Balance de la jornada nacional de lucha. Por qué la actuación de la CUT es un obstáculo para que se efectivice una verdadera paralización nacional que obligue al gobierno a retroceder en los ataques. El papel de la izquierda y los próximos pasos para realmente derribar el programa de ajuste de Dilma.
Martes 2 de junio de 2015
La clase trabajadora protagonizó una importante jornada de protestas el 29 de mayo. Se desarrollaron manifestaciones en todas las capitales del país y en el Distrito Federal, con importantes bloqueos de rutas, que dieron mayor visibilidad al movimiento y paralizaciones de diversos sectores obreros.
La confluencia con las huelgas de los trabajadores públicos que se expanden en todos los estados del país que resisten la política de ajustes aplicado tanto por el PT como por el PSDB, permitieron que las manifestaciones convocaran contingentes significativos de trabajadores. El protagonismo fue de los profesores, ahora con la adhesión de las universidades federales y la entrada del movimiento estudiantil en escena. La jornada contó con un importante apoyo de la población, especialmente de los millones de trabajadores precarizados que son los más perjudicados por los ataques del gobierno.
En el transporte público de algunos centros metropolitanos, entre los petroleros de algunas refinerías, los metalúrgicos del ABC paulista y de San José dos Campos, bancarios de varias sedes de San Pablo, además de otros sectores puntuales, hubo demoras en los ingresos de trabajo y paralizaciones por 24 horas. De conjunto se evidenció una importante disposición de lucha de la clase obrera.
La lucha estudiantil en las universidad estadual y federal de Río de Janeiro, debido a los ataques que sufre la educación superior en ese estado se destaca como la expresión más avanzada de un movimiento estudiantil universitario, que comienza a resurgir nacionalmente en resistencia los recortes presupuestarios educativos. Cientos de estudiantes se hicieron presentes en las manifestaciones que marcaron el día de protesta en todo el país. El protagonismo de los trabajadores y la juventud se combinó con protestas del Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST), que ocupó varias agencias bancarias de la Caixa Económica Federal, reivindicando fondos para vivienda, así como del MST, bloqueando algunas carreteras.
Las principales demandas que adquirieron protagonismo en toda la jornada fueron el rechazo a la ley de tercerización, a las MPs (decretos) 664 y 665 que terminan con derechos laborales, a los recortes de los fondos destinados a la educación, a la salud y la vivienda y los despidos que crecen en la industria. Es decir, fue una jornada de repudio al paquete de ajuste que Dilma viene implementando nacionalmente, en común con el PSDB, como queda claro en los gobiernos del estado de San Pablo y Paraná.
En varios lugares la policía reprimió duramente a las manifestaciones, como en Recife donde varios sindicalistas fueron detenidos. La represión más fuerte fue descargada sobre los trabajadores y estudiantes de la Universidad de San Pablo, que fueron atacados con bombas de efecto moral y balas de goma, terminando con varios heridos y un estudiante preso.
El gobierno petista, los gobiernos tucanos y la casta política en general cerraron los ojos frente a la jornada de lucha. Mientras los trabajadores expresan en las calles su descontento, en los gabinetes del poder, los políticos dominantes solo tratan de aplicar las medidas de ajuste e intentan también implementar leyes reaccionarias como la que reduce la mayoría penal, la que institucionaliza el financiamiento empresarial de las campañas electorales y la que restringe la expresión política de las organizaciones de izquierda.
La CUT tenía la posibilidad de haber parado el país contra los ajustes
La central sindical Força Sindical que apoya la ley de tercerización y se subordina a la oposición de derecha, tucana, directamente boicoteó la jornada nacional de lucha, mostrándose como defensora de los intereses de sus amos, los capitalistas que se benefician con la política de ajuste. La CUT, por su parte, a pesar de haber convocado a un día de protestas y organizando varias acciones, “desde el interior” viene utilizando la movilización al servicio de sus propios intereses y la defensa del gobierno petista del que son parte.
La disposición de lucha expresada durante la jornada demostró una vez más, que no se construye una verdadera paralización nacional porque la burocracia de la CUT contiene la movilización de sus bases para no generar mayores enfrentamientos contra el PT. En toda la preparación de la jornada, así como en las manifestaciones del día 29, las dirección de la CUT se esforzó en defender a “su” gobierno, criticando las medidas más derechistas del ajuste con el objetivo de mantener su autoridad frente a los trabajadores descontentos, preservar mínimamente la imagen del PT para las elecciones municipales de 2016 y articular la candidatura de Lula en el 2018.
De este modo, la CUT, al mismo tiempo que critica los ataques más brutales a los derechos laborales, plantea la necesidad de “defender la democracia”, como si estuviese siendo amenazada por la oposición de derecha. Con esto busca distraer la atención de los trabajadores sobre la responsabilidad de Dilma y el PT sobre los ataques en curso, como si los mismos fuesen obra de una “derecha golpista”. Obviamente hacen de todo para ocultar que Dilma y Lula son los principales avales de Levy y que bajo el lulismo el número de tercerizados formalmente registrados en el país se elevó de 4 a 12,7 millones.
Mientras tanto, el descontento de amplios sectores de masas frente a los ataques es tal que la burocracia cutista (de la CUT) no fue capaz de hacer que la defensa del gobierno fuese una de las marcas visibles de la jornada nacional de lucha.
En los bastidores, la burocracia busca negociar cambios parciales en los ataques que permitan pasarlos sin mayores crisis, de modo que Dilma pueda aparecer haciendo “concesiones” y la CUT como capaz de lograr un “triunfo posible”. Al mismo tiempo, estas direcciones sindicales defienden que el gobierno implemente un supuesto “Plan de Protección al Empleo” (PPE), que en la práctica significa aceptar la rebaja salarial y subsidios patronales para evitar los despidos. Mientras, las medidas de ataque siguen avanzando en el Congreso.
Faltó una voz independiente de la burocracia para llevar la lucha hasta el final
Lamentablemente no tuvo visibilidad nacional una voz alternativa a la burocracia que pudiera dirigirse a los millones que se encuentran en las bases de los sindicatos de la CUT, de Força Sindical y de la CTB, así como a los millones de trabajadores tercerizados que son los que más sufren la precarización y los despidos, que proponga un plan de movilización serio para imponer una derrota al gobierno. Por más que esta voz hoy fuese minoritaria, sería una base para construir una fuerza capaz de superar los límites impuestos por la CUT y demás centrales sindicales.
De nada sirve criticar y exigir a la CUT en pequeños círculos de vanguardia y después aparecer frente a las masas como algo indiferenciado. Los sindicatos de la CSP-Conlutas necesitan movilizar a sus bases para exigir que la CUT pase de las palabras a los hechos y adopte medias de lucha a la altura de su fuerza y de los ataques que están en curso, dirigiéndose a los afiliados a los sindicatos cutistas para convencerlos de pasar por encima de sus direcciones si fuese necesario.
EL PSOL debería utilizar sus puestos parlamentarios y sus figuras públicas como Luciana Genro para amplificar esta batalla. Entretanto, el PSTU se contenta con criticar y exigir a la CUT en pequeños círculos dejando a los sindicatos restringidos a luchas económicas y a las relaciones amistosas con la burocracia. El PSOL, ni siquiera busca delimitarse en pequeños círculos, y termina embelleciendo las intenciones de “lucha” de las direcciones oficialistas, lo que no puede terminar más que en nuevas derrotas.
Desde el Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT) hemos luchado políticamente para que la CSP-Conlutas se constituya en un polo alternativo a la burocracia en la lucha de clases. Hemos buscado implementar en la práctica esta perspectiva en estructuras en las que militamos en San Pablo, como en el Sindicato de Trabajadores de la USP; en bancarios donde cumplimos un papel importante para obligar a la burocracia a paralizar varias sedes; en el subte,donde fuimos una minoría en la lucha para que el sector adhiera a la paralización; en profesores donde estamos impulsando una campaña que liga la demanda de la huelga al cuestionamiento de la casta política y en el movimiento estudiantil, donde somos parte activa de la lucha contra el ataque a la educación superior en Río de Janeiro e integramos las protestas en San Pablo, Campinas, Belo Horizonte y Marília. Llamamos a los trabajadores y jóvenes que comparte esta perspectiva a batallar por ella junto a nosotros en sus lugares de trabajo y estudio y en 2º Congreso Nacional de CSP-Conlutas, que tendrá lugar del 4 al 7 de junio.

Daniel Matos
Nacido en Montes Claros, Minas Gerais, Brasil. Dirigente del Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT) de Brasil, reside desde 2015 en Argentina colaborando con la dirección del PTS. Miembro del consejo editorial de Esquerda Diário y de la revista Estrategia Internacional. Coautor del libro Questao negra. Marxismo e classe operaria no Brasil, Ediciones Iskra, 2013.