El pasado viernes trabajadores despedidos de la empresa Shell realizaron un escrache en la Sociedad Rural ante los “festejos” que organizó esta multinacional petrolera por cumplir cien años en Argentina. Como se dice en criollo, “se les aguó la fiesta”. Ante la sorpresa de los invitados, los despedidos se manifestaron con carteles y bombos denunciando discriminación sindical por haber conformado una lista opositora al sindicato petrolero de Roberti -también vicepresidente del bloque de diputados del Frente Renovador de Massa.
Martes 16 de septiembre de 2014
Numerosas pancartas repudiaban los despidos, las condiciones de insalubridad en la planta, la contaminación, el maltrato a las mujeres y que las dos terceras partes del personal es tercerizado, algo completamente ilegal e incomprensible para una empresa que solo el año pasado ganó dieciséis mil millones de pesos en el país.
Una vez más la Sociedad Rural fue protagonista de la desigualdad, adentro, una fiesta de lujo, afuera familias en la calle.
Fernando Luna, uno de los despedidos, en diálogo con Izquierda a Diario afirmó: “La empresa tiene ganancias millonarias en suelo argentino, pero pisotea las leyes del país, incumpliendo con los tres fallos de la justicia que en segunda instancia sostienen que debe reincorporar a Gustavo Michel, Analía Portillo y a mí en forma inmediata, ya que de no hacerlo se están violando los derechos sindicales de los trabajadores. Esta situación se agrava aún más ya que en estos días el sindicato convocó a elecciones entre gallos y medianoche, siendo que la actual Comisión Interna afín al sindicato está cuestionada por el mismo Ministerio de Trabajo que impugnó las últimas elecciones, y no hay garantías de que se hagan elecciones democráticas sin la reincorporación de los tres despedidos que cuentan con los fallos de reinstalación”.
Por estos motivos, culminaron el escrache diciendo que no hay nada que festejar.