×
×
Red Internacional
lid bot

Chile

Chile. 41 años sin poder decidir libremente sobre nuestros cuerpos

Sábado 27 de septiembre de 2014

El Hospital Barros Luco fue testigo de la experiencia de más de 3 mil mujeres que pudieron decidir sobre sus cuerpos a finales de la Unidad Popular en Chile. Más de 3 mil abortos gratuitos, y perfectamente legales, fueron garantizados. “La Máquina” como fue conocida también esta experiencia de organización de los trabajadores de la salud, se convierte hoy en uno de los mutilados episodios de auto organización de la clase obrera; y la posibilidad concreta de que las mujeres empobrecidas y trabajadoras puedan decidir sobre sus cuerpos alejadas de la moral eclesiástica de la Iglesia Católica en Chile.

Durante seis meses el Barros Luco abrió sus puertas a miles de mujeres que pudieron abortar; distintos médicos como han señalado en diferentes entrevistas expresaron que “el equipo médico no tenía complicación alguna ante algún tema ético”. Así fue como entre marzo y septiembre de 1973 en dicho hospital, el aborto fue un hecho en la práctica, totalmente legal.

“Habíamos visto morir a muchas pacientes como consecuencia de los abortos clandestinos”, explica María Elena (auxiliar). Cientos de mujeres llegaban con consecuencias de gravedad física tras haberse realizado un aborto clandestino en sus hogares; la necesidad médica, sanitaria y de conciencia de clase fue un factor decidor por parte de los trabajadores de la época. Hoy, tras 41 años desde el Golpe Militar de Pinochet; se recuerda como un episodio y una posibilidad concreta la vivida en el Hospital Barros Luco.

La propuesta de un aborto “terapéutico” por parte del Gobierno de Bachelet en ese sentido se hace insuficiente, mas de 40 mil mujeres al año abortan en nuestro país, y no precisamente a causa de inviabilidad del parto, peligro de muerte de la madre o violación como propone el actual Gobierno, sino porque han optado tomar una decisión sobre sus cuerpos.

La Dictadura no sólo aniquiló la posibilidad concreta y real de avance de la clase trabajadora con el exterminio de los Cordones Industriales, con el asesinato de miles de personas del pueblo pobre en Chile; también asesinó el poder de decisión de las mujeres más empobrecidas, las de la clase trabajadora. Las mujeres que buscaban, y hasta el día de hoy lo hacen, cuestionar la moral de la Iglesia, cuestionar y modificar el “deber ser” impuesto de una mujer en la sociedad capitalista, una sociedad donde las mujeres no tienen permitido decidir libremente sobre su vida.

Zikuta, de Pan y Rosas "Teresa Flores", Chile.