"Un primero de agosto, teniendo 13 años, acompañé a mi mamá a la marcha de "las cacerolas", en el mitin del Zócalo se decide ir al canal 9 CORTV y pedir solamente 5 minutos para denunciar el abuso del gobierno de Ulises Ruiz, demandando que los medios de comunicación cumplieran con su función: darle voz al pueblo e informar.
Domingo 2 de agosto de 2015
Foto: cencos22.blogspot.com
Ante la negación, las mujeres con el ímpetu de querer cambiar las cosas, deciden tomar estos medios. Con ayuda de personas que tenían conocimiento sobre el manejo de televisión y radio se dio inicio a las transmisiones por radio y televisión. No recuerdo bien cómo estuvo, pero terminé operando las cabinas de radio, desmantelé la música de mi mamá en casa y me llevé discos de Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa, entre otros que me parecían adecuados.
Mi mamá se fue a televisión, no sabía mucho de lo que ahí hacían ellas, y siempre me buscaba para que comiéramos. Cuando había que hacer rondines en las noches alrededor de las barricadas y una que otra vez a causa de las amenazas de un posible desalojo, que parecía certero cuando nos intimidaban aventando petardos alrededor del edificio de CORTV.
Recuerdo que solo una noche dejé de operar la cabina de radio para entrar y hablar, hacer mi denuncia como niña. Un día acompañé a mi mamá a las antenas del cerro del fortín, saludamos a los compañeros que las resguardaban y nos regresamos al edificio. Por la noche me fui con mi mamá a casa y en la madrugada le avisaron que habían balaceado antenas, con posibles compañeros muertos, que después fue confirmado, así el 21 de agosto terminó para mí, lo que en su momento parecía una aventura. Sin embargo mi mamá se quedó los meses restantes, tomando otras radios y me mandó a otro lugar para protegerme.
A 9 años con una profunda nostalgia, me doy cuenta que la separación de meses en los que mi mamá estuvo en pie de lucha, si bien fueron dolorosos, hoy son un orgullo para mí, porque sé que cada día transcurrido mi mamá luchó por dejarme un lugar mejor y si bien hubieron muchas cosas que impidieron que el movimiento siguiera adelante, el conflicto del 2006 es la mejor lección que me ha podido dar Patricia, mi madre, porque lo que soy, en ideales y actitud se lo debo a ella.
Recuerdo que un día quiso claudicar y siendo tan pequeña le dije que ella me había enseñado a luchar que no podía retroceder, ahí me di cuenta que ya no era la misma y que apoyaría a mi mamá en ese trayecto de lucha, porque era momento de que las mujeres transgredieran en esta sociedad patriarcal y me queda claro que lo hicimos.
Quién diría que esos 5 minutos negados nos llevarían a horas, días de lucha y a visibilizar a las mujeres traspasando fronteras y que el movimiento se conociera a nivel internacional.