El miércoles 22 de noviembre, el cobre anotó su tercera alza consecutiva llegando a los US$3,11 la libra del metal en la Bolsa de Metales, al mismo tiempo Minera Escondida Ltda. anunciaba los despidos de 120 trabajadores. Los empresarios, sus medios y sus políticos hablan de mejores tiempos, pero ¿para quién?

Martín López Trabajador del Litio
Sábado 25 de noviembre de 2017

El alza del cobre se explica por la depreciación del dólar ante la advertencia de la presidencia de la Reserva Federal de EEUU. Más allá de esta alza, hemos visto cómo desde mitad de este año el metal rojo ha tenido repuntes en su valor, sobrepasando lo que llamaban la "barrera psicológica" de los US$3, la cual se venía arrastrando con incertidumbre después de los oscuros años que terminaron por tirar abajo el "súper-ciclo" del cobre.
Lo anterior también tiene relación a la dinámica de la oferta-demanda del metal rojo, producto del aumento de lo demandando por China en el sector manufacturero con centro en la industria automotriz dada la producción de vehículos eléctricos-estos consumen tres veces más cobre que los convencionales-, acompañado de una reversión respecto a las caídas de la economía china durante los últimos años, superando expectativas llegando a los 6,9% en los dos trimestres del año. Además las bajas del dólar frente a la canasta de monedas que más se transan en el mercado internacional durante el año. Podríamos agregar un elemento relacionado también a la geopolítica, dado el tensionamiento de este último tiempo entre EEUU y Corea del Norte, donde la demanda de cobre y precio del dólar tienen dos caras, mayor demanda de cobre para el uso de armamento, y volatilidad del dólar, dado que este tipo de tensión genera problemas de incertidumbre en el desarrollo normal de la industria.
Esto ha traído como consecuencia a nivel economía país, que las proyecciones se han tornado optimistas, en torno al crecimiento económico de cara a los últimos meses de desaceleración, ya que si los economistas están planteando que el PIB de crecimiento llegará a 3% para el 2018, se debe principalmente al repunte de la actividad minera, la cual este tercer trimestre creció un 7,5% anual, dejando atrás dos años de caída de la misma, y la que está relacionada directamente a la extracción de cobre que se expandió a un 8,2% comparado el período anterior.
Este escenario económico y productivo ha generado expectativas en parte de la población trabajadora, pero por sobre todo dada las ilusiones que llevan adelante los voceros de los empresarios, el Gobierno y la derecha. Estos últimos hacen sentir su optimismo en los sectores obreros, donde el discurso de repunte va acompañado de mayores inversiones, lo que podría generar mayores empleos en el mundo minero y las industrias asociadas, pero ¿es tan real como lo vociferan los economistas empresariales y sus políticos?.Cabe destacar que el elemento que aportó mayor repunte en la minería-más allá de los datos económicos anteriores- y su actividad fueron los planes de reducción que ejecutaron las empresas dejando a más de 20 mil familias trabajadoras en la calle para salvaguardar sus ganancias ante la desaceleración y bajas del precio del cobre de los últimos 4 años, pero ¿es así de mecánica la relación aumento del precio del cobre es igual a aumento de empleo y mejor vida para los trabajadores o viceversa?
Los despidos de Escondida como contradicción del escenario optimista
El mismo día que el precio del cobre se anotaba con su alza, Minera Escondida Ltda., comunicaba públicamente el despido de 120 trabajadores. Los motivos de mantener y mejorar la sustentabilidad de la compañía, y a raíz de una evaluación de riesgos en torno a las operaciones y sus costos.
El comunicado se parecía a los que las grandes mineras publicaron en la famosa etapa de "economía de guerra", que el año 2015 alcanzó su mayor auge en despidos de trabajadores superando los 20 mil despidos a nivel nacional, de la cual Escondida también fue parte desvinculando entre los años 2014-2016 a 1.290 trabajadores sólo de planta.
Si el gobierno y la derecha vienen planteando mejores expectativas a los trabajadores producto de un escenario más optimista por la recuperación de los precios del cobre, ¿por qué Bhp Billiton mantiene las mismas políticas que en el período de "guerra"?
Y es que las buenas nuevas en la minería siguen siendo buenas para los empresarios, los mismos que a costa de despidos masivos obtuvieron utilidades por sobre los US$300 millones en un escenario desfavorable el último año. Es decir, los escenarios favorables son para las grandes firmas y sus contrarios para los trabajadores sobre los cuales se han descargado los años de desaceleración económica y fin del súper-ciclo del cobre.
Se recupere o no el cobre, quien sale perjudicada es la clase trabajadora en este sistema capitalista que permite mover la brújula a favor de una minoría como es la clase empresarial. Lo sucedido en Escondida muestra la verdadera cara de los dueños del cobre, porque mientras estén los recursos naturales y sus proceso productivos en las manos de patrones nada se puede esperar de ello en beneficio nuestro.
El ataque de Minera Escondida quiere mostrarle el camino de impunidad el resto de los empresarios de la industria y la minería, sobre todo del sector privado que durante el próximo año estará lleno de negociaciones colectivas. Si el ataque de la anglo-australiana pasa hasta el final, el precedente que marqué para el resto de los trabajadores es desfavorable. Por esto, es que tenemos que prepararnos, para defender nuestro trabajo y nuestras vidas. Y la forma de hacerlo será buscando la unidad combativa de la clase trabajadora independiente de los empresarios, de sus políticos y de sus gobiernos. Unidad que permita abrir camino para luchar por una perspectiva donde seamos nosotros los trabajadores quienes gestionemos los recursos como el cobre y su producción para garantizar de mínima nuestro derecho al trabajo.