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OPINIÓN. ¿A qué vino Antonio Caló a Rosario?

El martes 23, el Secretario General de la UOM Antonio Caló, se hizo presente en Rosario y mantuvo una reunión junto al Gobernador Lifschitz y a los empresarios metalúrgicos nucleados en la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario.

Jueves 25 de febrero de 2016

El objetivo de esta reunión fue expresado en tres frases muy claras, por Claudio Mossuz, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (AIM) expresó al portal Rosarioplus.com : "Manifestamos nuestras inquietudes ante un escenario que está, tal vez, en un horizonte cercano. La situación externa con un país como Brasil que devaluó en forma asimétrica respecto de Argentina y la presión que genera sobre muchos de los productos que se fabrican en nuestro país es una principal preocupación" "es prudente abrir el paraguas, ya que advertimos que pueden generarse problemas con consecuencias directas sobre el empleo”.

Es decir, que estos empresarios que durante los últimos 14 años se llenaron, avisan que ante el primer problema económico su variable de ajuste somos nosotros, los trabajadores.No es de extrañar. Estas patronales, como Electrolux, Bambi o Liliana fueron mimadas por el gobierno kirchnerista, que los benefició con leyes que les permitieron multiplicar sus ganancias.

El secreto de sus ganancias es simple: superexplotación de jóvenes trabajadores, en jornadas laborales de 10 a 12 horas por salarios que no llegan a la mitad de la canasta básica familiar. Contratos basura mediante agencias de empleo, que sub contratan a más del 50 por ciento del personal de estas fábricas, para utilizarnos como material descartable y echarnos sin ningún costo. Ninguna inversión en maquinaria ni en medidas básicas de seguridad e higiene.

Ante estos atropellos, es por lo que nos rebelamos los trabajadores de Liliana, consiguiendo el pase a planta permanente y otras reivindicaciones básicas. Por estas patronales insaciables, perdió su vida mi compañero Daniel Aguilar con quien trabaje en Electrolux, y que como denuncié junto a decenas de compañeros en la fábrica, murió mientras trabajaba en un turno de 11 horas sin elementos de seguridad y en máquinas sin mantenimiento adecuado. Por estos salarios de hambre, los metalúrgicos tenemos que hacer horas y horas extras, turnos rotativos, trabajar sábado y domingo y aún así hacemos malabares para llegar a fin de mes.
Por denunciar una y cada una estas de cosas, en las diferentes fábricas en las que trabajé, fui perseguido y despedido. Nunca recibí el apoyo de la UOM, sino más bien lo que vi fue su complicidad con estas empresas.

Esta es mi vida, nuestra vida cotidiana. Lo fue durante el gobierno kirchnerista y, en menos de 3 meses del gobierno de Macri, está situación empeora día a día.

Entonces, vuelvo a la pregunta. ¿A que vino Caló? ¿Vino a denunciar todos estos atropellos? ¿Vino a imponerle a estas patronales que haya delegados en todas las fábricas metalúrgicas, como dictan todas las leyes laborales y el 99.9% por ciento de estas empresas no cumple? ¿Vino a denunciar los cientos y cientos de despidos de contratados, las amenazas patronales de adelante de vacaciones y suspensiones con salario a la baja o directamente sin goce de sueldo? ¿Vino a repudiar el protocolo anti protesta que nos niega el mínimo derecho a manifestarnos contra todas las injusticias que estamos viviendo?

NO. De ninguna manera. Vino a escuchar las "preocupaciones" de los empresarios chupa-sangre. Estas "preocupaciones" anuncian ataques. Significan palabras concretas: despidos, suspensiones, rebaja salariales, cierres de fábrica. Y Caló, viene a organizar en común con las patronales que estos ataques "pasen" sin resistencia.

Un lector desprevenido podría verse sorprendido por la actitud de este personaje, que no sólo tiene el cargo de Secretario General de la UOM, sino también de una de las CGT. Pero no hay nada sorpresivo. Caló fue el sindicalista preferido de Cristina. El mejor alumno, que negoció paritarias a la baja y boicoteó todas las medidas de fuerza que los trabajadores tomamos ante cada ataque que recibimos.

Caló, junto a toda su banda de rufianes, son los dirigentes que robaron 800.000 dólares de la obra social de los obreros metalúrgicos. Es el empleado de las grandes patronales, que nos superexplotan. El que dejó en banda a los trabajadores de Mahle y Parana Metal cuando los empresarios inescrupulosos dejaron a cientos de familias en la calle. Es el que nos dió la espalda, junto a sus alumnos de la UOM Rosario como Antonio Donello y compañía, a la lucha de de los trabajadores de Liliana, y garantizaron mi despido y el de todos los referentes del conflicto con el que conseguimos conquistas para los trabajadores como jamás hizo Donello. Es el que salió de reunirse con Macri, el gerente del gobierno de los CEO, diciendo que estaba "conforme", aún teniendo que admitir que no había conseguido nada.

El gobierno de Macri, ya devaluó un 40% de nuestro salario, despidió a 20 mil trabajadores estatales, aumentó todas las tarifas, la nafta y los alimentos y, criminaliza la protesta social que surge ante estos ataques con el protocolo anti protestas diseñado por Patricia Bullrich. La situación va a ponerse cada vez más dura para los trabajadores y el pueblo. De los Caló, Moyano o Barrionuevo no podemos esperar nada más que sumisión y puñaladas traicioneras por la espalda.

La lucha contra estas injusticias es tarea de todos los trabajadores, junto a la fuerza de las mujeres y la juventud. Es necesario organizarse para enfrentar estos ataques, exigiendo un plan de lucha nacional, con asambleas en todos los lugares de trabajo que prepare un gran paro nacional, de todos los trabajadores estatales y del sector privado, para derrotar la política de Macri.

En esta pelea estamos desde el PTS y el Frente de Izquierda junto a muchísimos trabajadores que comienzan a ver que es necesario dar una respuesta ante tantos atropellos. No vamos a permitir ningún despido ni ningún ataque contra los trabajadores. No podemos "tener paciencia", como me decía la UOM Rosario, cada vez que denunciaba, junto a mis compañeros de Liliana, la dictadura patronal que nos imponía la empresa.

Mi experiencia y la de mis compañeros de Liliana, nos enseñó que la única respuesta es organizarse. El que agacha la cabeza porque piensa "yo trabajo, a mi no me va a tocar", le digo, humildemente, que está equivocado. El ataque que están preparando, no va a hacer diferencias entre los trabajadores. Van por despidos masivos, dejando cientos y cientos de familias en las calles. La única garantía contra las patronales es organizarnos en cada lugar, coordinando a todos los compañeros (sean del gremio que sean) para dar una respuesta del conjunto de los trabajadores, ganando las calles y haciendo sentir nuestra fuerza.

Ya lo demostramos con la lucha que dimos en Liliana. Nuestros derechos no se pisotean. Cuando nos unimos, nuestra fuerza hace temblar a los de arriba.