a miles de mujeres cargando con sus niños, las familias desplazadas en Chiapas quienes junto a las trabajadoras de la salud fueron reprimidas con gases lacrimógenos las mujeres socialistas llamamos a combatir junto a los demás oprimidos contra la violencia y explotación de la clase capitalista, su precarización y desigualdad de género, las bases de su enriquecimiento.

Pan y Rosas México México | @PanyRosasMex
Domingo 25 de noviembre de 2018
Este 25N, día internacional contra la violencia hacia las mujeres, desde la agrupación internacional de mujeres y diversidad Pan y Rosas, seguimos denunciando que la violencia patriarcal, es estructural y que el principal responsable es el Estado capitalista.
En México luego del sangriento sexenio de Enrique Peña Nieto, pasamos de 7 a 9 feminicidios por día, al tiempo que las redes de trata, la tortura y violencia sexual y la criminalización del aborto, son las duras condiciones que viven cotidianamente millones de mujeres pobres y trabajadoras. El proximo gobierno de AMLO-Morena así como sus alianzas con la Iglesia y los empresarios, tampoco parecen ser la solución a los graves problemas de las mujeres.
Este 25N seguimos denunciando que la precarización laboral tiene rostro de mujer. Mientras los ricos y las grandes empresas transnacionales generan ganancias multimillonarias a costa de la explotación intensiva de nuestro trabajo, asalariado y doméstico, somos nosotras las que tenemos que administrar la miseria en los hogares y también, las que desempeñamos los peores trabajos, sin seguridad social ni prestaciones, con salarios por debajo de nuestros compañeros y expuestas al acoso sexual y laboral en nuestros centros de trabajo.
Sin embargo, cuando las mujeres decidimos enfrentar estas injustas situaciones, podemos hacer temblar al gobierno. Así lo están demostrando las valientes enfermeras y trabajadoras de la sección 50 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud (SNTSA) en Chiapas, quienes a pesar de las amenazas y represión del gobierno de Manuel Velasco, están cumpliendo un mes en paro de labores y se mantienen firmes en su lucha contra el robo de prestaciones y por la defensa de la salud pública para el pueblo chiapaneco. Desde Pan y Rosas expresamos nuestra solidaridad con su lucha y repudiamos la represión que sufrieron ayer por órdenes del gobierno estatal.
A este duro contexto se suma la crisis migratoria que se vive hoy en Centroamérica. Son miles las personas expulsadas de Honduras, El Salvador, Nicaragua y Guatemala principalmente, debido a la violencia, la pobreza y la histórica expoliación del imperialismo estadounidense en la región. Entre las caravanas migrantes que transitan por México, viajan niñas, niños, personas de la comunidad LGBTI y mujeres de las clases trabajadoras, que están siendo discriminadas y violentadas por su condición de género y también de raza. Desde Pan y Rosas refrendamos la solidaridad con nuestras hermanas y hermanos migrantes y decimos bien fuerte ¡Ningún ser humano es ilegal! ¡Plenos derechos políticos y sociales para los refugiados y migrantes!
Es por todas estas razones que hoy mas que nunca se hace necesario levantar un potente movimiento de mujeres, estudiantes, amas de casa, maestras, jóvenes, obreras y trabajadoras, que sea independiente del gobierno y que pelee en las calles para que no haya ninguna mujer mas, asesinada ni violentada.