Hace poco más de una semana Piñera anunció la reforma previsional que viene a fortalecer las AFP, el mismo día que el ultraderechista Bolsonaro salía electo en Brasil por medio de las elecciones más fraudulentas de la historia de ese país. Se trata de un cambio importante en la región: Bolsonaro ha defendido abiertamente las dictaduras y ostenta un discurso xenófobo y anti obrero. Buscará barrer toda conquista del pueblo trabajador, las mujeres, la diversidad sexual y los inmigrantes.

Beatriz Bravo Militante del Partido de Trabajadores Revolucionarios
Domingo 4 de noviembre de 2018
En este mismo sentido aseguró querer implementar las AFP en la economía más grande de América Latina. Macri y Piñera ganan un aliado, que junto a ellos buscará blindar el modelo capitalista con neoliberales reformas.
Los empresarios se organizan, discuten y debaten cómo avanzar sobre nosotros para garantizar sus suculentas ganancias, los trabajadores debemos organizarnos para enfrentarlos a ellos y sus gobiernos.
En Chile, la derecha prepara una reforma laboral que buscará no sólo debilitar aún más nuestros sindicatos como reponer a los grupos negociadores, sino también, fortalecer al Código Laboral vigente desde la dictadura pinochetista.
En los colegios quiere criminalizar a los estudiantes con el proyecto “aula segura”, dándole más poder a los directores. Así como con la Nueva Carrera Docente de la Nueva Mayoría estos tienen más poder sobre los profesores, ahora con aula segura tendrán facilidades para expulsar a estudiantes en un plazo de 15 días, lo que no es de ninguna manera un “debido proceso”.
¿Qué tenemos que hacer los trabajadores para enfrentar estos ataques?
Plan de lucha y movilización desde las bases
En Chile, la CUT ha convocado a un “paro nacional activo” para este 8 de noviembre, al cual se suman organizaciones como el Colegio de Profesores o la ANEF. Afirman que de “no ser escuchados continuaremos con la movilización”, con el objetivo de impugnar las reformas provisional y tributaria, junto al estatuto laboral juvenil.
Esta convocatoria sigue a la del pasado 24 de octubre, hecha junto a la coordinadora NO+ AFP y la misma CUT. Pero ni aquélla ni ésta se han preparado desde las bases, con asambleas en los lugares de trabajo. Por eso el 24 en la mayoría de las ciudades tuvo una baja convocatoria.
No basta con llamados a “paro activo” hechos desde algunos medios: hay que organizar un plan de lucha desde las bases, con asambleas en nuestros lugares de trabajo, piqueteos y jornada de paralización nacional, que pongan al centro la fuerza de la clase trabajadora en oposición a los planes de la derecha y los empresarios. No nos sirve decir que el paro es “activo” si no va acompañado de una preparación desde las bases, que supere la clásica movilización de la CUT, donde todo se reduce a un grupo de dirigentes mientras el conjunto de los trabajadores seguimos en nuestras pegas y nos enteramos por la TV, y es que hay batallas que los mismos dirigentes se negaron a dar, dejando que todo lo que no se respondió en la calle, permitió que se prepara el terreno para posibles ataques, ejemplo de eso es la ley “aula segura”. En junio de este año, ya habían más de 6.000 trabajadores desocupados por despidos y cierres de empresas tan emblemáticas como IANSA. Ante éstas, recién 5 meses después, realizan esta convocatoria y dicen estar “contra los despidos”, en ese mismo sentido, la negociación del sueldo mínimo terminó siendo a favor de los empresarios, mientras nosotros seguimos ganando lo que definen internacionalmente como un “mini salario mínimo”. El gobierno se negó a seguir negociando con la directiva de la CUT, ante esto, los mismos partidos de los que son parte los dirigentes de la central, la ex NM, decidieron negociar el salario que tenemos hoy, muy por debajo de la canasta básica familiar.
Hasta ahora, la “oposición”, con la ex Nueva Mayoría y el Frente Amplio, han demostrado que la estrategia restringida al juego parlamentario nos ofrece a los trabajadores más de lo mismo: incidir en las reformas para lograr cambios cosméticos, o leyes que terminan siendo aprobadas, como el sueldo mínimo de $301.000 que no alcanza para nada. En ese mismo sentido, el objetivo por el cual movernos debe ser derrotar las reformas del gobierno. Eso lo conseguiremos en las calles y en unidad de los trabajadores, estudiantes, mujeres, pobladores e inmigrantes. Como vienen realizándolo los trabajadores despedidos del Ferrocarril en Antofagasta, donde Luksic es el dueño, quienes llevan dando una pelea de mas de 115 días de lucha por la reincorporación a sus puestos de trabajo, que de manera arbitraria y prepotente fueron despedidos, al igual que los trabajadores de Komatsu en la zona norte de Santiago, hoy tambien luchan por la reincorporación, tras el despido injustificado de la empresa, una trasnacional japonesa.
Sabemos que la derecha no se detendrá con una movilización aislada, sobre todo con la llegada de Bolsonaro a la presidencia de Brasil.
Los trabajadores podemos ir por más
Este 8N estaremos en la calle, pero dejando en claro que lo que frenará a la derecha será la más amplia unidad de los trabajadores confiando en nuestras propias fuerzas, ligada esta fuerza al movimiento de mujeres, aquel que con seguridad ha levantado una marea verde a nivel internacional y ha evidenciado la necesidad de conquistar el aborto legal, que hoy significa un problema de salud publica y de clase, que empuja a las mujeres pobres y trabajadoras a morir en abortos clandestinos. A la vez que se amplia la unidad con los y las estudiantes que hoy buscan ser criminalizados con Aula Segura, y buscan ser tratados por el gobierno como la mano de obra " mas barata" ante el estatuto laboral juvenil.
Debemos organizarnos en asambleas en nuestros lugares de trabajo, votando la paralización y desplegando la iniciativa de las bases, no basta con declaraciones, es necesario prepararlo, sólo esto logrará hacer del 8N un paro activo y el inicio del plan de lucha y movilización que necesitamos, que ponga al centro el fin a las AFP que quiere conservar el gobierno, por un sistema de reparto solidario, gestionado por los trabajadores y jubilados y no los empresarios o su Estado, a su vez, contra las reformas y medidas antisindicales como la reposición de los grupos negociadores, contra la precarización de los trabajadores luchando por el paso a planta, el sueldo mínimo de $450.000 y contra los despidos, por la reincorporación de los trabajadores en lucha y contra aula segura.
Esta lucha la debemos dar los trabajadores, pero podemos ir mucho más allá, somos quienes hacemos funcionar al mundo entero, gracias a la explotación y opresión que cae sobre nuestros hombros un puñado de capitalistas y sus gobiernos se enriquecen a nuestra costa mientras millones viven en la miseria, y eso sólo lo acabaremos poniendo en pie una alternativa anticapitalista de los trabajadores, que se decida a echar abajo el sistema actual, pero que quiera dar las peleas que ni el progresismo ex concertacionista de la ex NM ni el Frente Amplio quiere dar, pues están dispuestos a administrar este sistema desde el Estado empresarial con ciertas reformas, cuando de lo que se trata, es de acabarlo.
Te invitamos a impulsar esta perspectiva junto a nosotros y a asistir al Encuentro por una Izquierda Anticapitalista e Internacionalista de los y las trabajadoras para construir una alternativa que esté a la altura de los desafíos de Chile, Latinoamérica y el mundo entero, este 17 de Noviembre, en la Universidad de Santiago de Chile (USACH) .