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ESTADOS UNIDOS. A propósito de Sanders y los demócratas: no hay manera correcta de lanzar un ataque imperialista

La oposición demócrata critica que para lanzar el ataque a Irán, Trump no siguió los procedimientos estipulados. Bernie Sanders impulsa una ley para restringir el presupuesto de una eventual guerra con Irán, ¿es la forma de frenar la escalada bélica?

Martes 7 de enero de 2020 20:00

Bernie Sanders y Joe Biden, competidores en la interna presidencial del Partido Democrata | The Daily Beast vía Getty Images

El reciente ataque con drones que mató a Qasem Soleimani ha desatado una gran protesta pública y muchos se han lanzado a la calle para oponerse al belicismo de Estados Unidos. En las horas posteriores al ataque, los medios de comunicación social empezaron a publicar memes y publicaciones que esparcen la ansiedad y el miedo sobre una posible tercera guerra mundial.

El procedimiento no es el problema

En los días posteriores al ataque, muchos demócratas se han pronunciado en contra de la escalada de hostilidades hacia Irán. Sin embargo, la crítica de los líderes del Partido Demócrata gira en torno al hecho de que Trump no siguió el proceso correcto, sino que aparentemente actuó sin consultar a nadie. Chuck Schumer, el líder de la minoría en el Senado, dijo: "Soy miembro de la Banda de los Ocho, a la que normalmente se le informa con antelación de las operaciones de este nivel de importancia. No lo fuimos". La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, afirmó que hay "serias y urgentes preguntas sobre el momento, la manera y la justificación de la decisión de la Administración de participar en las hostilidades contra Irán".

Esta oposición por razones de procedimientos es una astuta estratagema del Partido Demócrata para presentarse como opositor a Trump, aunque en realidad no difiere con él de manera significativa en cuanto a la política. La crítica es literalmente cierta en la medida en que la decisión de lanzar el ataque no siguió el procedimiento establecido para el lanzamiento de ataques con drones; Trump no obtuvo la autorización del Congreso, no alertó a las personas necesarias y probablemente violó la ley en cuanto a la necesidad de una "amenaza inminente" para lanzar un ataque en suelo extranjero. Trump ni siquiera trató de esconderse detrás de la legalidad burguesa o de crear consenso, sino que decidió unilateralmente asesinar a un dirigente extranjero, un acto que probablemente tendrá consecuencias graves y de gran alcance.

La oposición a las acciones de Trump basada en críticas del procedimiento se queda considerablemente corta como crítica al belicismo de Trump porque asume, en primer lugar, que hay una manera correcta de lanzar un ataque imperialista. La conclusión lógica es que si, en lugar de actuar unilateralmente, la administración de Trump hubiera ido al Congreso para obtener autorización y luego lanzara el ataque, entonces el ataque sería totalmente justificable. En otras palabras, el problema no es la agresión imperialista y el asesinato de líderes extranjeros, sino más bien la forma en que se llevó a cabo la agresión y el asesinato.

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Este manera de pensar de los líderes demócratas no debe sorprender, dado que siempre han apoyado al imperialismo estadounidense en Medio Oriente. Este es el mismo partido que votó casi unánimemente por las guerras en Irak y Afganistán, que acaba de votar para aprobar el presupuesto militar de Trump, que autorizó el bombardeo generalizado en toda la región, y que apoyó a Obama mientras aumentaba los ataques con drones. En la era de Trump, los demócratas están teniendo que caminar por una fina línea de aparentar oponerse a él en política exterior sin realmente diferir de él en sus propias políticas. Así que, una y otra vez, recurren a la crítica del procedimiento en lugar de un desacuerdo real. Debemos creer que el problema con el aumento de los ataques a Irán es que Trump simplemente no lo hizo correctamente. Los demócratas nos quieren hacer creer que si son elegidos para el poder, entonces Estados Unidos seguirá imponiendo su dominio sobre el mundo, pero de una manera más burocráticamente correcta.

El problema de estos ataques, por supuesto, no es que violen alguna noción abstracta y arcana de decoro. Las leyes y los procedimientos son utilizados y descartados a voluntad por todos los presidentes de los Estados Unidos en su búsqueda unificada de mantener el lugar de los Estados Unidos como la potencia mundial dominante, a menudo instituyendo golpes de Estado y conspirando para matar a líderes extranjeros.

La estrategia de Sanders

Bernie Sanders se ha posicionado así mismo como uno de los líderes de la oposición a la guerra contra Irán, denunciando los ataques y calificándolo de asesinato. También está impulsando un proyecto de ley en el Senado para obligar a Trump a detener la escalada y evitar una guerra. Este proyecto de ley está siendo apoyado por muchos, con partidarios que van a los medios de comunicación y piden que la gente llame a sus representantes para decirles que apoyen la moción. Muchos esperan que este proyecto de ley sea suficiente para disminuir la situación y prevenir la guerra; sin embargo, esta estrategia es peligrosa y está condenada al fracaso.

Una manera clave en que la democracia burguesa es capaz de apuntalar al sistema capitalista es desempoderando a la clase obrera y convenciéndola de que su único poder político está en persuadir a sus representantes electos. Se le quita el poder político a la clase obrera y se le da a un pequeño grupo de políticos. Esta es una narrativa peligrosa en la que, con demasiada frecuencia, caen los grupos de izquierda neorreformistas. Ya, miles de personas protestaron en todo el país este fin de semana. ¿Cuánto más grandes podrían haber sido estas protestas si Bernie Sanders hubiera llamado a sus millones de seguidores a tomar las calles también? ¿Qué podrían haber logrado estas protestas si Bernie Sanders hubiera llamado a una jornada de acción en lugar de hacer campaña? El asunto no es el contenido del proyecto de ley, sino que Sanders está tratando de canalizar la campaña contra la guerra hacia los pasillos del Congreso y no es ahí donde los movimientos sociales tienen poder. Llamar a su congresista y pedirle que se oponga a la guerra no es una estrategia que de poder a la clase trabajadora. Las guerras no se detienen con los votos de los políticos burgueses, se detienen con huelgas, paros y cientos de miles de personas que se lanzan a las calles para oponerse a la guerra.

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Para decirlo sin rodeos, esta estrategia no funcionará. Creer que un proyecto de ley como el que Sanders está proponiendo -uno que restringirá el financiamiento de una guerra con Irán- alguna vez obtendrá suficientes votos para anular el inevitable veto de Trump muestra un grave error de cálculo de las fuerzas en el Congreso. La oposición anti-guerra, simplemente, no tiene los votos. Incluso si por algún milagro, se aprobara, es muy dudoso que se siguiera o se hiciera cumplir. Ya Trump ha demostrado que está dispuesto a tomar medidas unilaterales, ignorando por completo al Congreso, como lo hizo en esta situación y en relación con las audiencias del impeachment. ¿Por qué no lo haría de nuevo?

Puede ser tentador creer que la solución radica simplemente en convencer a unas pocas docenas de senadores para que bloqueen la potencialidad de una guerra con Irán pero, desafortunadamente, la tarea es en realidad mucho más grande que eso. Debemos movilizar y organizar un movimiento anti-guerra fuerte y militante que comprenda que las guerras sólo terminan cuando el pueblo se niega a combatirlas. La economía de Estados Unidos depende de la continua opresión del sur global y la continua pretensión de los demócratas de que hay una forma correcta de llevar a cabo esa opresión es absurda y repugnante. Debemos rechazar el imperialismo estadounidense, siga o no el procedimiento.

Este artículo fue publicado originalmente en Left Voice, medio estadounidense que integra la red internacional de La Izquierda Diario.