A pesar del Alerta Naranja por la ola de calor, Edesur y Edenor cortaron el suministro eléctrico a 48 mil hogares. El flamante ministro de Energía justificó la insuficiencia de inversiones por las bajas tarifas del servicio público.
Martes 29 de diciembre de 2015
Ante la ola de calor que afecta a gran parte del país y que motivó el Alerta Naranja anunciado durante el día de ayer por el Servicio Meteorológico Nacional para CABA, Conurbano, y Rosario, el Ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, instó a los usuarios a “reducir la demanda” para tratar de evitar los cortes de suministro.
La demanda de energía eléctrica alcanzó a las 16 los 23.420 megavatios, y se ubicó a apenas 614 megavatios del récord histórico de 24.034 MW registrado el 20 de enero de 2014.
Aranguren señaló que el sistema de generación está cubriendo la demanda, pero remarcó que "el problema está en el sistema de distribución", por las altas temperaturas y la insuficiencia de inversiones en las redes, lo que provocó que, en el día de ayer cerca de las 19 h, alrededor de 56.000 usuarios de Edesur y Edenor estuvieran sin suministro.
En ese marco, admitió que "es probable que en algunos de estos días" el Gobierno deba importar energía "de países vecinos, Uruguay y Brasil" para evitar el colapso del sistema.
Consultado sobre los causales del crítico cuadro de situación, el ex CEO de Shell se explicó "si por algún motivo alguien fuerza los precios a que estén muy por debajo de los costos de producción, automáticamente la demanda aumenta y esto es lo que nos ha pasado y junto con una menor inversión". Y en esa misma línea insistió: "en este momento apelamos a esa necesidad de cambio de conducta que todos tenemos que realizar, obviamente hoy desde el punto de vista de tarifas no están esos incentivos a los efectos de evaluar adecuadamente cuál es el costo de la energía que estamos consumiendo".
Bajo el kirchnerismo las empresas generadoras y distribuidoras de energía, en gran medida privatizadas durante el menemismo, se embolsaron millonarios subsidios a cambio de no aumentar las tarifas, provocando el colapso del sistema eléctrico por la falta de inversiones.
Según un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), "ninguna partida presupuestaria se ha incrementado en la magnitud en que lo han hecho los subsidios energéticos en la última década: multiplicándose 110 veces entre 2004 y 2014 (de 1.157 millones de pesos a 128.000 millones)". El relato oficial del gobierno saliente lo denominó “presencia del Estado”.
La política del gobierno de Macri y su gabinete de CEO parece en cambio volver al discurso del libre juego de la oferta y la demanda para “sincerar” (aumentar) los precios. Tras el tarifazo sobrevendrían las esperadas inversiones. Bajo los dos esquemas la privatización de los servicios públicos permaneció bajo resguardo y resultó ser un gran negocio.