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Red Internacional
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"SUSANA DISTANCIA" NO MIRA A LOS DE ABAJO. 30 millones de trabajadores informales en riesgo por pandemia

Las medidas de cuarentena afectarán a más de la mitad de la población ocupada. El sector informal, que aglutina a miles de familias en todo el territorio, pasa por su peor crisis pues a diferencia de los trabajadores formales viven al día, un mes sin trabajar es un mes sin comer.

Jesús Pegueros

Jesús Pegueros Estudiante de la Facultad de Economía de la UNAM | @DemoPegueros

Miércoles 25 de marzo de 2020

A partir de las medidas tomadas por el gobierno federal, en el marco de la crisis sanitaria y social que significa la pandemia por el coronavirus, miles de trabajadores han visto realmente afectadas sus condiciones de vida. En un primer momento se suscitaron despidos masivos de hoteles, restaurantes y demás comercios, pero hay que añadir ahora la frágil y delicada franja de trabajadores informales, sin seguro, prestaciones o apoyos, quienes además viven al día.

Nos referimos a más de la mitad de la población, taqueros, comerciantes, la señora de las quesadillas y un sinfín de empleos que no cuentan con ningún recurso gubernamental o institucional para solventar su reproducción en la actual situación. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) son aproximadamente 32 millones de personas en todo el país que se emplean de esta manera y que, debido a la falta de oportunidad de un trabajo digno y estable, han sobrellevado los gastos de sus familias de esta forma.

“Soy madre de familia y tengo dos pequeños en casa, los dos chiquitos van en la primaria, desde hace años vendo tamales afuera del metro Camarones y ha sido la manera en que he podido seguir adelante luego de haberme separado. Desde que comenzó la noticia del coronavirus y los que podía pasar acá traté de ahorrar lo más posible por temor a quedarme si la oportunidad de seguir poniendo el puestito. Ahora lo que temía está sucediendo, desde la semana pasado el cierre de varias plazas, negocios y locales el flujo de personas disminuyó como nunca había visto, yo todavía sigo poniéndome hasta que me vengan a quitar porque, si no sigo haciendo esto me quedo sin la leche, el pan y el huevo para mi casa, no sé qué hacer y no encuentro ninguna respuesta del gobierno”.

El sector informal, por una parte, está ligado a la imposibilidad de la fuerza laboral para acceder a centros de trabajo con condiciones que les permitan su manutención y la de las familias que depende de ellos. Aunque también está relacionado con el bajo salario que se percibe en el trabajo formal y que en muchas ocasiones la informalidad, aunque con mayor riesgo e inestabilidad permite un ingreso mayor que el que se podría conseguir en un puesto de un restaurante u otros servicios.

En el corazón de la ciudad se encuentra el barrio bravo de Tepito, un verdadero nicho de comercio que provee de recursos a miles de familias que no acceden por una u otra razón a trabajos formales de manera generalizada. Las medidas de reclusión sanitaria han provocado la disminución estrepitosa del flujo de gente en la zona, provocando que los comercios cierren y los locatarios obtengan cada vez menos ingresos

Por otro lado, hay que mencionar que una gran parte de la actividad informal en el país no sólo está ligado a la incapacidad o a la negación a acceder a un trabajo formal. Se debe a que las actividades productivas y laborales que se desempeñan en algunas regiones del país están vinculadas a la cultura, tradición y las propias costumbres de algunas regiones.

Me refiero específicamente a los trabajadores indígenas o a los trabajadores del campo, cuya materia de trabajo es la de comercializar artesanías, producir artesanías, trabajar algunas semillas o frutas, por lo cual también su reproducción está garantizada por el trabajo diario y en ese sentido, al igual que sucede con otras ramas del sector, están completamente en el olvido por las instituciones y el gobierno. Sin ningún tipo de apoyo o derecho laboral.

“Mi mamá me enseñó a hacer muñecas, bolsas y otros objetos con yute y como en mi pueblo no había secundaria solo terminé la primaria y comencé a ayudarle a mi mamá con el puestito que tenemos aquí en el centro de Oaxaca. Hace unos días policías vinieron a pedirnos que nos retiráramos y que, hasta nuevo aviso, no se iba a permitir más presencia de vendedores en la zona y prácticamente en ninguna parte de la ciudad. Sólo nos queda regresarnos al pueblito y ver que se puede cosechar o comer allá, aquí la situación se ve muy fea y pinta para peor, todo esto sin que el gobernador o alguna secretaría se preocupen por lo que sucede o por que vaya a suceder”.

La realidad es que los efectos de esta crisis que afectan principalmente a los más pobres solo se están empezando a sentir, está en juego el bienestar y la vida de muchas personas con la reducidas medidas que toman en el gobierno de la "cuarta transformación" sin ningún tipo ayuda o asistencia para los millones que padecerán de la miseria con este nuevo escenario post pandemia. Mientras tanto, los bancos han anunciado que harán "créditos de ayuda", es decir los empresarios buscan la manera de seguir amansando ganancias sin importar los efectos sociales que se están desencadenando.

Los trabajadores deben exigir su integridad sanitaria y reproductiva puesto que es totalmente indignante que en tiempos de crisis humanitaria siga habiendo negocios sustentados con la propia vida de miles. Sin ningún tipo de garantía para las familias pobres. Los trabajadores informales cumplen un rol preponderante dentro de la clase obrera mexicana y al igual que todo trabajador deben tener derecho a la salud por encima de las fortunas de unos cuantos infames.


Jesús Pegueros

Estudiante de la Facultad de Economía de la UNAM

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