En la Cámara Baja no tendrá quórum propio. En el Senado alcanzará a un tercio. Seguirá dependiendo de la negociación con los “dadores voluntarios de gobernabilidad” del peronismo.
Martes 24 de octubre de 2017

A pesar del triunfo de Cambiemos a escala nacional en las elecciones legislativas que tuvieron lugar este domingo, en la mecánica parlamentaria seguirá dependiendo de las negociaciones con el peronismo.
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Si bien el triunfo aparece como importante, el oficialismo nacional sigue aún lejos de lograr contar con votos propios seguros tanto a la hora de aprobar leyes como en el momento e garantizarse un quórum propio.
Así, en la Cámara de Diputados de la Nación, el estimativo de los resultados obtenidos le podría permitir alcanzar los 107 legisladores. Con ese número estaría todavía a 22 escaños de garantizarse el quórum propio.
En el nuevo escenario, el macrismo volverá a depender de los acuerdos con el peronismo. Su ventaja radicará en la división interna que asola a ese espacio. División que se agiganta por el hecho de que la jornada de este domingo no dejó triunfadores, salvo excepciones de menor peso.
El massismo, que anunció en la noche del domingo que seguirá otorgando gobernabilidad al oficialismo, verá reducido su peso. Pasará de 39 legisladores (entre propios y aliados) a 22. Una reducción considerable que mella el poder de negociación de Sergio Massa.
El tigrense tampoco estará más en la Cámara, ya que su mandato vence en diciembre. De todos modos, se trata de una cuestión menor. Si hay algo que Massa dejó en su paso por Diputados fue la silla vacía en innumerables ocasiones
En el caso de la Cámara Alta, Cambiemos también crecerá pero seguirá lejos de garantizarse un poder propio. Allí, según las estimaciones, pasará de los actuales 15 integrantes a 24.
El peronismo en su conjunto retrocederá, pasando de los actuales 44 legisladores que tiene a 34. La caída se explica por los avances de Cambiemos en las elecciones provinciales donde hubo más de una sorpresa este domingo.
Sin embargo, aun con ese crecimiento, el oficialismo nacional solo contará un tercio de los votos y seguirá dependiendo de la negociación con el peronismo
El rol que jugó en estos dos años Miguel Ángel Pichetto volverá a ser clave en la articulación con el espacio peronista. Como ocurrió durante toda la primera etapa de la gestión de Cambiemos, el rionegrino seguirá siendo parte de los factores que garanticen la gobernabilidad al gobierno nacional.
En la Cámara Alta, la presencia de Cristina Fernández podría convertirse en un factor que genere tensión en el terreno discursivo. La ex presidenta se debatirá entre la simple impotencia (apenas dirigiría un bloque de 10 senadores) y la dinámica que le imponga el régimen político en cuanto a leyes que hagan a las necesidades del Estado y los grandes empresarios en su conjunto.
No viene mal recordar que figuras como Juan Manuel Abal Medina -quien fuera jefe de Gabinete de CFK- fue uno de los garantes de la aprobación de las leyes enviadas por Cambiemos en la Cámara Alta. El fundamento fue siempre la necesidad de “sostener la gobernabilidad”.
Este domingo, en el discurso que dio en el Estado de Arsenal, en Sarandí, la expresidenta postuló a Unidad Ciudadana como un proyecto que se mantendrá en el tiempo para enfrentar el ajuste.
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Pero vale recordar que lo mismo dijo, ante una Plaza de Mayo colmada, el 9 de diciembre de 2015. Ese día también prometió “resistencia con aguante”. Los meses siguientes mostraron la proliferación de “traidores” entre los mismos legisladores electos y el abandono de cualquier resistencia en las calles.
Quienes quieren enfrentar el ajuste que vendrá, posiblemente tengan que mirar en dirección a la izquierda si quieren hacerlo efectivamente.
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