Más de 300 mujeres se reunieron para continuar debatiendo y organizando un paro activo. El derecho al aborto, junto con el repudio a los despidos y el ajuste del gobierno fueron los ejes centrales del debate.

Claudia Añazco San Martín Delegada de la EES8 de Ensenada - Referente de La Marrón y Pan y Rosas
Domingo 25 de febrero de 2018 11:43
Fotos: Rocío Tagliabue
Participaron estudiantes secundarias y universitarias, docentes, no docentes, trabajadoras despedidas de la UEP (Unión Ejecutora Provincial), trabajadoras de IOMA, trabajadoras inmigrantes de las quintas y cooperativas de la zona, de la comunidad LGTBI, de Mamá Cultiva, socorristas, víctimas de abuso y violencia y las distintas agrupaciones que conforman el espacio de la Multisectorial de Mujeres de La Plata, Berisso y Ensenada.
Las voces por el derecho al aborto se hicieron escuchar
Muchas compañeras tomaron la palabra y plantearon sus posiciones. Uno de los ejes principales de debate fue la legalización del aborto; estuvo presente en la intervención de todas las mujeres: el aborto como un problema de salud pública, la clandestinidad, el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, el derecho a decidir ser madres o no serlo. Se denunció al Estado, a la Iglesia y al Gobierno de Macri, pero también los 12 años de gobierno de Néstor y Cristina Kirchner, por ser los responsables directos de que en Argentina mueran cada año, más de 300 mujeres pobres por abortos clandestinos.
Este debate no fue casual. Se suma al entusiasmo que generó en miles de mujeres, el pañuelazo en Congreso, convocado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, que tuvo un enorme apoyo en redes sociales, y al que nuevas generaciones de jóvenes se vienen sumando a esta lucha que ya lleva más de 10 años. Macri tomó nota del malestar y en principio, permitiría el debate en el Congreso del proyecto de despenalización.
Basta de ajuste y despidos
Otro eje importante que cruzó la asamblea fue la denuncia al gobierno de Macri y Vidal frente a una nueva provocación a los docentes, ofreciendo un 15 % en 3 cuotas en las paritarias –la misma oferta que ya había hecho- a la que sumó un plus por presentismo que ataca los derechos básicos de cualquier trabajador. Con este presentismo no podríamos enfermarnos o hacer huelga. Las ausencias que serían contempladas son accidentes, fallecimientos o casos de violencia de género.
Una verdadera hipocresía ya que en el sector docente, como en la mayoría de los lugares de trabajos públicos y privados, con predominancia de mujeres, no existe ninguna ley contra la violencia de género que nos ampare, ni presupuesto para su aplicación. Por otro lado, se planteó la exigencia a las centrales sindicales de la CTA, Cetera, Suteba, CGT que convoquen a un paro activo de 24 h el 8 de marzo, para que miles de trabajadoras y trabajadores podamos desplegar esa fuerza organizada en las calles.
Entre otros puntos de debate importantes se sumó el cupo laboral trans, la necesidad de visibilizar las identidades Trans – que también abortan y exigen junto a miles de mujeres ese derecho-, una fuerte denuncia a la Iglesia por ser cómplices directo del genocidio y apropiación de bebés durante la última dictadura y de los cientos de casos de pedofilia, que quedan en la completa impunidad; la necesidad de hacer efectiva en las escuelas la Ley de Educación Sexual Integral y la exigencia a los Centros de Estudiantes que realicen asambleas y movilicen a miles de estudiantes el día del paro.
Entre las resoluciones se acordó el llamado a una próxima asamblea para el viernes 2 de marzo en la que se desarrollaran distintas comisiones de debate y votaremos las resoluciones hacia la preparación activa de un gran paro el 8M.