Ayer, en el séptimo día de la huelga, se iba a realizar la mediación con la Dirección del Trabajo de Antofagasta. A último momento, la empresa desistió “por problemas de agenda”.
Jueves 16 de febrero de 2017
¿A qué juega Escondida?
La empresa, desde el día uno de la huelga, el jueves 9, ha desatado una campaña que va escalando con los días.
El primer día, hubo un incendio en el campamento 7000, donde aloja a los trabajadores contratistas que siguen en funciones. En La Izquierda Diario nos preguntábamos si no se trataba de la creación de incidentes. No tardarían en repetirse.
Lanzó simultáneamente una campaña con la prensa empresarial, “informando” los supuestos altos sueldos de los trabajadores. Lo hacían, mostrando que es una campaña anti-sindical, distorsionando los datos: mostraban los promedios de todos los empleados, del último trabajador a los gerentes operativos (que ganan entre 5 y 8 millones de pesos al mes, lo que eleva el promedio). Como argumento de autoridad, ponían a confirmarlo a sus “expertos”.
Después, realizó nuevas denuncias no comprobadas. Acusó, además, incumplimiento del sindicato en dictámenes de la Dirección del Trabajo para “servicios mínimos”, sin decir que el dictamen estaba en suspenso, y que el sindicato, igualmente, declaró que cubriría con trabajadores esas funciones. Presentó querellas, ante el Juzgado Laboral por esto (que resolvió en su contra), y ante la Fiscalía por hechos de violencia.
Tiene tres objetivos principalmente: 1) desprestigiar la huelga; 2) realizar maniobras distractivas (¿incluirán la creación de incidentes?), 3) dividir a los trabajadores entre los de planta en huelga y los contratistas.
Por eso no extraña este juego a las escondidas de la Minera Escondida.
La respuesta de los trabajadores
En un comunicado, el Sindicato reiteró su disposición a reunirse con la empresa y el gobierno. Pero no se quedó allí.
Fue claro en señalar la responsabilidad de la empresa en la huelga: “Nadie podría pensar que los trabajadores no recurrirían a su única herramienta de defensa, si la empleadora pretende disminuir sus remuneraciones y beneficios, aumentar los tiempos de trabajo y discriminar inconstitucionalmente entre trabajadores nuevos y antiguos”.
Explicó las razones probables: “parte de una estrategia de la transnacional propietaria de Minera Escondida, que a costa de los ingresos del país y de las condiciones de sus trabajadores, especulativamente hace grandes ganancias en las bolsas internacionales, al empujar el precio del cobre mediante la restricción de oferta”.
Van a un tema más de fondo, que nadie quiere tocar verdaderamente: las acciones de la compañía demuestran “el gran error de haber entregado gratuitamente nuestra principal riqueza nacional a intereses foráneos y obliga a pensar en la renacionalización del cobre”.
¿Para qué prepararse?
Se comprueba algo más: la empresa, tiene los tres objetivos que más arriba decíamos.
Y un método: escalando día a día, afila sus armas, aumenta la presión.
Eso es lo que hay que responder, en una huelga que ya tiene ribetes políticos. La unidad con los trabajadores contratistas, puede transformarse en el punto crítico a resolver.