El 15 de junio de 1987 comenzó una de las operaciones de la Dictadura para exterminar a los militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Fueron 12 asesinatos cometidos entre el 15 y 16 de junio de ese año.
Viernes 16 de junio de 2017
La Operación Albania estuvo a cargo de la Central Nacional de Informaciones (CNI). Es decir, agentes del Estado que asesinaron a doce jóvenes militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR).
La acción buscaba desarmar al FPMR y además vengarse del atentado contra Pinochet. Es por eso que luego de meses de seguimiento, secuestro e infiltración, se detectó una reunión del FPMR en Santiago, ocasión que usaría la CNI para intentar dar un golpe mortal a la organización.
Recaredo Ignacio Valenzuela fue asesinado el 15 de junio de 1987 en la calle Alhué, Las Condes, cerca de la casa de su madre. Agentes de la CNI dispararon a sangre fría desde un furgón policial y más tarde simularon un enfrentamiento, armando una escena en la que colocaron una pistola y granada cerca del cuerpo de Valenzuela.
En la tarde de ese mismo día fue ejecutado Patricio Acosta Castro afuera de su casa de la calle Varas Mena, de un tiro en la cabeza, a cargo del capitán Francisco Zuñiga. También arman el mismo montaje, dejando un arma en su cuerpo.
Horas mas tarde, pasada la madrugada, fueron asesinados otros dos militantes del FPMR en la calle Varas Mena 417, donde estaban reunidos una cantidad importante de militantes de la organización. Luego de ser rodeada la casa, los agentes de la CNI comienzan a disparar, por lo que algunos militantes alcanzan a huir, pero son detenidos cerca, mientras otros son asesinados.
En ese lugar murieron Juan Henríquez Araya, intentando huir de las balas y Wilson Henríquez Gallegos, donde hay informes que señalan que fue detenido, golpeado, torturado y luego ejecutado, teniendo su cuerpo cerca de 21 impactos. Una de las testigos señala “Volvió a entrar ese grupo de gente con gritos y nos volvieron a encerrar en la pieza, o sea dijeron aquí está y qué se yo y lo tomaron a él ahí (Wilson). Nosotros estábamos en la pieza, que tenia una ventana que daba al patio. Desde ahí se veía solamente sombra y escuchamos todos los golpes que le dieron. Le pegaron con armas, patadas, lo del dolor se sintió”, aseguró.
Una de las que se salvó fue Cecilia Valdés, quien recuerda que “yo salí por los techos con mi hijo y con otro compañero y cuando llegamos a una calle, nos encontramos con un vehículo de la CNI. En ese momento mi hijo tenía dos años y medio. Cuando nos detuvieron, nosotros dijimos que íbamos al hospital, pero no nos creyeron. A mi hijo lo pusieron en la camioneta y a mi me llevaron hacia una esquina para asesinarme. Me empiezan a golpear en la calle, me empiezan a pegar cachetadas, golpes en la cabeza, a tironear y me empiezan a preguntar de dónde había salido, pero como yo no les respondía, ellos me dijeron que me iban a fusilar y me hacen caminar de ahí hasta una esquina. La cosa es que pasó bala el tipo, que tenía una cara desorbitada, súper alterado y después hay una discusión entre ellos, y justo en ese momento pasó un vehículo lleno de hombres, tal vez pensaron que eran compañeros que venían a rescatarnos, se asustaron y nos devolvieron nuevamente a la casa, lo que a la postre salvó mi vida.”
En otro sector de la ciudad, en la Villa Olímpica de Ñuñoa, fue asesinado Julio Guerra Olivares, en el dúplex 213 del block 33. Un grupo de agentes de la CNI entre los que se encontraban Iván Cifuentes y Fernando Burgos, rodearon su pieza, lanzando bombas lacrimógenas y disparando contra Julio. El ensañamiento es claro, tiene múltiples disparos, incluyendo sus ojos.
Mientras la madrugada del 16 de junio en Conchalí, en la calle Pedro Donoso, se produjo la última cantidad de asesinatos. Murieron ahí Esther Cabrera Hinojosa, Elizabeth Escobar Mondaca, Patricia Quiroz Nilo, Ricardo Rivera Silva, Ricardo Silva Soto, Manuel Valencia Calderón y José Valenzuela Levi, en un supuesto enfrentamiento.
La realidad es que los siete estaban detenidos tras haberlo sido la misma tarde del 16, y fueron trasladados expresamente a esa casa para ser asesinados, bajo orden dada por Álvaro Corbalán, y en la que participaron varios agentes, como Francisco Zúñiga e Iván Quiroz. Llegaron ahí descalzos, con sus brazos atados, amarrados, con la vista vendada.
Según aparece en la causa, “En el 2004 el coronel Iván Quiroz, quien participó de la operación, declaró ante el tribunal: ‘Alrededor de las 3 de la mañana Corbalán llamó al general Salas Wenzel para preguntarle si el asunto de los siete frentistas que todavía quedaban vivos detenidos en el cuartel Borgoño se mantenía en pie, el general Salas le respondió a Corbalán que sí’. ‘El asunto’ se refería, según Quiroz, a la eliminación inmediata de los siete detenidos". Se realizaron cerca de 200 disparos que acabaron con la vida de los siete militantes frentistas.
Intentaron nuevamente hacer pasar el hecho como un enfrentamiento, cuando fue un vil asesinato, otro más de los muchos que los militares y agentes de la CNI realizaron en dictadura.
La larga investigación judicial provocó que en el año 2005 en ministro en visita Hugo Dolmestch condenara a Hugo Salas Wenzel, a 15 años a Alvaro Corbalán, a 10 años al oficial de Carabineros Iván Quiroz. Lo cierto es que la mayor parte de los participantes no pagaron un solo día de cárcel, lo que habla una vez más de la burla de Justicia.
Como señalan los familiares: “Hubo verdad, pero no justicia”, “penas irrisorias y no ejemplificadoras”.
La brutal Dictadura cívico militar, encabezada por Pinochet, terminó con la vida de miles de luchadores y militantes; la tortura y el terror aplicada a toda la sociedad, para implementar un sistema económico neoliberal, al servicio de la derecha y los grandes empresarios.
La Concertación tiene responsabilidad en haber sido cómplice de los pactos de impunidad y de la transición pactada, permitiendo que Pinochet siguiera como comandante en jefe, como senador designado, que muriera libre y que hasta el día de hoy, la mayor parte de los militares, carabineros y agentes de la dictadura sigue libre e impune.