Este 12 de octubre se cumplieron los 524 años de la llegada de la Conquista Española en América. Genocidio, explotación y esclavitud, fueron parte del resultado de la llegada de la cruz y la espada.

Teresa Melipal Santiago de Chile
Jueves 13 de octubre de 2016
El 12 de octubre se conmemora el “Día de la raza”, día en que el calendario gregoriano marca un encuentro “de dos mundos” que derivó en resistencias, alianzas, rebeliones, esclavitud y genocidios.
El enfoque de dos culturas, dos paradigmas y dos mundos, es una estrategia que se utiliza para polarizar la llegada de los europeos en el continente americano. Mientras que en el mundo indígena, distintas civilizaciones y culturas por medio de castas vivenciaron altercados, intercambio de bienes, alianzas y guerras entre medio.
Un ejemplo de las denominaciones de los pueblos que existían entre el XVI y XVII se expresaban en distintas formas de caracterizar a los grupos indígenas del centro-sur de Chile; el grupo étnico que predominaba no era el mapuche, sino el reche, el cual se autodefinía como gente pura o auténtica ante el resto de grupos étnicos del contexto. Mientras que existía otra identidad definida como moluche caracterizada como el hombre guerrero o del occidente por parte de los reche, lo que más adelante conllevó a un proceso de etnogénesis conformando a la identidad mapuche durante el siglo XVIII con la Guerra de Arauco y la conformación de la resistencia militar en el Wallmapu.
La llegada de la Corona Española expresó una etapa para el mundo occidental en la era Moderna: la transformación del mercantilismo en capitalismo en Europa a través de la explotación de la mano de obra indígena y afrodescendiente en América Latina.
La política del saqueo, engaño y el exterminio
Una de las expresiones más generales del saqueo fueron los lavaderos de oro, los cuales eran parte de la explotación minera durante la conquista y en la época colonial, extrayendo además del oro, minerales de plata y cobre desde las zonas del norte de Chile. La forma de trabajo se traducía en la mita, como un modelo de trabajo obligatorio que utilizó el imperio inca y que luego fue adaptado por los españoles, donde además de pagar con tributos al Estado Español, los indígenas tenían que ser evangelizados.
Bajo la dinastía de los Borbones en la Corona Española durante el siglo XVIII, los parlamentos mapuches sirvieron para mediar los diálogos de las autoridades españolas e indígenas, dando por resultado intercambio de especies y productos como también engaños y alzamientos.
Mientras que después de la conformación del Estado-nación en Chile, durante el siglo XIX, las leyes defendieron a la acumulación capital y financiera de la burguesía con leyes para la minería, la colonización de tierras agrícolas para explotar el cereal y la Ocupación de la Araucanía con el fin de marcar la frontera con el pueblo mapuche.
El derecho a la auto-determinación de los pueblos originarios
Hoy, la relación del Estado con los pueblos originarios está basada en el engaño ante los cambios legales del uso de tierras y aguas en beneficio para latifundistas y mega proyectos energéticos, mineros y forestales.
También la criminalización, persecución y terrorismo de Estado se instala desde la Conquista Española, y se perpetúa en los tiempos de hoy, como, por ejemplo, en los gobiernos de la ex Concertación, Derecha y Nueva Mayoría que poco han hecho frente a las demandas de los pueblos originarios; criminalizando y militarizando las zonas del pueblo mapuche, encarcelando a werkenes, matando a weichafes y violentando política y sexualmente a las mujeres de las comunidades. Estos gobiernos han profundizado los papeles de consultas indígenas para decir y no hacer nada, ya que quienes legislan lo hacen en favor de los empresarios.
El derecho a la autodeterminación de los pueblos originarios solo será derribando el Estado con las manos de oprimidos y explotados, junto a la clase trabajadora y la juventud.