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Red Internacional
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JORNADA DE LUCHA EN TODO EL PAÍS. A las calles por #TierraParaVivir: las mujeres de Guernica y la fuerza de las fuertes

La pelea de las mujeres que vienen protagonizando una de las tomas de tierras más grandes de los últimos tiempos en el conurbano. El reclamo por una vivienda digna que cobra cada vez más peso. La importancia de rodear de solidaridad su lucha contra el desalojo. Un motivo más para movilizar este 17.

Jueves 17 de septiembre de 2020 13:11

Foto: Sebastián Linero - Enfoque Rojo

La ronda de a poco se empieza a armar. Salen de sus carpas y casillas, y se van sumando. A sus rostros jóvenes no les faltan horas de preocupación, de cansancio y de hastío. Los chicos juegan un poco más atrás, entre el barro y las ramitas. Ellas aprovechan y se toman unos minutos para hablar. Están dispuestas a explicar sus denuncias y reafirmar su reclamo. A decir basta de una vida privada de todo. Selva, Mónica, Yamila, Milagros. Ninguna llega a los 25 años. La lista sigue y es interminable. Hace solo unos días protagonizaban una de las marchas más grandes que vio Presidente Perón en los últimos tiempos. Ellas son las mujeres de Guernica en lucha por una tierra para vivir.

Foto: Matías B - Enfoque Rojo

Antes de la pandemia vivían el día a día, algunas junto a sus compañeros, -en su mayoría albañiles, constructores de casas que nunca pudieron habitar-, ahora, sin trabajo. Muchísimas otras son madres solteras que vivían de changas, de cuidar niños de otros, de limpiar casas ajenas. Como Cintia, como Giselle. Otras, frente a la ausencia de alternativas, huyeron de quienes las maltrataban.

Foto: Sebastián Linero - Enfoque Rojo

Sin embargo, los alquileres, las tarifas, los alimentos y elementos de higiene básicos se volvieron imposibles e impagables. Como Yeni, muchas fueron echadas de las habitaciones que alquilaban. Todas se negaron a que la calle se convierta en un hogar para ellas y para sus hijos. No hubo un #QuedateEnCasa que fuera posible. Y decidieron tomar en sus propias manos el reclamo por una vivienda digna.

Foto: Sebastián Linero - Enfoque Rojo

Yamila tiene 4 hijos y su compañero trabaja con el carro, juntando lo que puede para llevar un plato de comida. Piensa que no habría mujeres acá pasando frío y hambre con sus chicos si tuvieran un pedazo de tierra. "Sin embargo, nos hacemos ver, nos hacemos escuchar frente al gobierno, para que vean que hay necesidad, que la gente que está en la parte alta, la gente que tiene no se fija en los barrios bajos. Muchas veces somos olvidados los pobres, y no nos ayudan, se creen que con un bono de 10 mil pesos uno va a pagar un alquiler”, cuenta.

En tres días su lucha cumplirá dos meses: desde el 20 de julio se encuentran en los predios de los campos de Numancia y San Martín, peleando por un lugar para estar. Un derecho que ha sido postergado por años y que en la provincia de Buenos Aires afecta a 900 mil familias que no tienen techo. Pero, lejos de que los gobiernos provincial o municipal brindaran una solución al problema habitacional que estalló al calor de la pandemia, ahora sobre las espaldas de las mujeres de Guernica, de sus hijos y de sus compañeros, pesa una orden de desalojo previsto para este 23 de septiembre, a pesar de que ninguno de los denunciantes pudo acreditar la titularidad de los predios.

Foto: Sebastián Linero - Enfoque Rojo

“Como mamás vamos a resistir y pelear por un techo para nuestros hijos, para que tengan un lugar donde crecer”, aseguran. “Yo no sé qué va a pasar acá, yo no sé si van a reaccionar bien los policías, los gendarmes, yo no puedo salir corriendo con mis hijos y que les peguen un balazo”, explica Cintia, que era trabajadora de casas particulares antes de la pandemia.

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Esa es la preocupación que comparten cientos de mamás. En la toma hay alrededor de 3 mil niños y niñas, cuyas vidas corren grave peligro frente al desalojo. “La policía dice que está para cuidar, pero no está para cuidar porque te reprimen, te dicen que no podés pasar agua, que no podés pasar madera, ni siquiera ir a comprar un nylon para que no les pase frío a los chicos en las casitas que estamos haciendo, porque más de eso no se puede si no hay plata”, cuenta Yamila.

Foto: Matías B - Enfoque Rojo

Mientras ellas le ponen al cuerpo a esta situación, hay otras mujeres, como las Bielsa -ministra de Desarrollo y Habitat de la Nación-, las Cantero -dueña, señora e intendenta de Presidente Perón-, que les declararon la guerra desde el inicio de los inicios. La primera, haciendo referencia a que las tomas de tierras en el conurbano están vinculadas a "situaciones delictivas". La segunda, aprovechando todos los medios de comunicación para pronunciarse contra la toma, ningunear el reclamo de las 2500 familias que ocupan tierras en su municipio y pedir que la Justicia "actúe". Sin ir más lejos, las oficinas de su intendencia fueron el lugar donde se selló el pacto de los intendentes del conurbanode la tercera sección que arremetieron contra las familias sin techo.

A la par, hubo declaraciones de una serie de figuras como los Massa y los Berni, que apuntaron a sacarles la ayuda estatal y a meter preso a quien ocupe tierras. Incluso el mismo gobernador y presidente contribuyeron al discurso sobre la “ilegalidad” de las tomas de tierras- salariazo policial mediante. La llamativa rapidez para condenar las tomas de tierras contrasta con la falta de alternativas a la situación habitacional que sufren miles de mujeres y familias sin techo en medio de la pandemia, una situación que se profundizará de aprobarse el Presupuesto 2021 que ajusta un 12% el gasto en los Servicios Sociales, sobre todo a partir de eliminar la IFE.

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Como explicaron en una carta dirigida a muchos de esos funcionarios y funcionarias: “Nosotras, como mamás, estamos peleando por el futuro de nuestros hijos, por nosotras y por nuestros compañeros. ¿Eso nos convierte en criminales, en delincuentes? No vamos a bajar los brazos en esta lucha por una tierra para vivir. En nuestro país, las mujeres siempre se pusieron a la cabeza peleando por sus derechos. Esta no será la excepción”. En ese documento, además, repudiaron las brutales represiones que fuerzas federales y bonaerenses realizaron contra las familias de San Fernando y de Ciudad Evita. "Nos solidarizamos con ellos y no queremos esa respuesta a las familias que no tenemos un techo. ¿Dónde vamos a ir a vivir?"

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Por su parte, los grandes medios de comunicación nada hablan acerca de los días y las noches que viven estas mujeres en Guernica. Con total descaro, ignoran las condiciones en las que miles de familias vencen al frío cada noche, la osadía que es poder limpiar a los chicos, conseguir agua, darles de comer, juntar carbón o leña para abrigarse del frío y hasta para ir al baño. Ignoran el coraje de las que -con suerte- consiguen alguna changa y tienen que aguantar el hostigamiento de la -siempre- maldita policía apostada en los alrededores de la toma. Bombardean permanentemente con campañas que intentan generalizar una o dos excepciones de unos pocos vivos. E intentan meter miedo constantemente con falsas noticias sobre supuestas "llegadas inminentes" de las fuerzas represivas.

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Pero quizás lo que más se intenta invisibilizar es la lucha, la organización, la predisposición y la convicción de estas mujeres a ganar una de las batallas más difíciles: la pelea por una vida que merezca ser vivida. Cada día, con las ollas populares y merenderos que ponen en pie, con la ayuda que se brindan entre sí para construir sus casillas, para abrigar a sus hijos, y con la solidaridad que vienen recibiendo de organizaciones solidarias, políticas, de los derechos humanos y del feminismo, alimentan la fuerza que las mantiene en pie y las empuja a seguir.

Y entre tanto analista que roba cámara se omite que en su pelea también se define una importante pulseada sobre la suerte de millones de trabajadoras y trabajadores en el país: la de quienes quedaron desempleados, quienes tienen que endeudarse para pagar las tarifas, quienes quieren un futuro para sus hijos y no se resignan a una vida llena de privaciones, de miseria, hambre y preocupación. Su valentía debería inspirar a algunos cuantos dirigentes sindicales que dejan pasar todo, para que nada pase.

Estas mujeres, junto a sus hijitos y sus compañeros, hacen llegar desde Guernica haciéndose eco en todo el país el reclamo por una tierra para vivir, demostrando que las calles no las disputa solamente la derecha que defiende a las empresas, bancos y terratenientes, o la policía que se amotina para apretar más fuerte el gatillo en el conurbano.

La importancia, entonces, de poner en pie una solidaridad activa, que tome partido y que ponga el cuerpo por quienes pelean por una vivienda digna se torna fundamental. Esa será una de las banderas que levantará fuerte la izquierda este 17 de septiembre en la jornada de lucha nacional, sumándose al rechazo al desalojo a las familias que pelean por un techo para sus hijos, como en González Catán. Porque pelear por vivienda no es un delito, y porque las mujeres y familias de Guernica no están solas.