El pasado 3 de enero se cumplieron cinco años del asesinato de la luchadora social Josefina Reyes Salazar. Desde La Izquierda Diario la recordamos por su lucha contra la militarización.
Martes 5 de enero de 2016
¿Quién fue Josefina?
Originaria del norte del país, Josefina empezó su lucha en la década de los noventa cuando se sumó a un movimiento contra un basurero tóxico en la frontera de Texas con México. Sin embargo fue a partir de la militarización del estado de Chihuahua y la detención arbitraria de personas, como su hijo Miguel Ángel Reyes Salazar “levantado” por militares y el asesinato de su otro hijo (ambos en 2009) que encabezó movimientos contra la violencia, la represión y la violación de derechos humanos por parte de militares y policías federales.
Miguel Ángel fue aprehendido dos veces por presuntos vínculos con el narcotráfico; en ambas ocasiones Josefina estuvo en huelga de hambre por la liberación de su hijo.
Josefina dirigió varias movilizaciones en Ciudad Juárez y participó en el Foro contra la militarización y la represión, e hizo innumerables alianzas con organizaciones no gubernamentales a nivel nacional e internacional.
Tras su incansable lucha empezó a recibir amenazas de muerte y militares entraron dos veces a su casa, rompieron puertas y ventanas y robaron sus pertenencias.
El 3 de enero de 2010 un grupo armado interceptó a Josefina Reyes Salazar y puso fin a su vida al darle un disparo en la cara. Hasta la fecha no se sabe quién o quiénes fueron los autores materiales e intelectuales de este crimen que sigue impune (como muchos otros) hasta este 2016.
A partir de su asesinato toda su familia ha sido perseguida por buscar respuestas, sus hermanos han sido asesinados, su madre, Sara Salazar sigue luchando por justicia para toda su familia. El gobierno estadounidense ha declarado que no buscará a los culpables por los supuestos nexos de la familia con el narcotráfico, negando así el hecho de que Josefina fue asesinada por motivos políticos.
Los muertos de la guerra contra el narco
La llegada al poder de Felipe Calderón en el 2006 también representó sacar a todos los cuerpos policíacos a las calles bajo el argumento de la poca o nula seguridad en el país, este hecho ha dejado a la fecha un saldo de más de 27 mil desaparecidos y una cifra aproximada de 250 mil muertos en todo el país; sumado a los miles de feminicidios que ocurren a diario.
Pero no fue sino hasta la llegada de Enrique Peña Nieto al poder que aumentaron esas cifras sólo vistas en guerras civiles, el número de asesinados y desaparecidos por el estado sigue creciendo junto con la persecución a activistas y luchadores sociales como Néstora Salgado, actualmente presa por su participación en movimientos contra feminicidios.
Desde el norte hasta el sur, el pueblo pone los muertos de la supuesta guerra contra el narcotráfico, las mujeres son las que suman el mayor número de víctimas, es el pueblo trabajador el que paga con su vida las guerras que no decide.
¡Ni una asesinada más!, ¡Ni un desaparecido más!
En contra dela militarización del país y la criminalización de aquellos que salen a luchar, ¡Ni una lucha aislada más!