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Red Internacional
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MOVILIZACIÓN CUT. 7.000 trabajadores se movilizaron en Santiago

La marcha de trabajadores congregó a cerca de 7.000 personas, pese a que el organismo sindical no la preparó desde las bases. Las dirigencias de la Central tuvieron un discurso pasivo, poco crítico al Gobierno y sin llamar a la acción de los trabajadores.

Martes 31 de mayo de 2016

La convocatoria, que se desarrolló entre Plaza Italia y Plaza Los Héroes, congregó a 7.000 trabajadores de distintos sectores: ANEF, Junji, Constramet, Colegio de Profesores, FENATS, hospitales, industria, minería, asistentes de la educación, y otros. Entre lienzos y gritos se expresaban consignas como “abajo el Código Laboral de la Dictadura”, “No más AFP”, “Pago de la deuda histórica” de los profesores, “No más agobio laboral”, “El cobre para la educación”, entre otras.

Contó con el apoyo de la Confech- organismo estudiantil que no preparó de manera activa la movilización-, el Colegio de Profesores y los empleados fiscales. Hubo también presencia de estudiantes de la Universidad de Chile, Universidad de Santiago, ex Pedagógico, Universidad Central, Universidad Alberto Hurtado.

¿Bajo qué demandas convocó la CUT? “No+AFP”, reforzar fuertemente la Salud Pública, reponer la titularidad sindical, nueva constitución y un tímido respaldo a las exigencias del movimiento estudiantil.

¿Qué expresó esta movilización? Que aunque no fue masiva y centralmente de trabajadores públicos, existe un ánimo, un descontento, que cruza a sectores importantes de la clase trabajadora del país, con precedentes y luchas aisladas que se han desarrollado los últimos tiempos, como la ardua lucha que dieron los profesores a nivel nacional; la reciente revuelta que desataron trabajadores y pescadores de la región de Los Lagos; la batalla que emprendieron los funcionarios públicos del país, por ejemplo, en Atacama; las movilizaciones de los mineros subcontratados en el norte; las luchas de los portuarios en distintas zonas del país, etc.

Las dirigencias de la CUT no quieren luchar

7.000 trabajadores marcharon en un contexto de movilizaciones estudiantiles, con ocupaciones de liceos; tomas, asambleas y paros en algunas universidades, en un marco de creciente deslegitimación del régimen político. Por su parte, la dirección de la CUT permanece pasiva, complaciente con el Gobierno, las autoridades, y sin realizar ningún llamado fuerte a la acción y unidad entre trabajadores y estudiantes.

No sólo no preparó ningún paro nacional, ninguna asamblea en los lugares de trabajo, ni agitación, ni organización de verdad, sino que además se mostró como un obstáculo para avanzar hacia un verdadero paro nacional. No llamó, ni preparó la unidad real con el movimiento estudiantil, que en el caso de la CONFECH convocó a paro nacional indefinido. Con ello, y alimentando la confianza en el gobierno (que llevó al fracaso de la reforma laboral en manos del Tribunal Constitucional), lejos de buscar el desarrollo independiente y masivo de la lucha de los trabajadores y estudiantes, buscan “presionar”, a la vez que descomprimir, la energía de las bases.

La presidenta de la Central, Bárbara Figueroa, en su discurso se centró en dos ejes: que se respete, en el proyecto de reforma laboral, la titularidad sindical tras la impugnación de la Derecha en el Tribunal Constitucional, y un llamado a una reforma constitucional para proteger a los sindicatos ¿Cómo luchar por las demandas de los trabajadores, según las dirigencias? Impulsando una “nueva Constitución” y participando en el proceso constitucional y los cabildos comunales levantados por el Gobierno y las autoridades, los mismos que llevaron a una reforma laboral pro-empresarial contra los trabajadores.

Así, Figueroa desarrolló un discurso sin mayores críticas al Gobierno- donde está presente el Partido Comunista- complaciente ante los ataques de empresarios y políticos corruptos, y sin apuntar a la movilización de trabajadores y estudiantes para conquistar las demandas de dichos sectores.

En un contexto de malestar social, movilizaciones en distintas regiones del país, con estudiantes levantando la ofensiva, y un régimen político cada vez más cuestionado, ¿por qué no llamar a la acción y sí ubicarse de manera pasiva? En la actualidad están ocurriendo miles de despidos en la minería e industria del salmón, por ejemplo, gran parte de la población recibe sueldos de hambre, un alto porcentaje de trabajadores está subcontratado, y se mantiene el Código Laboral de la Dictadura.

Hay que pasar a la ofensiva y organizar la unidad obrero-estudiantil hacia un verdadero paro nacional

Se abre más una tijera entre las dirigencias de la CUT pasivas y las bases de los trabajadores que quieren movilizarse y conquistar sus demandas. Los estudiantes, por su parte, ya están levantando la “ofensiva estudiantil” en colegios, liceos y universidades; desde la Confech convocaron a un paro nacional indefinido, al que debería plegarse también la CUT, para así llamar realmente a la acción de los trabajadores junto a los estudiantes.

Esta es la alianza estratégica que se debe impulsar para enfrentar dos reformas que no responden a las necesidades y exigencias del pueblo trabajador. Es también responsabilidad de la CONFECH la pasividad ante la lucha por unir desde la base a los trabajadores y estudiantes. Lo que más teme la clase empresarial que nos gobierna, y sus partidos e instituciones, es que se organice una poderosa unidad entre trabajadores y estudiantes como una fuerza capaz de ponerla en jaque.

Los estudiantes llaman a la “ofensiva” frente a un gobierno que ha llevado al fracaso las ilusiones en sus reformas. Para el 09 de junio la CONFECH convocó a una nueva movilización nacional, en el marco del llamado a paro nacional indefinido. Las tomas secundarias hay que llamar a que se generalicen y desarrollar un movimiento nacional estudiantil masivo para conquistar la gratuidad y terminar con la educación de Pinochet. Junto a los trabajadores, puede ser una poderosa fuerza para terminar también con el Código Laboral.