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Red Internacional
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Genero. ¿A qué nos lleva el camino de la unidad de todas las mujeres?

El movimiento de mujeres que se ha levantado en liceos y universidades a nivel nacional, incluye diversas corrientes políticas en su interior. Una de las ideas políticas que más fuerte ha resonado es la "unidad de todas las mujeres", pero qué significa esto para el movimiento, es decir, que todas las clases sociales estén en un mismo movimiento.

Karla Peralta Díaz

Karla Peralta Díaz Médica en Antofagasta, Pan y Rosas

Domingo 27 de mayo de 2018

Muy por el contrario de lo que el gobierno, la derecha empresarial y los medios (que pertenecen a ellos mismos) han intentado formular en la opinión pública, la unidad de “todas” las mujeres, refleja las contradicciones de un movimiento que por su diversidad de clase, expresa intereses contrapuestos y por tanto, no puede dar solución al gran problema de la opresión y explotación.

Si entendemos que el machismo se sostiene debido a un sistema económico al que le es servil, la lucha contra la opresión no puede ir separada de la lucha contra la explotación, y en ese sentido creer que aquel grupo menor de mujeres que son responsables directas de las precarias condiciones en que viven millones de otras mujeres, deben ser aliadas del movimiento de mujeres de estudiantes y trabajadoras, es un error de primera importancia.

Los enemigos deben estar claros, y para el movimiento estudiantil son el gobierno, empresarios y la iglesia.

Por mucho que lo intenten, ninguna Isabel Plá, ni Evelyn Mathei, serán portavoces de las violencias que viven a diario miles de trabajadoras y estudiantes. Quienes deben tener espacios en los diarios, en las columnas, en las entrevistas, son aquellas mujeres que entregan su vida por trabajos precarios.

Es así como desde la izquierda hasta la derecha más conservadora se alían para forjar “la unidad de todas las mujeres”, que en realidad lo único que hace es aportar a consolidar una conciliación de clases que venga a contener toda la efervescencia de este movimiento. Un ejemplo de esto es como Camila Vallejo y Karol Cariola se reúnen con la reaccionaria Ministra Plá.

Los medios de comunicación profundizan esta idea, lo que se ve reflejado en el artículo de La Tercera “Ellas tienen la palabra” donde hacen un rejunte 43 de mujeres que “avalan” el movimiento. Desde Michel Bachelet, que busca posicionarse en torno a las demandas de género, pero en su gobierno dejo que una mapuche llevara adelante su parto engrillada. Hasta Cecilia Pérez – secretaria general del gobierno de Piñera- quien sínicamente habla de su deseo por un Chile sin desigualdades, cuando sostiene en sus manos la perpetuación del más grande nicho de desigualdad.

Incluyendo en este reportaje de la “sororidad” a todo tipo de mujeres sin considerar el elemento más importante que es considerar que unas son explotadoras de otras, incluso a religiosas, que aunque se muestren más progresistas, sostienen a la Iglesia y su moral retrograda y conservadora, avalando esta institución que se cae a pedazos.

Es por el contrario, el conjunto del movimiento estudiantil, en unidad con los otros sectores oprimidos y explotados como son las y los trabajadores y la diversidad sexual, los que deben alzar las banderas de los derechos de las mujeres, pero aún más que eso, marchar en unidad por una batalla aún mayor, que es acabar con este sistema que gracias a la violencia que vivmos a diario, se sostiene.