En el Día de la Independencia, el kirchnerismo, junto a otros sectores del peronismo, organizó un acto con consignas programáticas que ninguno de los referentes ni candidatos del Frente para la Victoria levanta ni está dispuesto a llevar adelante. ¿Con ellos la patria sí se rinde?

Fernando Scolnik @FernandoScolnik
Miércoles 11 de julio de 2018
Este 2018 el kirchnerismo ha decidido intentar apropiarse de las fechas patrias para desarrollar actos de oposición al macrismo.
El objetivo resulta bastante sencillo: frente a un Gobierno que es agente del capital financiero internacional, y que además ha decidido acudir al Fondo Monetario Internacional acordando planes de ajuste, nada más fácil que levantar las banderas de la patria y de la independencia.
Este lunes, 9 de julio, se desarrolló el segundo de estos eventos. El mismo tuvo lugar en el Obelisco bajo la consigna “La patria no se rinde”.
Allí se dio una “curiosa” contradicción. El acto fue de una clara impronta y organización kirchnerista, como fue señalado por todos los medios por la presencia de muchos ex funcionarios, diputados, intendentes, gobernadores y dirigentes sindicales del Frente para la Victoria. En menor medida, también participaron otros referentes y espacios como Felipe Solá del Frente Renovador, el Movimiento Evita, la CTEP, Barrios de Pie, Pablo y Facundo Moyano. Sin embargo, lo que llamó la atención fue que se escuchó al actor Gerardo Romano y a la actriz Carolina Papaleo leer un documento con consignas programáticas que jamás se escucharon de boca de los referentes más importantes del Frente para la Victoria, ni de los otros espacios presentes.
A su vez, Página/12, el principal diario de referencia del progresismo kirchnerista, se ocupó de darle difusión al texto (sin ninguna firma que se hiciera cargo de su contenido), que planteó propuestas de salida a la crisis tales como el desconocimiento de la deuda pública contraída durante el macrismo, la nacionalización de la banca, del comercio exterior y “recuperar en manos del Estado los servicios públicos esenciales”.
La “curiosidad” estuvo dada por dos cuestiones.
La primera de ellas tiene que ver con el hecho de que estas medidas lejísimos estuvieron de ser implementadas durante el kirchnerismo. Por referirnos al problema de la deuda, el Frente para la Victoria “honró” con creces este saqueo ilegal, ilegítimo y fraudulento que tuvo un gran salto desde la última dictadura impuesto a sangre y fuego (durante sus dos mandatos se pagaron más de u$s 200.000 millones). Por ejemplo, el propio Axel Kiciloff fue quien cerró el acuerdo con el Club de París para salir del default reconociendo una deuda de u$s 9.600 millones, de los cuales u$s 3.600 millones eran en concepto de "intereses y punitorios". Este "logro", como lo calificó el Gobierno de Cristina, fue para pagar una deuda contraída desde la "Revolución fusiladora", la dictadura que volteó al Gobierno de Perón en 1955. A su vez, la fuga de capitales y negociados de comercio exterior como el de los pulpos cerealeros estuvieron a la orden del día durante 12 años. En cuanto a las privatizaciones, se mantuvieron las esenciales del menemismo, y además se firmó un escandaloso acuerdo secreto con Chevron para la entrega del petróleo. Rara forma de entender la independencia. Como contracara, a los sectores que buscaron oponerse a las consecuencias de estas políticas, como por ejemplo los despedidos de la multinacionl Lear, entre muchos otros, se les respondió con represión.
Sin embargo, lo más novedoso viene por otro lado. Fue evidente la contradicción entre el programa que levantó el documento y el que se escucha todos los días frente a la crisis de boca de los principales referentes del kirchnerismo en el Congreso Nacional, gobernaciones e intendencias, muchos de los cuales estuvieron presentes este lunes en el acto.
"El límite es Macri", afirmó en los últimos días el último Secretario General de la Presidencia de Cristina Kirchner, Wado de Pedro, como parte de un llamado a todo el peronismo a hacer un frente para el 2019, incluyendo, claro está, a los que votaron el pago a los fondos buitre y ahora discuten cómo implementar el ajuste del FMI entre Nación y provincias. Está claro que el documento tampoco menciona ni al pasar a los gobernadores peronistas que vienen aplicando el ajuste y firmaron el pacto fiscal con el Gobierno, lo cual tuvo como uno de sus núcleos el robo a los jubilados a través de la reforma previsional votada en diciembre.
Tribunas como la de este lunes tienen como una de sus intenciones "vender humo” por izquierda los días de fiesta patria, posando de combativos frente al capital financiero internacional, y para conformar a sus alas más progresistas, para luego conducirlas hacia otro lugar bajo un discurso “realista” de ganarle a Macri las elecciones junto a ajustadores y pagadores seriales, pero, eso sí, "del palo". No podemos descartar que esto también se inscriba en una táctica para ubicarse dentro del entramado de la negociación de alianzas y candidaturas con las otras alas del peronismo hacia las presidenciales.
Es notable que ninguna de las organizaciones obreras y sus dirigentes ligados al kirchnerismo, al moyanismo o a la CTEP haya planteado alguno de estos puntos programáticos en los actos previos o como parte del programa del último paro nacional. Si verdaderamente se dispusieran a luchar por ellas en las calles, o, incluso, con votaciones en el Congreso Nacional, aun siendo que desde nuestro punto de vista son parciales (como el tema de rechazar solo la deuda contraída por Macri, es decir, legitimando el monumental saqueo ilegítimo e ilegal que tuvo un enorme crecimiento desde la dictadura en adelante), sepan que participaríamos abiertamente con todas nuestras fuerzas para imponerlas. Pero tenemos legítimas dudas de que eso suceda.
O se plantea una orientación claramente anticapitalista y antiimperialista con medidas acordes y un plan de lucha que prepare una huelga general activa que derrote la voluntad de los capitalistas y sus representantes políticos, o estamos frente a una nueva estafa demagógica, como la que vimos con Dilma Roussef en Brasil o Syriza en Grecia, que cacarearon por izquierda y terminaron aplicando brutales ajustes contra el pueblo.

Fernando Scolnik
Nacido en Buenos Aires allá por agosto de 1981. Sociólogo - UBA. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001.